miércoles, 19 de diciembre de 2012

“PALABRA DE CAÍN”

Hoy os traigo un extracto de la novela “PALABRA DE CAÍN” del autor Antonio de la Fuente Arjona (Editorial Hiria). Aportación enviada por MAX (Amo Madrid)
No es exactamente de SM pero tiene momentos muy sugerentes… espero que os guste.


"Huyendo de Abel me ofrezco de carnaza, entro en ese bar como si entrara en el infierno. Unas cuantas cervezas y ya no respondo, me adentro en el humo dispuesto para el sacrificio voluntario, deseado.

¿Cuántas son las manos que me tocan y desgarran la ropa? ¿Cuántos son mis verdugos? ¿Cómo son?

Cuatro o cinco, o quizá más, desconocidos, intercambiando papeles y lugares a mi alrededor. Soy una pieza de ganado en el mercado (la víctima solitaria: el Cordero Pascual a-cala-y-a-prueba), manosear la pieza desnuda verificando la calidad de la carne, su accesibilidad y su urgencia.

¿Quién me vendó los ojos? ¿Quién puso una mordaza en mi boca? ¿Cuándo me dejé atar de pies y manos a la reja del cuarto oscuro?

Ya no hay vuelta atrás, con miedo me entrego al castigo y al placer: sexo como salto, como rapto, como fuga, suicidio alegre. (Tú no eres el único, Abel, yo también soy pastor -y pasto- de un gran rebaño.) Tomad, comed y bebed todos de él, éste es mi cuerpo disputado a los gusanos.

¿Quién me chupa? ¿Quién me pellizca? ¿Quién me flagela los muslos, las nalgas, el pecho? ¿Quién me insulta?

A veces responder con amagos inútiles de huida que enardecen más los ánimos del látigo o la fusta. Morder la goma, confundir el quejido con el suspiro. La vara que mide a golpes en mi sexo hinchado, dolorido, el grado de aguante, la avidez por vivir una experiencia extraordinaria, religiosa.

¿Quién me pone pinzas en los pezones? ¿Quién derrama cera caliente sobre mí? ¿Quién me penetra con buen ritmo?

Lágrimas hirviendo queman mi pecho, una, dos, tres y pausa. Me retuerzo. Después en la espalda: una, dos, tres, cuatro y pausa. Me estiro apurando la sensación de fuego que queda en la piel, resoplidos de asfixia. Nadie me toca, silencio ahora, silencio, la cera enfriándose y endureciéndose, todos observan mi reacción al castigo, por encima de cualquier eco mi respiración acelerada. Unos segundos interminables de beatitud. Olor a iglesia, velas ardiendo, noto próximo, inminente, el calor de la llama que se acerca: tiemblo de impaciencia temiendo el cuándo y el dónde. Caen de seguido sobre las nalgas, los costados, nuevamente en el pecho, el vientre e incluso sobre la polla que quiere explotar.

Alguien me azota el culo con varias palmadas sonoras, me lubrica, primero un dedo o dos entrando fácilmente, luego tres y hasta cuatro forzando, explorando, comprobando mi disponibilidad, y ¡Uf! me folla de sopetón, severo, domándome a base de rápidas y profundas embestidas, ¡al trote!, ¡al trote!, me tira del pelo, ¡al trote!, ¡al trote!, se agarra de mi cara, me ahoga.

¿Quién se corre? ¿Quién gimotea? ¿Quién gruñe? ¿Quién me masturba/ordeña con mano o boca experta?

Salir uno para entrar otro, una polla tras otra, manos gruesas, manos pringosas, manos suaves, manos ásperas. Una-polla-tras-otra y ya no me pertenezco, todo mi cuerpo se debe a la emoción sublime que me parte. Soy hueco: por el agujero del culo puede verse mi jeta sonriente, el gesto desmayado, desmañado. Como una marioneta fuera de control, dominado por ese baile violento dentro de mí. No me contengo, ¡no puedo!, me meo o me corro o me desangro, sin fin, sin diferencia.

¿Quién arranca la mordaza de mi boca? ¿Quién me besa? ¿Quién me muerde? ¿Quién me escupe?

Los labios al-rojo-vivo, la piel tensa que arde a punto de resquebrajarse. Me balanceo colgado en el abismo, ¿cuándo acabará esta locura? Mil estrellas nacen en mis ojos sin necesidad de abrirlos, es el negativo fotográfico de una noche limpia de invierno, sin luna. Caen estrellas fugaces y pido deseos sin sentido.

Soy una ofrenda continua, un sacrificio que Dios no acepta".


perro ladrador {JD

viernes, 14 de diciembre de 2012

Teatro y fantasía

Hoy hablaremos del teatro en sí mismo, tan verdadero y tan puro como pocos dentro del BDSM y de la fantasía que también está a la orden del día.
Como todos sabemos, esta cultura llega a tener varios niveles en los que se encuentran los “si te he visto no me acuerdo”, las sesiones esporádicas, las sesiones continuas, el 24/7 y bueno, un sinfín de subniveles de los cuales no vengo a hablar ahora.
Debemos saber distinguir entre la realidad y la ficción y asimismo aceptar con naturalidad en qué nivel estamos situados.

Primero hablaré de la fantasía. Ver porno y leer relatos está muy bien, es entretenido y educativo, ¡pero no siempre es real! Muchos sumisos chocan contra una realidad que les sorprende al cerciorarse de que… ¡sorpresa! Los Amos no viven en una mansión llena de jaulas, máquinas de tortura y son seres fríos y malignos que desean golpearlos hasta la saciedad. Bien, eso no es así, los Amos son personas normales (bueno, no todos…) que tienen su vida, su piso, su familia, su trabajo y sus sentimientos y es matemáticamente imposible que se comporten de manera dictadora y taciturna todo el santo tiempo. Por su parte, muchos Amos, chocan contra esa misma realidad al comprobar que… ¡ah! Lo sumisos sienten y padecen. Toma novedad. Son seres humanos antes que esclavos/perros/ovnis/cualquier tipo de fetiche. Lloran, se disgustan, tienen problemas y no por mucha dependencia que hayan cogido a su Amo, van a dejar de lado todos los aspectos de su vida para dedicarse en cuerpo y alma a él 25 horas al día. Esa no es la realidad y en mentes así, es cuando el porno y los relatos hacen mucho daño.

-          Hola, mi Amo, a sus pies –se arrodilla nada más verlo, temiendo por su insignificante vida.
-          Perro, no entiendo cómo no has aguantado los 834093 azotes con el bate de béisbol de ayer sin derramar lágrimas, eres un esclavo de mierda, no vales para nada –le dice dándole una patada en los huevos.
-          ¡Lo siento, mi Amo, no volverá a suceder, le adoro con todo mi ser y mi alma! –se reincorpora a la velocidad del rayo y sigue lamiendo sus pies.
-          Esclavo, como castigo, permanecerás en castidad forzada durante los próximos quince años.
-          Gracias, mi Amo, se lo agradezco mucho de verdad, estoy encantado con su decisión, porque es suya, y yo no sé opinar.
-          Los perros no hablan, a partir de ahora vas a ladrar todo el tiempo, incluso por la calle, e irás a cuatro patas y con una correa cuando vayamos a hacer la compra.
-          ¡Guau, guau, grr!

¿Veis? Esta situación puede darse en un relato ficticio o en un vídeo porno, ¿por qué? Porque no es real, es simplemente fantasía para crear morbo y provocar placer, solo eso. Muchos viven esperando incansablemente encontrar ese perrazo masoca 24/7 o ese Amo malo malísimo… y su frustración les lleva al punto (a algunos, no todos) de no llegar a realizar una sesión en su vida porque todo lo ven “poco” y no se dan cuenta de que en la tan querida realidad, no soportarían ese ritmo más de un fin de semana. Porque sí, se puede llevar este ritmo un día, dos, tres… cuando hay la suficiente confianza entre ambas partes y se conocen bien los límites para lograr disfrutar, pero sería imposible maltratar/ser maltratado durante siempre y para siempre por siempre.
Y de esto se alimentan los famosos pajilleros (que, en este blog, son casi tan famosos como los pseudoamos), de “sí, mi Amo” y “te adoro, eres lo más importante de mi vida” VACÍOS.
¿Por qué mentir?, ¿por qué engañar de esa manera, tecleando, solo para sentirse usado, hacerse una paja y punto? Porque el porno hace mucho daño a este tipo de mentes, repito.
Esto es fantasía y ninguna de ambas partes podría vivir así porque, o bien se cansaría a las dos semanas, o bien terminaría loco.
Pero siendo sinceros y si ambas partes saben en su subconsciente que lo que están hablando es mera ficción, no hay ningún problema, ¿no? Sería un juego cyber, como otros muchos, para pasar el rato y poco más… El quid de la cuestión está cuando uno de los participantes cree que va en serio… Cuando un sumiso dice a su Amo de tres días que éste es lo mejor de su vida, y su Amo de tres días le cree todo convencido, o cuando un Amo promete que irá a violar a su sumiso exóticamente a su casa mañana a mediodía y su sumiso está que no respira esperando el momento, la quedada, que nunca llega…
Sobretodo, no hagáis perder el tiempo a la otra persona tecleando cuando solo queréis quedaros ahí, sin subir de nivel.


Ahora le toca paso al teatro. Bien, cuando un Amo o un sumiso superan la alta barrera de la fantasía (tened paciencia porque es difícil saltar la barrera, casi tan difícil como salir de la friendzone) lo viven a tope, intenso, extenso, duradero, fuerte, duro… lo más de lo más. Y ahí es cuando llega el peligro y una de las partes (o las dos), comienzan a vivir en una obra teatral en la que solo participan ellos y no tienen ningún espectador. Aquí comienza la falsa diversión, los no-sentimientos y el autoengaño, que si ya es peligrosísimo en la vida de a pie, mezclado con una pizca de sadismo es lo más.
Mentalmente un sumiso puede creerse verdaderamente un perro y puede montarse cualquier tipo de rol y hacerle creer así a todos que en verdad su vida es así, 24/7 como un chucho y punto. ¡Pero eso no es así! Sus sentimientos están ahí, sus pensamientos, sus opiniones… Y un Amo puede sentir que el sumiso que vive con él es suyo, va al trabajo a cuatro patas y duerme en el suelo, pero tampoco… Esto es puro teatro y si se lleva a cabo de manera real, pasaría a ser una mentira.
Un ejemplo sencillo sería hablar de una fantasía común entre los aficionados al spank: el cambio de edades. Bien, una mujer puede ser una “hijita” adolescente a la que su “papá” le baja las braguitas y le azota el trasero por haber contestado mal… pero pueden ambos tener 50 años, estar felizmente casados y disfrutar de esa esencia. ¿Veis la diferencia? Eso no es malo, no es negativo y tampoco auto engaña a nadie. Esa mujer saber perfectamente que no tiene veinte años, no es estudiante, y ese es su marido y no su padre, pero lo disfruta al igual que el hombre, por lo tanto ahí se queda.
Y aunque os pueda parece ilógico por todo lo dicho anteriormente, sí se puede llevar a cabo una relación BDSM 24/7, ¿cómo? Sin teatro ni fantasía. Basándose en una relación de respeto y sinceridad, sabiendo quién manda y quién obedece pero sin dejar de lado nuestro lado más humano y nuestros sentimientos. El Amo no vive con su novio, su hijo, su colega, ni mucho menos, vive con su sumiso y hay que saber estar a la altura del cargo. Un día, tres días, una semana, se pueden marcar los roles con fuerza y ser un Dueño con su perro a todas horas, durmiendo en el sueño y comiendo de un cuenco, sí, pero eso no es eternamente, solo una manera de subir de nivel.

Como conclusión sacaremos que a la larga, el tema psicológico puede ser complicado y hay que saber siempre dónde está uno y con quién ha de ser dominante/dominado y con quién no.

perro ladrador {JD}

martes, 20 de noviembre de 2012

Pezones...

Este fin de semana ha sido importante para mí, he superado un límite que marcaba como inaccesible al menos hasta dentro de unos cinco meses, cuando espero poder operarme.
Reitero que para mí ha sido verdaderamente importante, de hecho no me he dado cuenta de la magnitud del asunto hasta hoy. Sí lo había pensado, de hecho en el mismo momento lo pensé, y después, y horas más tarde, pero después de haber descansado y tener las ideas más claras lo veo todo más vivo y estoy contento.
Estoy contento y también orgulloso, no es un orgullo negativo, desobediente o juguetón, es un orgullo sano como pocos, una satisfacción propia que me hace sentir mejor. Me siento más transparente con JD, hice algo que juraría que no iba a hacer. Sin embargo, más que un límite era una fobia, un rechazo hacia mi cuerpo, hacia mi pecho, supongo que un complejo que está parcialmente superado. Obviamente no está superado del todo, ni lo estará de momento, pero lo hice y lo volvería a hacer.

¡¡JD me dio caña en los pezones!!


Podríamos normalizar la situación y restarle la poca importancia que tiene, podríamos reivindicar que es el juego más normal del mundo dentro de la D/s y cerrar así la entrada, pero para mí es algo más y tengo el deseo de explicároslo, ya que esto es un diario sobre mí y sobre como vivo el BDSM.

Todos los chicos tenemos pezones. Es algo que cualquiera sabe, algunos los tienen más pequeños y otros más grandes, pero todos los chicos tenemos pezones, es algo natural, ¿no?
Aprendí que ese pecho, esos pezones que tanto odio, pueden hacerme sentir placer y también dolor, pueden gustar al tacto aunque no a la vista. Pueden ponerse rosados y también rojos, su piel puede ponerse en carne viva y erizarse, pueden ponerme a mil como dos botones que cuando él aprieta aumentan mi libido… Sus dedos estiraron y retorcieron mis pezones vírgenes, que jamás había rozado yo mismo siquiera por simple pudor, y que jamás había dejado a nadie que lo hiciera. Sus dientes mordisquearon mis pezones, sus labios succionaron las zonas heridas y su saliva sirvió de cura después.

Me mostré transparente con él y me calenté mucho. No sé si me calentaba el hecho de ser consciente de lo que estaba haciendo, que creaba en mí una sensación de libertad, o era JD el único que me mantenía caliente.
Gemía. Me dolía a veces muchísimo y creía que no podía soportarlo más y me echaba disimuladamente hacia sus manos para que no tirara tanto pero… me gustaba, me gustaba mucho. Lo pienso, recuerdo y me pongo caliente.

Tienes un pezón más grande que otro, dijo JD con gracia. Yo suponía que aquello debería ser así pero no lo había comprobado, me daba miedo hacerlo y todavía me asusta. No soy capaz de tocar justo ahí yo solo porque choco con una realidad de mentira que me desagrada pero sin embargo allí, con él, me sentí bien. Me sentí realizado y en un momento dado lo admiré. Lo admiré de una manera honesta, con orgullo, por haberlo conseguido. Muchos lo intentaron y no lo consiguieron, yo lo intenté y no lo conseguí. ¿Sería el momento, el día, la hora, la temperatura, la compañía, mi estado anímico?, ¿seré capaz de repetir?, ¿me gustará tanto como me gustó este fin de semana? No lo sé, son preguntas que se irán respondiendo con el paso del tiempo… Aprendí más de mi cuerpo, pero de mi cuerpo masculino. Me sentí muy varonil, aunque sumiso, muy masculino. Me sentí bien. Aprendí más zonas de mi cuerpo que me pueden otorgar placer y dolor, y me pueden hacer gemir hasta que me duela la garganta... y ese placer no viene necesariamente con un orgasmo, ni con masturbación, viene con cosas más pequeñas que antes creía secundarias.

Dos días después todavía me duelen. Al vestirme me roza y me escuece, al ducharme, al sudar, al acostarme boca abajo… es una sensación de picor, quemazón, irritación, ardor… yo que sé. Es una sensación que me recuerda que soy su perro en estado de adiestramiento, un perro rebelde y vago que a veces hace las cosas mal pero espera cambiar por iniciativa y también dejarse cambiar sin quejas ni negociaciones.

Y mientras tanto… otro pliegue fuera.

 perro ladrador {JD}

viernes, 9 de noviembre de 2012

Sobre perros (por JD)



El perro quiere jugar y el dueño se presta, juega con él, le da juguetes, le enseña cosas nuevas y poco a poco el perro se excita, se pone nervioso y cree que tiene el poder sobre su dueño para jugar.
El perro se equivoca, su dueño juega con él por disfrute personal y por afán educador, pues los juegos tanto pueden ser lúdicos como educativos.

Entonces cuando el perro se sobreexcita y se cree que maneja a su dueño es hora de ponerlo en su sitio a través de correctivos. Empezamos con correctivos privativos, es decir privar al perro de lo que le gusta, un juguete por ejemplo, el perro debe comprender que el dueño es quien decide con que juguete puede disfrutar y cuando. Seguimos con correctivos de movilidad, al perro se le castiga en un cuarto o en una determinada posición para que comprenda que es su dueño quien decide a donde puede ir, como y cuando.

Si con estos dos tipos de correctivos el perro no se calma hay que ir aplicando mano dura, si ladra mucho un bozal viene de perlas, el perro aprenderá a ladrar solo cuando corresponda o cuando se lo solicite su dueño. El perro sigue rebelde y hay que provocarle algo de dolor, unas pinzas vienen bien, se le aplican en puntos sensibles de su cuerpo y hasta que no se calme no se le quitan, causa-efecto. La próxima vez solo con ver las pinzas se calmará, al hilo de esto último cualquier correctivo de los anteriores deben acompañarse de ordenes vocales especificas para que el perro con solo oírlas sepa lo que le puede ocurrir si no se comporta.

Como dije los anteriores se pueden considerar correctivos de comportamiento, después vendrían los castigos por desobediencia o por malas acciones. Se pueden aplicar los anteriores pero con mayor intensidad, en tiempo, dificultad, incomodidad o dolor. Los humillantes, que el perro haga algo en privado o en publico que lo ridiculice. Los repulsivos, algo que el perro odie o deteste y hacer que lo haga, coma, luzca... etc. En cuanto a castigos de dolor mis preferidos son los azotes, muy inmediatos, muy graduables en cuanto a dolor y que dejan un recuerdo posterior en incomodidad y humillación.

Estos serían digamos que las directrices básicas, se pueden combinar e innovar y cada dueño los aplica según su criterio personal y desde luego dependiendo del carácter del perro estos los necesitaran con mayor o menor frecuencia e intensidad.

Todo lo anterior lo describo como algo fuera del ámbito sexual, sin disfrute personal, algo que hay que hacerle comprender al perro evitando comportamientos sexuales durante los castigos. Si el perro es algo tonto (que también los hay) y se excita durante los correctivos o castigos de comportamiento, se le deberá aplicar un periodo de castidad forzada hasta que aprenda a distinguir cuando se trata de sexo y cuando no.


Fdo. JD

lunes, 5 de noviembre de 2012

Obediencia

Una vez, JD me instó a que escribiera una entrada sobre la responsabilidad de un sumiso para consigo mismo. Al final el tiempo pasó, y yo no llegué a hacerlo, no recuerdo ahora el motivo, pero estoy seguro de que él se acuerda de que se lo debo. Y por eso estoy aquí.

Muchos dicen, que un sumiso ha de ser un ser ordenado en su vida cotidiana, una persona con metas y disciplina para llevarlas a cabo. Yo creo que tienen razón, aunque no del todo.
¿Existe un sumiso perfectamente disciplinado y desobediente con su Amo?, ¿existe un sumiso irresponsable y zángano muy complaciente con su Amo? La respuesta a ambas preguntas es: sí, aunque no es un sí completo, solo un sí a medias.

Una vez que se establecen determinados patrones a seguir en la vida diaria, el sumiso obediente los acepta sin que le suponga un drama y el sumiso desobediente los acepta pero le supondrá un mayor esfuerzo.
¿Hay un término medio? Yo creo que a veces puede haberlo, ya que no tiendo a ser extremista. Un sumiso ordenado en su vida diaria, cansado de serlo, que se vuelve desobediente en compañía de un Dominante y un sumiso desordenado en su vida diaria que se vuelve dócil en compañía de un Dominante. Esto existe, es una realidad. Como bien dijo una vez esclavo efe, en la D/s hay mucha variedad. Y no todos somos iguales.
Sin embargo, vayamos a generalizar un poco, una persona que es organizada de por sí, será tan buen sumiso, siempre y cuando tenga la correcta actitud, como una persona desorganizada. La importancia de la actitud radica en que si sin ella yo no estaría aquí escribiendo, esto es un hecho.

¿El sumiso disciplinado nace o se hace?
Nace, porque va en su naturaleza el orden para conseguir un día eficaz que le hace sentirse a sí mismo satisfecho (tenga o no tenga Amo). Y a veces se hace, con tiempo y sacrificio.
Este es un tema de actitud, y ambos pueden llegar al mismo punto solo que con mucho más esfuerzo uno que el otro.
Basándonos en esto, un Amo preferirá por norma general a un sumiso responsable y regular en su dominio que a un perro callejero que ni va, ni viene. Pero esto es como la experiencia; algunos los prefieren sin iniciar, y otros muchos experimentados. Tanto si el sumiso es desorganizado como si es inexperto, eso supondrá un nivel más alto de esfuerzo por su parte, y de tiempo por su Dominante, pero en ambos casos se puede llegar al mismo punto si hay la actitud necesaria por parte de ambos.

¿Cómo se llega al punto de la organización completa?
Mediante tiempo, disciplina y confianza. Cabe decir que ningún sumiso debe realizar las órdenes que cualquiera le imponga por mero capricho; solo las de su Dominante, que de antemano, y si es buen Amo (y no un pseudoamo…) querrá lo mejor para él. Y también debe estar sujeto a una modificación de sus hábitos personales siempre y cuando esté entregado a la parte Dominante de manera seria, virtuosa y sobretodo real.
Aquí no valen las fantasías, las mentiras ni las verdades a medias. Una vez que un sumiso incorpora mandatos a su día a día, debe llevarlos a cabo (le gusten o no) solo por el hecho de obedecer.
No todos están dispuestos a empezar una vida casi de cero, en la que aunque muchas cosas gusten y/o exciten, muchas otras crean fastidio… pero el sumiso organizado ampliará su rutina sin problemas, y el sumiso desorganizado, siempre que tenga actitud, modificará sus hábitos al gusto de la parte Dominante, a la que se entrega de manera gradual y sobretodo consensuada para conseguir un bienestar pleno en su relación, que será satisfactoria a corto/medio plazo, y a medida que se cumplan los objetivos marcados.

Y yo debería ser mucho mejor de lo que soy, más organizado, más disciplinado y responsable. Pero esto no deja de ser un proceso de aprendizaje y cambio, y pese a mis ganas, que sin duda son muchas, ya a golpe de lunes he comenzado a ser un perro vago, que hará las cosas correctamente el resto de la semana, acordándose de ello cada vez que por casualidad se mire las manos.




perro ladrador {JD}

martes, 30 de octubre de 2012

SU polla

No sabía cómo, pero allí estaba yo, de rodillas y comiéndome una polla. No era una polla cualquiera, era la polla de JD. Y era una polla bonita. Todos sabemos que hay pollas bonitas, regulares y feas. No depende del tamaño, ni de la anchura, solo depende de la compensación. Y la compensación tan bien proporcionada que JD portaba en su polla resultaba rica y encantadora.

Empecé lamiendo su prepucio, como un chupete, decía él. Escupí un par de veces pasando mi lengua por toda la superficie de su polla, dejándola húmeda, dura, y caliente. Yo pensaba comerme esa polla, a mi ritmo y sin prisas, pero JD tenía otros planes. A los pocos segundos, agarró mi cabeza y comenzó a llevar la marcha de manera dominante. Mi cabeza se tambaleaba para delante y para atrás, una y otra vez, de manera incansable a la par que excitante. Al rato, comenzó a embestirme, y ahí fui consciente de lo que estaba ocurriendo: yo no estaba comiendo ninguna polla, me estaban follando la boca. Su polla rozaba mi garganta, y aún quedaba polla, no-me-entraba-toda-joder. Primera arcada, saliva. Segunda arcada, saliva. Tercera arcada, saliva. Todo era blanco, todo era saliva: mi camiseta negra, se había vuelto blanca, el suelo, y su polla empapada en saliva proveniente de un millón de arcadas.

Dio un fuerte tirón a mi pelo, obligándome a echar la cabeza atrás y abofeteó algunas veces mi cara, mientras yo, como un perrito en celo, gemía a modo de dolor, a modo de placer, a modo de queja y a modo de no-pares-nunca. Un suspiro, boca semi abierta y mucho morbo. Su polla erguida se paseaba por toda mi cara, sin dejar ni un solo centímetro seco. Y, cuando me quise dar cuenta, su polla estaba otra vez en mi garganta, mamando de detrás hacia delante, de manera feroz, irregular y consistente. A veces no podía respirar, el aire no llegaba, gemía, echaba un poco el cuello hacia atrás cogiendo una gran bocanada de aire, ahogado, y nuevamente su polla dura estaba follándome la boca. Lamí sus cojones con suavidad un par de veces después, respirando hondo por la nariz contra su piel. 




Mis mejillas se habían tornado a un color rojizo, no sé si por las hostias, o por el calor corporal que sin duda, era muy alto. Parecía como si tuviera fiebre. Mis rodillas seguramente también, y es que estaban ancladas al suelo.

En algún momento, me incorporé y quedé sentado en la cama. JD me instó a que me hiciera una paja, y yo accedí. Estaba tan perro, tan caliente, que había olvidado en todo momento masturbarme. Él me pasó mi polla de plástico blanco. Aquella polla de plástico blanco, que además vibraba, a la que muchos llamarían consolador, pero yo prefiero llamar polla, quedaba muy en descompensación al lado de la polla de JD, que era dotada, y bonita, y aunque no vibraba, como esta polla blanca, al menos cobraba vida sin pilas todas las mañanas. Y yo prefería la polla de JD, que esta polla blanca. Aún así, la pasee por mi entrepierna, sintiendo la dureza en mi interior, como si llevara media hora pajeándome ya, aunque no me había ni tocado. Podría correrme en un par de segundos, con un par de movimientos rápidos pues estaba muy cachondo, pero no lo hice, quise prologarlo más, así que moví mi mano derecha a ritmo intermedio, sofocado entre mi propia dureza y su rabo golpeando mi hocico y mis mejillas mojadas por saliva y lágrimas consecuentes de sentir su polla en mi garganta.
Mentiría si digo que me habían follado la boca antes, contaba con una inexperiencia grande que me hizo tener mucho miedo en algún momento, miedo que se disipó en la siguiente embestida.

Poco después caí hacia atrás en la cama, y algunos segundos más tarde estaba a cuatro patas, sintiendo como su mano estampaba mi cabeza contra el edredón. Mis vaqueros, posados a mitad de pierna, todavía abrochados, bajaron un poco más. Dejé de pensar, me dejé llevar, respiré hondo, recuperando la forma natural de mi mandíbula y su mano impactó contra la tela de los bóxer. Tienes los gallumbos al revés, decía JD con gracia. Y esa tela negra cayó al poco rato, dejando mi trasero desnudo, visible, en pompa. Comenzó a azotar mi piel desnuda, con su mano desnuda, no sé cuántas veces. Jadeaba para mí mismo, como si no quisiera ser escuchado, como si a esas alturas pretendiera que el vicio que en aquel momento recorría mi venas (que no llevaban sangre, solo vicio) permaneciera oculto. Mi entrepierna estaba dura, palpitante, orgásmica. No sé cuántos azotes después, escuché un zas en el aire, relevante para cualquiera, vi su sonrisa repleta de liderazgo quizá y aquel cinturón de cuero negro golpeó mi culo, como minutos antes lo había hecho su polla en mi cara. Los gemidos salían de mi boca sin pedir permiso, ni avisar de ninguna manera. Mi cuerpo hacía ademán de evitarlos vagamente, pero yo quería más. Mi lengua sabía a su polla y disfrutaba relamiéndome a mí mismo. Quería mucho más de todo.

Cuando mis nalgas estuvieron suficientemente coloradas, o eso creo yo, JD lanzó el cinturón a la cama, justo delante de mis narices.

- Lámelo –dijo. Y yo lo comencé a lamer, despacio, de un lado a otro, respirando únicamente cuero.
- Umm… ¿está caliente? –preguntó después, mientras me azotaba con la mano. Yo estaba metido en mi tarea, así que asentí levemente y después murmuré un suave sí.- Pues así está tu culo –dijo después.

Al poco me hizo incorporarme y mis rodillas volvieron a quedar ancladas al suelo nuevamente. Siguió follándome la boca, queriendo que mi inexperta garganta, que nunca había sido follada, se la tragara entera. ¡Menudo pollón! Dentro, entera, solo me cabía uno o dos segundos antes de que echara fuera un millón de saliva y empapar la estancia. Era un acto sucio, y a la par sano, puro, y recomendable como pocos.
Volvió a abofetear mi cara algunas veces más, cogí aquella polla de plástico blanco y me masturbé con ganas hasta llegar al orgasmo, sintiendo como poco después su leche caliente se derramaba por mi cara, llena de saliva, semen y lágrimas provenientes de las arcadas.

Todo quedó en silencio, hasta que el brrr vibrante y ahora molesto de aquella polla de plástico blanco rodando por el suelo y dos suspiros dieron lugar a su fin.

Me comería a esa polla a todas horas, para desayunar, para comer, y para cenar.

Tendría esa polla en mi culo todo el día.
SU polla.


...To be continued?

perro ladrador {JD}

martes, 23 de octubre de 2012

JD y sus 30 estados

…y de repente, en medio de una banal conversación, aparece JD moderno, suelta un “tío”, o un “dpm”, y yo lo interpreto rápido, pero no deja de resultarme gracioso escucharle así, como si estuviera hablando con un colega. Pero el colega desaparece a los pocos segundos, sin avisar. A veces se incorpora JD durillo, que tiene una coraza encima, y parece de hierro: Yo resulto un quejica, un niño pupas y un sensiblero y absolutamente nada tiene la menor importancia. En ocasiones es JD indiferente, porque parece como si él dejara de existir, y yo también, y está distante, y creo que se ha enfadado por algo, pero al final nunca es así, y resulta un estado incómodo. Hay días que se despierta muy JD dominante, no digo que eso no lo sea siempre, pero hay días que más, es como un estado mucho más permanente, desde las diez de la mañana, cuando yo aún estoy medio dormido entre el calor de las sábanas y suelto alguna burrada que no debería y él me castiga al momento. Muchas veces hablo con JD caliente, que de la nada dice alguna palabra(¿garaje?), que a mí me calienta ipso-facto. Da igual dónde esté yo, o dónde esté él, o dónde estemos, porque me pongo tontorrón y solo me apetece pajearme con frenesí. Sabe activar bien ese punto mío, y eso me encanta. Cuando la ocasión lo pide, nace JD protector, el que vela porque no me olvide el abrigo porque llueve a cántaros y a mí se me ocurre ir en manga corta, y parece un padre, o JD cariñoso, que se despierta así, y me llama “peke” muy amable, o me trae una manta para que no pase frío, pero se cruza de brazos, inflexible, como si pasara por casualidad delante de mi casa y lo hiciera sin querer. JD con razón es casi el estado más duradero, ¡porque siempre tiene razón! Yo en su día no le creí, me resultaba imposible que alguien fuera a tener razón siempre, y desde entonces llevo un papel en mi cartera que lo dice claro: “JD siempre tiene razón”; el trato es que lo quitaré cuando se equivoque, y todavía no lo he podido quitar… Dice que nunca he visto aún a JD cabreado, aunque yo creo que sí. En el caso de que eso sea cierto, y si soy muy sincero, prefiero no verlo. JD reflexivo aparece cuando yo lo necesito, y ahí simula ser un psicólogo y opina, reflexiona y ayuda de una manera humilde que hace que se le reste importancia a cualquier mérito, aunque yo tiendo a darme cuenta. JD imprevisible, que supone cuándo voy a estar en casa, y siempre acierta. Cuando viene JD refranero resulta curioso, porque me siento un gran ignorante por no entender una palabra, y él parece sabio, y no me queda más remedio que preguntar. Eso me recuerda a JD impaciente, el que no tiene paciencia y se enfada rápido, y a JD paciente, el que va sin prisas, y el que no se cansa de responder a todos mis curiosos “¿y por qué…?”, sobre temas ajenos a veces de D/s, pero que deben resultarle muy aburridos. A veces es JD el que aparece, porque aparece en mis sueños de una manera breve e instantánea, pero está ahí, sin que yo pueda elegir, y después se va. JD impasible es el que dice “NO”, y cuando dice no, es no. A mí me cuesta aceptar eso del no e intento negociar, pero él nunca cede, y por eso aprendo que un no, es NO. Y el que asegura “Domingo vamos a quedar”,  y no pregunta de ninguna manera, pero al mismo tiempo, no existen cojones para decir que no. JD irónico me da caña, y me recuerda muchas veces cuál es mi sitio, y se me borran las ganas de replicar, y me quedo con la palabra en la boca, chasqueando la lengua, fastidiado pero sumiso. JD castigador, que me obliga a llevar frases escritas en rotulador permanente del estilo a “perro malo”, o a ir por la calle con un hueso de perro en el bolsillo, y después asegura con retintín que yo en verdad me divierto con todo eso. JD primerizo, que descubrió que a veces se me ponen las mejillas coloradas, o me sale una sonrisa de gilipollas al hablar, y en verdad yo no era consciente de tal, (¡y lo de las mejillas sigue sin cierto, jo!) Y siempre es JD responsable, y eso me gusta, porque quizá complementa la responsabilidad que yo debería tener, pero no tengo. Cuando es JD imaginativo, resulta sorprendente, porque se le ocurren cosas ingeniosas para hacer al momento, casi sin pensar. JD intuitivo, el que después de hacerme una pregunta, y ver como yo me quedo en silencio, mirándolo, ya sabe cuál es la respuesta de antemano y aún así, de alguna manera, termina haciéndome responder. JD seguro, que no da opción a réplica y tampoco repite algo dos veces, el que sabe de antemano, que con solo mirarme, me voy a agachar a recoger el tapón de la botella de agua. Después viene JD controlador, que ejerce en mí una postura de respuestas detalladas, que pregunta sin resultar pesado, que inquiere cosas que si otro hiciera, resultaría fatal, pero él sabe cómo hacerlo. También está JD instintivo, que desconfía de todo aquello de lo que yo confío, y me abre los ojos dejándome a veces boquiabierto ante lo cruel que puede llegar a ser la gente. JD respetuoso, que me respeta como ser humano, antes que como perro.  JD diferente, que hace que el “”, pueda llegar a ser igual de respetuoso que el “usted”.  JD intimidante, que hace que no logre mirarlo fijamente mucho tiempo. Y JD mandón, que se mezcla con JD oportunista, y se le ocurre algún tema para el blog, que a mí me resulta muy complicado, porque se trata de escupir los sentimientos hasta quedarse desnudo, aunque esté vestido, como ahora mismo.



(Y como no podía ser de otra manera, subo esta entrada con la aprobación y permiso de JD)

perroladrador {JD}

domingo, 14 de octubre de 2012

martes, 2 de octubre de 2012

Mil

Hoy, se cumplen 20 días desde que decidí abrirme el blog, y como tal, las primeras 1.000 visitas, que siempre son las que más "ilusión" hacen. La verdad es que el día que decidí unirme a este mundillo on-line, no me esperaba ser leído y el recibimiento ha sido cálido y confortable.

He conocido a otros bloggers BDSM muy interesantes, con los cuales he tenido el placer de hablar mediante comentarios o e-mails. Entre ellos quiero citar especialmente a ayax , por ser mi primer seguidor... Por el respeto que sigue mostrando hacia mí, lo que deja bien claro que un perro puede llegar a ser todo un señor. Aprovecho para saludar a su compañero stephan y a su Señor Germán (Os recomiendo los blogs)
También os recomiendo a Fonso , un Amo de mi edad, con las ideas muy en su sitio, que merece la pena. Y a AmoSevero por dejarme participar en su blog y corregirme en su día, en vez de limitarse a leerme y punto.

Muchas gracias a todos en general, por las visitas, comentarios, correos, etc... Espero estar aquí bastante más tiempo.

Atte.: Un perro muy agradecido.

perro ladrador

martes, 25 de septiembre de 2012

Desnudo con ropa y vestido sin ella

Hoy, es una de esas tardes de lluvia. La lluvia me encanta en verdad, excepto cuando estoy en la calle y llego a casa calado hasta los huesos, y en vez de quitarme rápido la ropa mojada como haría cualquier persona normal, me pongo a charlar con mi compi y a hacer mil cosas secundarias, y claro, después del primer estornudo me cercioro de que ya he cogido algún resfriado y aunque me dé mil duchas calientes, no se me va a ir.

De todas maneras, no estoy aquí para hablaros sobre las cosas que no debería hacer cuando me tengo que quitar la ropa húmeda por culpa de la lluvia, estoy aquí para un nuevo tema BDSM. Hoy no me apetecía mucho escribir (tengo un día un poco vago y me he quemado ligeramente el dedo anular con aceite caliente), pero aquí estoy.


"Una persona dependiente, es aquella que no puede valerse por sí misma y necesita asistencia."

Eso es lo que dice Wikipedia acerca de aquel fenómeno llamado DEPENDENCIA. Me parece breve y escaso. Uno nunca puede elegir cuando ha de coger dependencia por otra persona, a veces se necesitan incluso años para depender de alguien, y a veces meses o semanas. El término “depender de”, es bastante escalofriante, pero realmente la vida se trata de eso: los novios se echan de menos al llegar a casa, así como los niños necesitan a sus progenitores… fuera del BDSM mucha gente siente dependencia y no es mal visto, sin embargo aquí sí.

A faltos de una definición proporcionada por la web, la dependencia a mi punto humilde de vista es el estado de necesitar algo, en este caso una persona. No es un estado efímero, no puedes sentir hoy dependencia y mañana ya no, no es un estado que se pueda elegir, y es un estado que solo un buen Amo puede lograr. En una relación D/s, el hecho de necesitar hablar/estar con el dominante en este caso, es algo positivo. Si realmente tienes las mismas ganas de realizar una sesión que de charlar con tus colegas en un banco… algo falla. Las ganas son importantes, son la base. Por desgracia para muchos, la dependencia no se puede lograr a base de castigos, es algo mental, aunque también físico. Todo importa.
Depender no es solo esperar a que la otra parte esté y punto, sino también en una vida cotidiana a la hora de tomar decisiones puedes sentir dependencia. Muchos Amos anulan eso, y te libran del derecho de tomar cualquier tipo de decisión sobre tu vida, y otros tantos te permiten elegir siempre y cuando escojas lo correcto. De todas maneras eso son todo “tácticas”, y la táctica utilizada por cada Amo es diferente (jamás he conocido dos iguales), no obstante, si con el paso del tiempo ejercen en ti, sin que tú te enteres, eso llamado dependencia, significa que no lo están haciendo del todo mal.
Bien cierto es, que un pseudoamo jamás podrá hacerte sentir dependiente a él porque falta esa esencia y pasan de involucrarse más de la cuenta (por eso que habíamos hablado de que tienen mujer y dos hijos, más que nada)

Muchos ven todo esto como una parte “fácil” y otra “difícil”, y lo pongo entre comillas porque no es así, ambas partes son iguales. Es complicado ejercer de sumiso porque paulatinamente dejas parte de tu vida y cuerpo en manos de otro. Nos criaron en una libertad bastante grande, vivimos parte de nuestras vidas salvajes y libres, y por mucho que tú anheles pertenecer a alguien, siempre costará. Es complicado ejercer de Amo porque tienes que escoger lo mejor para el otro, aún a riesgo de equivocarte sabes que tus deseos serán órdenes para el otro y las realizará (todo siempre si es buen sumiso), entonces debes pensar bien las cosas y perder el tiempo en saber más, en saberlo todo acerca de lo que te pertenece.
Yo, por mi parte, he hablado durante muuucho tiempo con diversos Amos (que al final resultaron pseudoamos), sin sentir el más mínimo ápice de dependencia o “ganas de”. Sentir dependencia también denota sinceridad: no eliges sentirlo, y por lo tanto, cuando lo sientes, es porque todo va bien. Yo carezco de experiencias estables y por eso hablo desde lo que siento y lo que he leído de otros. No creo que un Amo deba sentir dependencia por un sumiso (no sé si eso es correcto o no), sin embargo, cuando tu Amo, que se despierta a las seis de la mañana diariamente, te manda un mensaje nada más hacerlo dándote los buenos días y algunas tareas para hoy, creo que es porque también piensa en ti. Es algo valioso y agradecido, el hecho de que una persona se acuerde de ti nada más abrir los ojos, creo que dice mucho, pero ya no sé si es lo correcto. Sea como sea, siempre gusta. A mí me gustó en su día, y por lo que veo, a otros también.

Hace falta ser muy verdadero en estas relaciones, aunque a veces cuesta mucho. No puedes mentir en cuanto a ti, tus gustos, tus límites o tus metas… Yo me he llegado a sentir desnudo (pese a estar vestido), en presencia de alguien. Si ese alguien sabe mucho de ti, resulta catastrófico e intimidante. Si conoce lo que más vergüenza te da, esas costumbres estúpidas o aquello que no has hecho y deberías hacer… es mucho peor que si no sabe nada. Lo he comprobado. Tengo quedado con algún pseudoamo para tomar algunas copas y aún estando desnudo me sentía vestido, indiferente e imparable, no temía nada porque no había nada que temer: el tío ese, que se empeñaba en maniatarme no me conocía y por lo tanto yo mantenía mi ego a salvo y le iba a ser imposible destruirme. Pero cuando pasa el tiempo, y terminan conociéndote bien, es cuando de verdad comienza todo (algunos te conocen en dos días y otros no lo harían ni en cinco años). Cuando te sientes desnudo, pese a estar vestido es cuando llega el nerviosismo. Todos somos cebollas y a nadie le gusta que despeguen sus pliegues para quedarse sin nada, para quedarse vulnerable. La información es valiosa y si el hombre que está ahí, intentando maniatarte solo sabe tu nombre, ten en cuenta que pese a que te desnude, estarás cien por cien vestido.
Si para sentir dependencia, es necesaria sinceridad por ambas partes, también hay que saber ser cumplidor. Yo en su día no lo fui, me pasé tres meses sin creer que una amenaza pudiera hacerse realidad, y se hizo. Hace falta tomar en serio a la otra persona y expresar lo que se siente, aunque sea difícil. ¿Qué tipo de relación D/s es sencilla?

El hecho de sentirse en bolas, cuando estás con un montón de ropa encima resulta intimidante.

A mí muchas veces me gustaría ser otra persona. De verdad. Me gustaría ser otro tipo de tío, más serio, menos hablador, más estable… yo que sé. También depende de la persona, muchas veces soy muy borde, seco y soso y caigo mal a la gente porque quiero y otras muchas soy yo de verdad, esa parte que eres tan tú que no escondes nada, donde te muestras como eres, con tus idas y venidas, con tus fobias y tus filias y todo eso… Yo odio sentirme así. Odio sentirme yo mismo, porque cuando soy yo mismo ya no puedo parar, ya no puedo ser ninguna otra persona ni ocultar mis defectos o callar mis males.
Si me comparo con otros sumisos, sé que todavía no muestro la sumisión completa ni mucho menos, que sigo siendo impulsivo y algo atontado. Que todavía no puedo decir lo que quiero ni cuando lo quiero, ni nada.

Cuando algunos de tus pliegues –como cebolla que eres-, están fuera, ya no hay marcha atrás, ya no puedes mentir, ocultar o callar. Eres tú. Guste o no guste.

Esta no es una entrada con un tema base. En realidad lo iba a ser, iba a hablar en algunas líneas sobre la dependencia y punto, pero me he liado y al final me he quedado con esta mezcla de pensamientos que se reducen a nada y al mismo tiempo, es otro pliegue fuera.

perroladrador

domingo, 16 de septiembre de 2012

Fobias, filias y límites

Dentro del BDSM –como dentro de todos los grupos de cosas en el mundo-, existen cosas que nos gustan y cosas que no. También existen sujetos que aseguran que toooooodo les gusta por igual, pero eso lo veo poco probable. ¿Por qué existen los gustos y odios/miedos dentro del BDSM?, ¿por qué hay fetichistas de pies que odian los azotes y adoran la sangre, por ejemplo? Pues por nada, para gustos colores. Te guste, o no, eso no va a cambiar, el cuerpo manda, y si tu cuerpo reacciona ante determinados pensamientos/imágenes… así será.
Hoy, me animo a escribir esta nueva entrada –bastante reciente desde la última, por cierto-, a petición de JD (él ya sabe quién es y... ¡¡siento el retraso!!), y bueno, aquí estoy yo cumpliendo. Ahí va:

***ODIOS***
Empecemos por los odios, para dejaros al final con los gustos y espero que, con un buen sabor de boca. Estas son las cosas que no me gustan ni deseo practicar… la mayoría son límites que no está en mi mente superar porque ya no se trata de meterse en el papel, se trata de que si algo te produce un rechazo tan grande y vas a pasarlo mal no vale la pena. (Mal de verdad, sufrimiento 100% sin nada de placer. Un castigo, por ejemplo, no tiende a gustar, pueden dolerte numerosos azotes pero siempre habrá ese resquicio de placer entre medias, para mí, lo que menciono a continuación no lo tiene. Aunque todos sabemos que cada quien tiene sus gustos y por eso yo los respeto, simplemente a mí no me atraen pero conozco gente a la que sí, y no hay problema)

-          Pseudoamos: Es algo que verdaderamente odio, más que odiar, creo que es una fobia que tengo desde que me topé con mis primeros trescientos mil. Los pseudoamos, son señores –invariablemente de su edad-, que tienden a creer que tienen el poder absoluto sobre el mundo entero, y por lo tanto, sobre ti. Te saludarán con algo del estilo a: ol putooo perroooo warrooo kieres xuparmela???!! –suelen ser poco conocedores de la RAE, aunque también hay excepciones-. Como tú, flipando, no le contestas, empezará una y otra vez de manera cansina y aburrida: haber komepoyas kontstaaa!! Kontaestaa maricaaa zoorro!! Xk n kontestas??!! Teng0 sitio!!! Putooooo. Y bueno, un sinfín de cosas sin mucho sentido. Pongámonos en el hipotético caso de que tú, ingenuo, le contestas, intercambiáis un par de frases durante dos minutos, y él, altivo, te dirá que ya es tu Amo, que tú, tu vida y el aire que respiras le pertenecen. Ya está. Tú no has aceptado en ningún momento, pero él te advierte que será muy duro contigo y que mañana te va a poner el culo como la bandera de Japón para que aprendas -¿aprender el qué? No lo sé, ellos tampoco lo saben, tranquilos-. Te hablará a determinadas horas del día –únicamente de noche-, te insultará de repente sin venir a cuento y seguramente en su casa se esté pajeando. Te obligará a poner la cam y casualmente…. ¡tachán!, él nunca tendrá cam. Jamás. Esta es una ley irrompible: los pseudoamos no tienen cam. Tampoco tendrá fotos, quizá llevéis tres meses hablando, y el tipo considerará precipitado enviarte una foto cuando él a ti te ha visto hasta la raja del culo –caso real- Para él los limites no existen y si se te ocurre tan solo mencionar las palabras “límite, consensuado o palabra de seguridad”, él se pondrá hecho una furia –son las palabras que más odian-, entonces, cogerá los cinco o seis límites que tú les has comentado y asegurará que esos son los primeros que vais a hacer, ¡toma ya!, tú le dices que algo no te gusta-no te excita-no quieres hacerlo, y por cojones y disfrute, lo harás de primero. Pues vaya. Además, hay que tener en cuenta que para ellos tú no eres un ser humano, no sientes ni padeces, piensan que eres un esclavo con todo el mundo que te rodea y puede hacerte el daño que quieras porque total… no te va a importar. Y se equivocan, detrás de todo sumiso hay un gran hombre. Dirá que él no es gay, que maricones son los tíos a los que él se folla. Quizá quiera oírte, así que quizá quiera llamarte, pero lo hará desde número oculto para que su parienta y sus tres hijos no se enteren de la llamada. Por norma general, no saben nada sobre BDSM, pero quieren follar con un jovencito inocente como tú. Y tú has caído. O lo bloqueas, o lo bloqueas. Puedes elegir la que más se adapte a tu perfil, pero jamás quedar en persona con un pseudoamo, porque puede ser muy peligroso ya que no admiten una primera cita en un bar  y también porque puede ser negativa esa primera birria sesión, y te quedarás con un mal sabor de boca… Y no procede.

-          Golpes en la espalda: No me gustan y ya, no sé deciros por qué. No tengo esa sensibilidad en la espalda y no me considero masoquista, es algo que resulta doloroso y directamente es un límite. Arañazos, caricias, cera, mordiscos… vale. Pero golpes de látigo –o cualquier variable que sirva para azotar-, la descarto al momento.

-          Zoofilia: Los animales son eso: animales. No estoy seguro, ni hablo bajo ninguna fuente pero… dudo mucho que un can de verdad disfrute manteniendo relaciones sexuales con un humano –por muy perro que sea-. Y ya obligar a un perro a hacer eso, me parece mal, es abuso animal lo mires por donde lo mires y como tal, estoy en contra.

-          Travestirse: Esta en sí, es una fobia muy grande. Yo, -especialmente y casi únicamente por mi condición-, creo que no aceptaría este límite bajo ningún concepto… No es que sea más o menos humillante o digno, es que… directamente me da miedo. Yo no quiero que me obliguen a vestirme de mujer, no disfrutaría nada y me dolería muchísimo interiormente. Sería algo terrible...

-          Asfixia: La asfixia a parte de ser peligrosa, es una sensación desagradable que me crea de todo menos excitación ya que me pongo muy nervioso. Si no puedo oír, ver, ni moverme no pasa nada… pero lo de respirar lo llevo mal.

-          Fisting.

-          Agujas.

-          Electricidad: Hay que ser un experto para llevar a cabo estos juegos sin peligro, y hay mucho loco suelto por estos mundos… Quizá unas descargas mínimas en la zona genital sí puede gustar, pero cosas extremas no me interesa.

-          Excrementos.

-          Momificación.

-          Tatuajes de sumisión: Un tatuaje es para toda la vida. Hay parejas (tanto convencionales como D/s), que están juntos como quince años y después lo dejan. Sí, por una parte es bonito llevar ahí el recuerdo de lo que en su día fue, pero por otra, no creo que a un nuevo Amo le guste ver eso… Ya para gustos, colores.

-          Anillas genitales.

-          Cosquillas: Las cosquillas me desesperan mucho porque soy muuuy sensible…

-          Lapos.

-          Mal olor: Considero la higiene muy importante en todo, tanto en uno mismo como en cualquier tipo de relación y… me corta el rollo.

-          Axilas: Esto va un poco relacionado con el mal olor, ya que es inevitable no sudar en medio de una sesión.

-          Prácticas extremas.

-          Sangre.

-          Servicio doméstico.

-          Tortura: No me gusta porque literalmente no soy masoquista y no disfruto con el dolor extremo, ni nada de eso.

-          Vómitos.


***GUSTOS***
Prosigamos con los gustos. Los gustos no se eligen y no tienden a variar. Un gusto que en fantasía te pone, puede no gustarte después tanto en real, pero siempre habrá un porcentaje que asegure que algo disfrutas… O si no, has de tener claro si te excita solo verlo o practicarlo. En mi caso particular no tengo ninguna fantasía que no quisiera cumplir con el paso del tiempo. Hay determinados puntos que solo se pueden realizar cuando ya hay establecida una confianza bastante plena ya que sino salen mal. Aquí vamos:


-          Pintadas con rotulador: Me gusta ver mi cuerpo marcado con frases del estilo a: “pertenezco a mi AMO”, “soy un perro”, “chupa pollas”… no sé, no se me ocurre ahora mismo ninguna lúcida más que un par de morbosidades pero… es así.

-          Anillas en los pezones: Me atraen mucho, de momento no, claro, pero lo primero que haré tras operarme será ponerme dos piercings en los pezones… que puedan morder y tirar de ellos.

-          Control en público: Con esto me refiero a algo privado, un control pero que no se note. La obligación de ir vestido de una determinada manera o llevar un vibrador en el interior con un mando teledirigido por el Amo, o tener que hacer o decir determinadas cosas delante de amigos –por ejemplo-, que en parte resultan humillantes, pero a la vez los demás no se dan cuenta, claro. La discreción es importante a mi punto de ver.

-          Dominio financiero: Cuando pasa mucho tiempo y hay la suficiente confianza, me parece una práctica bastante interesante, creo que une todavía más a una pareja D/s. Ganar dinero, que el dinero esté en una cuenta compartida pero saber que no puedes extraer nada sin permiso vincula más… hay más confianza y más dependencia. Sin embargo, que el dominante lleve las cuentas del sumiso no tiene nada que ver conque ninguno de los dos lo pague todo, en eso no estoy de acuerdo. No me gustaría ser un mantenido ni mantener a alguien.

-          Relación en pareja: Un novio y un Amo a la vez… es complicado de conseguir y de llevar completamente a cabo sin que salga mal. A mi punto de ver, dejar de lado los roles para irse al cine y darse besitos, y después retomar el rol, sale mal. Pero sí puedes tener un Amo, que sea tu pareja. Y puedes ir al cine con él igualmente, pero siempre manteniendo unos límites y obedeciendo lo que sea.

-          24/7: Esto es similar a la relación en pareja –aunque no lo mismo.- tiene sus partes positivas y algunas negativas ya que por ejemplo el cuerpo humano  no está capacitado para estar siempre a cuatro patas y todo el mundo necesita hablar para no volverse loco. Sin embargo, el que cada uno tenga un oficio y haya esa presión, control, etc… creo que también une bastante.

-          Enemas: Nunca los he probado, y tampoco me parece una práctica para realizar a menudo, pero sí de vez en cuando quisiera saber qué se siente. Quizá después no me guste, o quizá sí, aunque lo veo más como un “castigo”, porque no creo que tenga nada de placentero, solo el hecho de estar dominado.

-          Palabra de seguridad: Sobretodo los primeros meses es aconsejable.

-          Spank: El tema spanking me gusta mucho también… vara, peine, fusta, látigo, cinturón, mano… de pie, en cama, en el sofá, recostado… esa sensación mezclada entre placer y dolor. Me gusta en dos fases, o bien únicamente azotes, sin sexo ni nada, como castigo, o en medio de sexo, solo que ya no es tan intenso.

-          Humillación verbal: Personalmente hay insultos que aunque no dejarías jamás que nadie te llamara así en tu vida real, aquí sí gustan porque te cercioras de que no puedes protestar y  estas totalmente sometido. A mí me excita el rollo “maricón, chupa pollas” y todo eso homófobo (seguramente el Amo también sea gay, pero no tiene que ver), también lo de perro, obligarte a ladrar, etc humilla bastante.

-          Cera: Esta tampoco la he probado, pero sí me llama la atención. En su justa medida, claro, nada terriblemente doloso porque no soy masoquista, pero unas gotitas de cera caliente en la espalda, por ejemplo, sí me llaman la atención

-          Lamer pies: Reconozco que no soy fetichista de pies, no me excitan ni los pies en sí ni el calzado ni nada de eso, pero agacharse y lamerle los pies a tu Amo, en señal de sumisión sí me interesa.

-          Negación del orgasmo-Castidad: Particularmente es otra de las prácticas que más me llama la atención. El hecho de tener un Amo permanente y que él decida los días que puedes o no masturbarte es algo que me vuelve loco, y durante una sesión el hecho de quedarte un tiempo reprimido sin saber si después podrás o no correrte, también.

-          Sexo anal.

-          Sexo oral.

-          Uso como objeto: Como mesa para sostener otros objetos o los mismos pies del Amo, sujetando el cenicero…

-          Dogtraining: Es casi de las prácticas que más me gustan, creo que une la dominación, humillación y… no sé, es una mezcla de cosas en conjunto. Ser “el perro de”, no es lo mismo que ser un perro a secas.

-          Uso de collar: Representa bastante en general, ya no solo en dogtraining, sino también en prácticas comunes de Amo-esclavo… pertenecer a quien tira del collar es un hecho, y cuando hay hechos, sobran las palabras. Yo todavía no tengo collar, yo prefiero ser un perro callejero que tener un collar que no sea de nadie…

-          Esposas.

-          Jaulas: El hecho de tener un espacio limitado para moverse –así sea una jaula o un cuarto-, resulta castigador y al mismo tiempo temeroso porque tu Amo es quien decidirá cuando sales… tú no sabes cuanto queda aún, solo espera…

-          Castigos físicos-psicológicos: Castigar por castigar no, siempre después de una mala acción como reprimenda.

-          Control mental: Para tener una buena sesión y un buen control físico, has de sentir mentalmente a quién perteneces, dejar que te controlen completamente, sentir esa dependencia, ese bien estar cuando Él está feliz. Antes de una sesión –si quieres que la cosa sea duradera-, hay que tener algo de control mental primero… Eso de pedir permiso para hacer determinadas cosas, avisar, etc.

-          Estética/Roles: Puedes ser un militar, un poli, un padre, un adiestrador canino, el vecino del quinto, da igual… Hay veces que llevar un rol Amo-sumiso ya nos llena, él es el Señor y me ofrezco a él porque sí, es más aconsejable para relaciones duraderas, pero para algo esporádico, los roles están muy bien a mi gusto.

-          Hombres altos: Teniendo en cuenta que yo mido 1.65Cm, tampoco es muy difícil pedir como mínimo doce centímetros más, ¿no? Es casi lo único del físico que me importa, la altura.

-          Máscaras: De perro sobretodo, solo para respirar, solo para no ver, enteras, a medias… da igual.

-          Sexo con protección: Siempre. Hay muchísimas enfermedades de transmisión sexual y uno nunca sabe si tiene algo o no.

-          Vibradores: Esa vibración que da justo en ese lugar, en ese punto G en el momento en el que estás a punto de estallar y estremece tu cuerpo…

-          Mordazas: Particularmente, otra de las cosas que más me ponen de todas. El hecho de salivar, cansancio de mandíbula, necesidad de cerrarla, no poder hablar bien y tener que decir algo, tu postura al posarte ante el espejo, hm…

*Nota del autor: Los listajes son de webs como tuamo.net o someteme.com
No van por orden de más gusto o más odio, están desordenados completamente.

Como veis, algunos no los explico porque creo que la definición sobra. He intentado abrirme lo máximo posible para que me conozcáis, aunque me ha costado lo suyo admitir y desmentir algunas cosas.
También vi que soy sumiso y no esclavo (no disfruto con el dolor extremo ni el sadismo), pero sí con otras muchas cosas como para denominarme sumiso, o perro, etc.

Bueno, espero que os haya gustado mi clasificación sobre algunas cosas en este mundillo. Supongo que han de faltar cosas que ya iré rellenando según me acuerde. También cabe decir que respeto a aquellos que odien mis filias y adoren mis fobias… esta es solo una opinión personal para que me conozcáis un poquito más, no intento menospreciar a nadie, hablo puramente desde mi punto de vista.


perroladrador