martes, 25 de septiembre de 2012

Desnudo con ropa y vestido sin ella

Hoy, es una de esas tardes de lluvia. La lluvia me encanta en verdad, excepto cuando estoy en la calle y llego a casa calado hasta los huesos, y en vez de quitarme rápido la ropa mojada como haría cualquier persona normal, me pongo a charlar con mi compi y a hacer mil cosas secundarias, y claro, después del primer estornudo me cercioro de que ya he cogido algún resfriado y aunque me dé mil duchas calientes, no se me va a ir.

De todas maneras, no estoy aquí para hablaros sobre las cosas que no debería hacer cuando me tengo que quitar la ropa húmeda por culpa de la lluvia, estoy aquí para un nuevo tema BDSM. Hoy no me apetecía mucho escribir (tengo un día un poco vago y me he quemado ligeramente el dedo anular con aceite caliente), pero aquí estoy.


"Una persona dependiente, es aquella que no puede valerse por sí misma y necesita asistencia."

Eso es lo que dice Wikipedia acerca de aquel fenómeno llamado DEPENDENCIA. Me parece breve y escaso. Uno nunca puede elegir cuando ha de coger dependencia por otra persona, a veces se necesitan incluso años para depender de alguien, y a veces meses o semanas. El término “depender de”, es bastante escalofriante, pero realmente la vida se trata de eso: los novios se echan de menos al llegar a casa, así como los niños necesitan a sus progenitores… fuera del BDSM mucha gente siente dependencia y no es mal visto, sin embargo aquí sí.

A faltos de una definición proporcionada por la web, la dependencia a mi punto humilde de vista es el estado de necesitar algo, en este caso una persona. No es un estado efímero, no puedes sentir hoy dependencia y mañana ya no, no es un estado que se pueda elegir, y es un estado que solo un buen Amo puede lograr. En una relación D/s, el hecho de necesitar hablar/estar con el dominante en este caso, es algo positivo. Si realmente tienes las mismas ganas de realizar una sesión que de charlar con tus colegas en un banco… algo falla. Las ganas son importantes, son la base. Por desgracia para muchos, la dependencia no se puede lograr a base de castigos, es algo mental, aunque también físico. Todo importa.
Depender no es solo esperar a que la otra parte esté y punto, sino también en una vida cotidiana a la hora de tomar decisiones puedes sentir dependencia. Muchos Amos anulan eso, y te libran del derecho de tomar cualquier tipo de decisión sobre tu vida, y otros tantos te permiten elegir siempre y cuando escojas lo correcto. De todas maneras eso son todo “tácticas”, y la táctica utilizada por cada Amo es diferente (jamás he conocido dos iguales), no obstante, si con el paso del tiempo ejercen en ti, sin que tú te enteres, eso llamado dependencia, significa que no lo están haciendo del todo mal.
Bien cierto es, que un pseudoamo jamás podrá hacerte sentir dependiente a él porque falta esa esencia y pasan de involucrarse más de la cuenta (por eso que habíamos hablado de que tienen mujer y dos hijos, más que nada)

Muchos ven todo esto como una parte “fácil” y otra “difícil”, y lo pongo entre comillas porque no es así, ambas partes son iguales. Es complicado ejercer de sumiso porque paulatinamente dejas parte de tu vida y cuerpo en manos de otro. Nos criaron en una libertad bastante grande, vivimos parte de nuestras vidas salvajes y libres, y por mucho que tú anheles pertenecer a alguien, siempre costará. Es complicado ejercer de Amo porque tienes que escoger lo mejor para el otro, aún a riesgo de equivocarte sabes que tus deseos serán órdenes para el otro y las realizará (todo siempre si es buen sumiso), entonces debes pensar bien las cosas y perder el tiempo en saber más, en saberlo todo acerca de lo que te pertenece.
Yo, por mi parte, he hablado durante muuucho tiempo con diversos Amos (que al final resultaron pseudoamos), sin sentir el más mínimo ápice de dependencia o “ganas de”. Sentir dependencia también denota sinceridad: no eliges sentirlo, y por lo tanto, cuando lo sientes, es porque todo va bien. Yo carezco de experiencias estables y por eso hablo desde lo que siento y lo que he leído de otros. No creo que un Amo deba sentir dependencia por un sumiso (no sé si eso es correcto o no), sin embargo, cuando tu Amo, que se despierta a las seis de la mañana diariamente, te manda un mensaje nada más hacerlo dándote los buenos días y algunas tareas para hoy, creo que es porque también piensa en ti. Es algo valioso y agradecido, el hecho de que una persona se acuerde de ti nada más abrir los ojos, creo que dice mucho, pero ya no sé si es lo correcto. Sea como sea, siempre gusta. A mí me gustó en su día, y por lo que veo, a otros también.

Hace falta ser muy verdadero en estas relaciones, aunque a veces cuesta mucho. No puedes mentir en cuanto a ti, tus gustos, tus límites o tus metas… Yo me he llegado a sentir desnudo (pese a estar vestido), en presencia de alguien. Si ese alguien sabe mucho de ti, resulta catastrófico e intimidante. Si conoce lo que más vergüenza te da, esas costumbres estúpidas o aquello que no has hecho y deberías hacer… es mucho peor que si no sabe nada. Lo he comprobado. Tengo quedado con algún pseudoamo para tomar algunas copas y aún estando desnudo me sentía vestido, indiferente e imparable, no temía nada porque no había nada que temer: el tío ese, que se empeñaba en maniatarme no me conocía y por lo tanto yo mantenía mi ego a salvo y le iba a ser imposible destruirme. Pero cuando pasa el tiempo, y terminan conociéndote bien, es cuando de verdad comienza todo (algunos te conocen en dos días y otros no lo harían ni en cinco años). Cuando te sientes desnudo, pese a estar vestido es cuando llega el nerviosismo. Todos somos cebollas y a nadie le gusta que despeguen sus pliegues para quedarse sin nada, para quedarse vulnerable. La información es valiosa y si el hombre que está ahí, intentando maniatarte solo sabe tu nombre, ten en cuenta que pese a que te desnude, estarás cien por cien vestido.
Si para sentir dependencia, es necesaria sinceridad por ambas partes, también hay que saber ser cumplidor. Yo en su día no lo fui, me pasé tres meses sin creer que una amenaza pudiera hacerse realidad, y se hizo. Hace falta tomar en serio a la otra persona y expresar lo que se siente, aunque sea difícil. ¿Qué tipo de relación D/s es sencilla?

El hecho de sentirse en bolas, cuando estás con un montón de ropa encima resulta intimidante.

A mí muchas veces me gustaría ser otra persona. De verdad. Me gustaría ser otro tipo de tío, más serio, menos hablador, más estable… yo que sé. También depende de la persona, muchas veces soy muy borde, seco y soso y caigo mal a la gente porque quiero y otras muchas soy yo de verdad, esa parte que eres tan tú que no escondes nada, donde te muestras como eres, con tus idas y venidas, con tus fobias y tus filias y todo eso… Yo odio sentirme así. Odio sentirme yo mismo, porque cuando soy yo mismo ya no puedo parar, ya no puedo ser ninguna otra persona ni ocultar mis defectos o callar mis males.
Si me comparo con otros sumisos, sé que todavía no muestro la sumisión completa ni mucho menos, que sigo siendo impulsivo y algo atontado. Que todavía no puedo decir lo que quiero ni cuando lo quiero, ni nada.

Cuando algunos de tus pliegues –como cebolla que eres-, están fuera, ya no hay marcha atrás, ya no puedes mentir, ocultar o callar. Eres tú. Guste o no guste.

Esta no es una entrada con un tema base. En realidad lo iba a ser, iba a hablar en algunas líneas sobre la dependencia y punto, pero me he liado y al final me he quedado con esta mezcla de pensamientos que se reducen a nada y al mismo tiempo, es otro pliegue fuera.

perroladrador

domingo, 16 de septiembre de 2012

Fobias, filias y límites

Dentro del BDSM –como dentro de todos los grupos de cosas en el mundo-, existen cosas que nos gustan y cosas que no. También existen sujetos que aseguran que toooooodo les gusta por igual, pero eso lo veo poco probable. ¿Por qué existen los gustos y odios/miedos dentro del BDSM?, ¿por qué hay fetichistas de pies que odian los azotes y adoran la sangre, por ejemplo? Pues por nada, para gustos colores. Te guste, o no, eso no va a cambiar, el cuerpo manda, y si tu cuerpo reacciona ante determinados pensamientos/imágenes… así será.
Hoy, me animo a escribir esta nueva entrada –bastante reciente desde la última, por cierto-, a petición de JD (él ya sabe quién es y... ¡¡siento el retraso!!), y bueno, aquí estoy yo cumpliendo. Ahí va:

***ODIOS***
Empecemos por los odios, para dejaros al final con los gustos y espero que, con un buen sabor de boca. Estas son las cosas que no me gustan ni deseo practicar… la mayoría son límites que no está en mi mente superar porque ya no se trata de meterse en el papel, se trata de que si algo te produce un rechazo tan grande y vas a pasarlo mal no vale la pena. (Mal de verdad, sufrimiento 100% sin nada de placer. Un castigo, por ejemplo, no tiende a gustar, pueden dolerte numerosos azotes pero siempre habrá ese resquicio de placer entre medias, para mí, lo que menciono a continuación no lo tiene. Aunque todos sabemos que cada quien tiene sus gustos y por eso yo los respeto, simplemente a mí no me atraen pero conozco gente a la que sí, y no hay problema)

-          Pseudoamos: Es algo que verdaderamente odio, más que odiar, creo que es una fobia que tengo desde que me topé con mis primeros trescientos mil. Los pseudoamos, son señores –invariablemente de su edad-, que tienden a creer que tienen el poder absoluto sobre el mundo entero, y por lo tanto, sobre ti. Te saludarán con algo del estilo a: ol putooo perroooo warrooo kieres xuparmela???!! –suelen ser poco conocedores de la RAE, aunque también hay excepciones-. Como tú, flipando, no le contestas, empezará una y otra vez de manera cansina y aburrida: haber komepoyas kontstaaa!! Kontaestaa maricaaa zoorro!! Xk n kontestas??!! Teng0 sitio!!! Putooooo. Y bueno, un sinfín de cosas sin mucho sentido. Pongámonos en el hipotético caso de que tú, ingenuo, le contestas, intercambiáis un par de frases durante dos minutos, y él, altivo, te dirá que ya es tu Amo, que tú, tu vida y el aire que respiras le pertenecen. Ya está. Tú no has aceptado en ningún momento, pero él te advierte que será muy duro contigo y que mañana te va a poner el culo como la bandera de Japón para que aprendas -¿aprender el qué? No lo sé, ellos tampoco lo saben, tranquilos-. Te hablará a determinadas horas del día –únicamente de noche-, te insultará de repente sin venir a cuento y seguramente en su casa se esté pajeando. Te obligará a poner la cam y casualmente…. ¡tachán!, él nunca tendrá cam. Jamás. Esta es una ley irrompible: los pseudoamos no tienen cam. Tampoco tendrá fotos, quizá llevéis tres meses hablando, y el tipo considerará precipitado enviarte una foto cuando él a ti te ha visto hasta la raja del culo –caso real- Para él los limites no existen y si se te ocurre tan solo mencionar las palabras “límite, consensuado o palabra de seguridad”, él se pondrá hecho una furia –son las palabras que más odian-, entonces, cogerá los cinco o seis límites que tú les has comentado y asegurará que esos son los primeros que vais a hacer, ¡toma ya!, tú le dices que algo no te gusta-no te excita-no quieres hacerlo, y por cojones y disfrute, lo harás de primero. Pues vaya. Además, hay que tener en cuenta que para ellos tú no eres un ser humano, no sientes ni padeces, piensan que eres un esclavo con todo el mundo que te rodea y puede hacerte el daño que quieras porque total… no te va a importar. Y se equivocan, detrás de todo sumiso hay un gran hombre. Dirá que él no es gay, que maricones son los tíos a los que él se folla. Quizá quiera oírte, así que quizá quiera llamarte, pero lo hará desde número oculto para que su parienta y sus tres hijos no se enteren de la llamada. Por norma general, no saben nada sobre BDSM, pero quieren follar con un jovencito inocente como tú. Y tú has caído. O lo bloqueas, o lo bloqueas. Puedes elegir la que más se adapte a tu perfil, pero jamás quedar en persona con un pseudoamo, porque puede ser muy peligroso ya que no admiten una primera cita en un bar  y también porque puede ser negativa esa primera birria sesión, y te quedarás con un mal sabor de boca… Y no procede.

-          Golpes en la espalda: No me gustan y ya, no sé deciros por qué. No tengo esa sensibilidad en la espalda y no me considero masoquista, es algo que resulta doloroso y directamente es un límite. Arañazos, caricias, cera, mordiscos… vale. Pero golpes de látigo –o cualquier variable que sirva para azotar-, la descarto al momento.

-          Zoofilia: Los animales son eso: animales. No estoy seguro, ni hablo bajo ninguna fuente pero… dudo mucho que un can de verdad disfrute manteniendo relaciones sexuales con un humano –por muy perro que sea-. Y ya obligar a un perro a hacer eso, me parece mal, es abuso animal lo mires por donde lo mires y como tal, estoy en contra.

-          Travestirse: Esta en sí, es una fobia muy grande. Yo, -especialmente y casi únicamente por mi condición-, creo que no aceptaría este límite bajo ningún concepto… No es que sea más o menos humillante o digno, es que… directamente me da miedo. Yo no quiero que me obliguen a vestirme de mujer, no disfrutaría nada y me dolería muchísimo interiormente. Sería algo terrible...

-          Asfixia: La asfixia a parte de ser peligrosa, es una sensación desagradable que me crea de todo menos excitación ya que me pongo muy nervioso. Si no puedo oír, ver, ni moverme no pasa nada… pero lo de respirar lo llevo mal.

-          Fisting.

-          Agujas.

-          Electricidad: Hay que ser un experto para llevar a cabo estos juegos sin peligro, y hay mucho loco suelto por estos mundos… Quizá unas descargas mínimas en la zona genital sí puede gustar, pero cosas extremas no me interesa.

-          Excrementos.

-          Momificación.

-          Tatuajes de sumisión: Un tatuaje es para toda la vida. Hay parejas (tanto convencionales como D/s), que están juntos como quince años y después lo dejan. Sí, por una parte es bonito llevar ahí el recuerdo de lo que en su día fue, pero por otra, no creo que a un nuevo Amo le guste ver eso… Ya para gustos, colores.

-          Anillas genitales.

-          Cosquillas: Las cosquillas me desesperan mucho porque soy muuuy sensible…

-          Lapos.

-          Mal olor: Considero la higiene muy importante en todo, tanto en uno mismo como en cualquier tipo de relación y… me corta el rollo.

-          Axilas: Esto va un poco relacionado con el mal olor, ya que es inevitable no sudar en medio de una sesión.

-          Prácticas extremas.

-          Sangre.

-          Servicio doméstico.

-          Tortura: No me gusta porque literalmente no soy masoquista y no disfruto con el dolor extremo, ni nada de eso.

-          Vómitos.


***GUSTOS***
Prosigamos con los gustos. Los gustos no se eligen y no tienden a variar. Un gusto que en fantasía te pone, puede no gustarte después tanto en real, pero siempre habrá un porcentaje que asegure que algo disfrutas… O si no, has de tener claro si te excita solo verlo o practicarlo. En mi caso particular no tengo ninguna fantasía que no quisiera cumplir con el paso del tiempo. Hay determinados puntos que solo se pueden realizar cuando ya hay establecida una confianza bastante plena ya que sino salen mal. Aquí vamos:


-          Pintadas con rotulador: Me gusta ver mi cuerpo marcado con frases del estilo a: “pertenezco a mi AMO”, “soy un perro”, “chupa pollas”… no sé, no se me ocurre ahora mismo ninguna lúcida más que un par de morbosidades pero… es así.

-          Anillas en los pezones: Me atraen mucho, de momento no, claro, pero lo primero que haré tras operarme será ponerme dos piercings en los pezones… que puedan morder y tirar de ellos.

-          Control en público: Con esto me refiero a algo privado, un control pero que no se note. La obligación de ir vestido de una determinada manera o llevar un vibrador en el interior con un mando teledirigido por el Amo, o tener que hacer o decir determinadas cosas delante de amigos –por ejemplo-, que en parte resultan humillantes, pero a la vez los demás no se dan cuenta, claro. La discreción es importante a mi punto de ver.

-          Dominio financiero: Cuando pasa mucho tiempo y hay la suficiente confianza, me parece una práctica bastante interesante, creo que une todavía más a una pareja D/s. Ganar dinero, que el dinero esté en una cuenta compartida pero saber que no puedes extraer nada sin permiso vincula más… hay más confianza y más dependencia. Sin embargo, que el dominante lleve las cuentas del sumiso no tiene nada que ver conque ninguno de los dos lo pague todo, en eso no estoy de acuerdo. No me gustaría ser un mantenido ni mantener a alguien.

-          Relación en pareja: Un novio y un Amo a la vez… es complicado de conseguir y de llevar completamente a cabo sin que salga mal. A mi punto de ver, dejar de lado los roles para irse al cine y darse besitos, y después retomar el rol, sale mal. Pero sí puedes tener un Amo, que sea tu pareja. Y puedes ir al cine con él igualmente, pero siempre manteniendo unos límites y obedeciendo lo que sea.

-          24/7: Esto es similar a la relación en pareja –aunque no lo mismo.- tiene sus partes positivas y algunas negativas ya que por ejemplo el cuerpo humano  no está capacitado para estar siempre a cuatro patas y todo el mundo necesita hablar para no volverse loco. Sin embargo, el que cada uno tenga un oficio y haya esa presión, control, etc… creo que también une bastante.

-          Enemas: Nunca los he probado, y tampoco me parece una práctica para realizar a menudo, pero sí de vez en cuando quisiera saber qué se siente. Quizá después no me guste, o quizá sí, aunque lo veo más como un “castigo”, porque no creo que tenga nada de placentero, solo el hecho de estar dominado.

-          Palabra de seguridad: Sobretodo los primeros meses es aconsejable.

-          Spank: El tema spanking me gusta mucho también… vara, peine, fusta, látigo, cinturón, mano… de pie, en cama, en el sofá, recostado… esa sensación mezclada entre placer y dolor. Me gusta en dos fases, o bien únicamente azotes, sin sexo ni nada, como castigo, o en medio de sexo, solo que ya no es tan intenso.

-          Humillación verbal: Personalmente hay insultos que aunque no dejarías jamás que nadie te llamara así en tu vida real, aquí sí gustan porque te cercioras de que no puedes protestar y  estas totalmente sometido. A mí me excita el rollo “maricón, chupa pollas” y todo eso homófobo (seguramente el Amo también sea gay, pero no tiene que ver), también lo de perro, obligarte a ladrar, etc humilla bastante.

-          Cera: Esta tampoco la he probado, pero sí me llama la atención. En su justa medida, claro, nada terriblemente doloso porque no soy masoquista, pero unas gotitas de cera caliente en la espalda, por ejemplo, sí me llaman la atención

-          Lamer pies: Reconozco que no soy fetichista de pies, no me excitan ni los pies en sí ni el calzado ni nada de eso, pero agacharse y lamerle los pies a tu Amo, en señal de sumisión sí me interesa.

-          Negación del orgasmo-Castidad: Particularmente es otra de las prácticas que más me llama la atención. El hecho de tener un Amo permanente y que él decida los días que puedes o no masturbarte es algo que me vuelve loco, y durante una sesión el hecho de quedarte un tiempo reprimido sin saber si después podrás o no correrte, también.

-          Sexo anal.

-          Sexo oral.

-          Uso como objeto: Como mesa para sostener otros objetos o los mismos pies del Amo, sujetando el cenicero…

-          Dogtraining: Es casi de las prácticas que más me gustan, creo que une la dominación, humillación y… no sé, es una mezcla de cosas en conjunto. Ser “el perro de”, no es lo mismo que ser un perro a secas.

-          Uso de collar: Representa bastante en general, ya no solo en dogtraining, sino también en prácticas comunes de Amo-esclavo… pertenecer a quien tira del collar es un hecho, y cuando hay hechos, sobran las palabras. Yo todavía no tengo collar, yo prefiero ser un perro callejero que tener un collar que no sea de nadie…

-          Esposas.

-          Jaulas: El hecho de tener un espacio limitado para moverse –así sea una jaula o un cuarto-, resulta castigador y al mismo tiempo temeroso porque tu Amo es quien decidirá cuando sales… tú no sabes cuanto queda aún, solo espera…

-          Castigos físicos-psicológicos: Castigar por castigar no, siempre después de una mala acción como reprimenda.

-          Control mental: Para tener una buena sesión y un buen control físico, has de sentir mentalmente a quién perteneces, dejar que te controlen completamente, sentir esa dependencia, ese bien estar cuando Él está feliz. Antes de una sesión –si quieres que la cosa sea duradera-, hay que tener algo de control mental primero… Eso de pedir permiso para hacer determinadas cosas, avisar, etc.

-          Estética/Roles: Puedes ser un militar, un poli, un padre, un adiestrador canino, el vecino del quinto, da igual… Hay veces que llevar un rol Amo-sumiso ya nos llena, él es el Señor y me ofrezco a él porque sí, es más aconsejable para relaciones duraderas, pero para algo esporádico, los roles están muy bien a mi gusto.

-          Hombres altos: Teniendo en cuenta que yo mido 1.65Cm, tampoco es muy difícil pedir como mínimo doce centímetros más, ¿no? Es casi lo único del físico que me importa, la altura.

-          Máscaras: De perro sobretodo, solo para respirar, solo para no ver, enteras, a medias… da igual.

-          Sexo con protección: Siempre. Hay muchísimas enfermedades de transmisión sexual y uno nunca sabe si tiene algo o no.

-          Vibradores: Esa vibración que da justo en ese lugar, en ese punto G en el momento en el que estás a punto de estallar y estremece tu cuerpo…

-          Mordazas: Particularmente, otra de las cosas que más me ponen de todas. El hecho de salivar, cansancio de mandíbula, necesidad de cerrarla, no poder hablar bien y tener que decir algo, tu postura al posarte ante el espejo, hm…

*Nota del autor: Los listajes son de webs como tuamo.net o someteme.com
No van por orden de más gusto o más odio, están desordenados completamente.

Como veis, algunos no los explico porque creo que la definición sobra. He intentado abrirme lo máximo posible para que me conozcáis, aunque me ha costado lo suyo admitir y desmentir algunas cosas.
También vi que soy sumiso y no esclavo (no disfruto con el dolor extremo ni el sadismo), pero sí con otras muchas cosas como para denominarme sumiso, o perro, etc.

Bueno, espero que os haya gustado mi clasificación sobre algunas cosas en este mundillo. Supongo que han de faltar cosas que ya iré rellenando según me acuerde. También cabe decir que respeto a aquellos que odien mis filias y adoren mis fobias… esta es solo una opinión personal para que me conozcáis un poquito más, no intento menospreciar a nadie, hablo puramente desde mi punto de vista.


perroladrador

sábado, 15 de septiembre de 2012

Declaración de intenciones:

ESCRITO EN SEPTIEMBRE 2012.
EDITADO EN NOVIEMBRE 2016.

Lo mires por donde lo mires, una declaración de intenciones ha de ser siempre sincera, y hasta entonces, yo he sido siempre muy sincero con todo el mundo: Con vosotros, lectores, y con la gente que me rodea en mi vida de a pie. He sido sincero también a la hora de sesiones esporádicas, con ligues de una noche plagados de sexo vainilla, con exnovios y, sobre todo, con JD. Dicen que tanta sinceridad es mala, pero yo no soy capaz de guardar un secreto propio que creo de suma importancia.Yo no me avergüenzo de mí mismo.

Verdaderamente, y si eso es lo que os interesa: Biológicamente he nacido mujer. Cuando nací dijeron que era niña, me pusieron un nombre femenino e intentaron educarme como a una señorita. Pero yo fallé. No fallé porque quise, sino porque nunca supe hacerlo bien. Jugué toda mi vida a fútbol y lucha libre, me codeé solo con niños en los recreos y la intención de que alguien pretendiera ponerme un vestido o algo rosa representaba una ofensa terrible para mí. Yo en aquel entonces no sabía lo que me pasaba, y esperaba con inocencia que me creciera el pito. Pero eso nunca ocurrió. Intenté vivir mi rol y travestirme de chica muchas veces para lograr una aceptación que tampoco llegó.
Yo no era una chica y todos lo sabían.

Sufrí, maldecí y blasfemé como el que más, creí que la vida era aquello: Caerse, caerse, caerse y ya. Despreciaba mis órganos femeninos y mi objetivo en la vida era desaparecer. ¿Cómo narices se iba a confundir la naturaleza?, ¿por qué era yo un chico en el cuerpo de una chica?
Probé la sumisión desde el punto de vista femenino, pero no me gustó. Yo no quería que nadie tocara justo ahí, yo no quería ponerme tacones, corsé, lucir una larga melena y ser la perra de nadie, yo era un perro y lo sabía.

Intenté buscar soluciones hasta debajo de las piedras, pero todo fue en vano, hasta que me cansé. Llegó un punto importante en mi vida, allá por marzo de 2012, donde dije: Todo o nada, vivir o morir, luz u oscuridad. Acudí al centro médico, desesperado en busca de ayuda y la encontré. El diagnostico fue claro: Transexualidad masculina. Siete especialistas, test psicológicos y diversos análisis dictaminaron que aunque mi cuerpo era de mujer, mi mente no. Era un hombre encerrado en el cuerpo de una mujer, un caso atípico y más teniendo en cuenta mi homosexualidad, ya que no me siento atraído por ninguna mujer, y como tal, soy gay.
Empecé en 2012 mi vida 24/7 como yo, como un muchacho diecisiete-añero más, en clases, calle, amigos, gym… yo era –y soy-, un chico. Yo soy yo de verdad. 
Por aquel entonces, comencé una terapia de re-asignación hormonal: Inyecciones de testosterona que afloran el chico que soy. Mi voz se es grave como la de cualquier otro, tengo vello corporal, barbita, la grasa bastante reagrupada, algo más de masa muscular que antes... y un larguísimo etcétera que deja ver con precisión que yo soy yo, y yo soy un hombre. 
En el 2013 me operé del pecho y ahora luzco unos pectorales tan planos como los de cualquier otro, con unas cicatrices blanquecinas (y que cada vez se notan menos) que sólo son marcas de una guerra que yo ya libré. Todos mis papeles médico-legales llevan mi nombre, ese nombre que yo elegí y que tanto cariño le tengo. Vamos que... a no ser que lo cuente, nadie en mi entorno sabe ni sabrá lo mío. 

¿De verdad alguien podría creer que yo soy menos tío por no tener polla? Un hombre lo demuestra en su actitud, en su fuerza y en este caso quizá en su sumisión también. Soy tan hombre como tú, como tu hermano, como tu amigo y como tu Amo/sumiso. Soy un hombre más.

En mi pasado, me he aguantado las ganas de hacer miles de cosas con otros tíos solo por el hecho de no tener polla y no deja de ser inquietante; no me he atrevido a contarlo y finalmente, no hemos quedado. Me daba cierta vergüenza admitirlo, porque esta es una sociedad poco avanzada en estos temas, pero sé que no soy culpable... ¿De verdad una persona que se considera liberal, homosexual y ve la cultura BDSM como algo normal, tiene el derecho de dictar si soy o no soy un hombre?

¿Si un hombre biológico se queda impotente o pierde su miembro viril en algún accidente, ya no lo consideráis hombre? Yo creo que sí. Sí, porque tendría dos huevos colgando aunque no sirvieran de nadaY yo cojones tengo muchos.

En resumen: A veces la naturaleza sí se equivoca.


Lo comparto aquí, pues sino no entenderéis muchos de los temas que traje de cuando en vez...

Me voy a hacer una paja a vuestra salud.
Buenas noches.



perroladrador

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Aquí estoy, creo

No sé porqué me he atrevido a comenzar este segundo blog, quizá porque tengo muchos pensamientos revoloteando mi mente adolescente, los cuales no puedo desarrollar con cualquier persona, así que escribirlos me parece una buena opción..., o quizá porque vuelvo a ser un perro callejero y solitario.

¿Qué decir de mí? Creo que yo no soy lo importante aquí, en verdad: 165cm, rubio teñido, blancucho de piel a falta de playa, ojos marrones, dilataciones, piercings, tattoos… Bah. Tengo 18 años desde hace hoy justo un mes, y muchos alegan con tono mordaz que soy demasiado pequeño para este mundillo, y como tal, poca experiencia puedo tener, porque no debo saber nada sobre el tema. Dicen que soy un morboso, un pajillero y que me largue del chat que mamá me está llamando porque no me he terminado la cena. (Frases dichas justo después de ser conocedores de mi edad, nunca antes) Curiosamente, estos comentarios vienen siempre por parte de tíos sesentones y casados que escriben en el general una y otra vez de manera cansina: “Vienes, te follo la boca y te vas”, y similares. ¿Es eso BDSM acaso?, ¿se creen que por haber echado quince mil polvos con esposas y cuatro azotes están ejerciendo profesionalmente de Amos solo porque su edad indica que son maduros? No, claro que no.
Muchos me han tachado de listillo y espabilado cuando me he negado a ese tipo de peticiones alegando que eso no entra en mi definición de sumisión. No me gusta el sexo vainilla y como tal, no lo disfruto de sobremanera. (Y un mete-saca con dos “sí, señor”, es sexo vainilla disfrazado)



Sé que soy un perro, todavía sin adiestrar, sin collar y solitario, pero no por ello menos perro que otros. Para mí, la sumisión representa:

-Seriedad: Y por desgracia, por aquí hay cero poca. Cada uno ve esta forma de vida a su manera y no lo critico, pero si yo brindo seriedad, espero encontrarme con lo mismo y no con un ‘Amo’ que asegura ser serio y después de tres horas de charla caliente y promesas vacías desaparece para siempre. La seriedad es la base.
-Confianza: La cual solo se puede conseguir mediante tiempo. Ni yo, ni nadie, puede confiar ciegamente en alguien con el que lleva hablando cinco minutos, porque entraríamos en la falsedad y eso no es digno ni de un chucho ni de un Señor. La confianza es vital para una correcta relación D/s.
-Obediencia: Yo obedezco a mi Amo y me entrego a él en cuerpo y alma. Hago lo que pide sin rechistar porque sus órdenes son deseos para mí, por hacerle feliz y tenerlo contento. Yo obedezco a mi Amo porque confío en él, sin embargo, no por mi condición de perro he de obedecer a cualquiera que se ponga en el camino. La obediencia se gana con confianza.
-Sinceridad: Es de las más importantes, porque sin sinceridad no podríamos hacer nada. Una verdad a medias es una mentira. Todos somos como cebollas y el Amo, con sus dotes, es quien consigue ir quitando capa por capa hasta que quede lo más débil de nosotros sin excepciones. Hay temas que me asustan y me inquietan, pero no por ello debo callármelos porque sería una farsa. Yo soy sincero ante mi Amo porque soy serio, lo obedezco y confío en él, al igual que él en mí.

Como todos,  no he nacido aprendido, no me he levantado una mañana con dichos pensamientos, pero sí los he ido adquiriendo con el paso del tiempo, con la ayuda de vídeos, relatos y numerosas charlas con otros Amos y algunos sumisos. También he aprendido mucho de mi anterior (y único) Amo, quien reforzó mi mentalidad ya sumisa de por sí. Cada día, en cualquier portal online, se presentan ante mí decenas de Amos. Sé que si quisiera podría haber tenido algunos más, pero no me parece lo correcto. Así como un Amo ha de elegirte a ti, tú también lo has de elegir a él. Aquí importan mucho los gustos, límites, distancia, forma de ser y un largo etcétera. No, el físico no me importa. Sé que decir esto me resta puntos y podría incluso parecer un facilón, pero no creo que sea el caso. ¡Yo no estoy buscando marido!, estoy buscando un ser al que entregarme en cuerpo y alma como un perro que soy, y si su actitud me demuestra fuerza, virilidad, dominación, seriedad y vamos… un cúmulo de factores en el carácter que un Amo ha de tener en cuenta, ya me llega. ¿Para qué quiero yo un Amo alto, musculado, sonrisa perfecta, peinado de escándalo, y demás, si luego no sabe ejercer como se merece y no despierta en mí esa actitud sumisa que guardo dentro? Para nada. Sé que habrá muchos que posean ambas cosas: El físico y el carácter, pero eso ya sería entrar en el dominio de gustos, y no va sobre eso esta primera entrada.

¿Cuándo me he dado cuenta de mi condición? Antes de lo que desearía. Un día, vagando entre vídeos XXX, descargando lívido acumulada a mis quince años, di, sin querer, con un vídeo con la temática BDSM. Primero me asusté mucho, no había visto nada semejante en la vida y me mordía el labio con fuerza y desaprobación ante la cara de sufrimiento de aquel muchacho parcialmente atado. Iba a cerrar la pestaña pero cuando me quise dar cuenta, mi cuerpo ya había reaccionado, los estímulos fueron claros y precisos: Estaba más caliente que nunca. Eso no me hizo gracia, apagué el PC y me fui a dormir, pero al día siguiente estaba inquieto, quería saber más, así que fui al historial y pinché de nuevo en el susodicho vídeo. Mi cuerpo reaccionó pasados cinco segundos y aquello me angustió de sobremanera. Cerré todo de nuevo e intenté dormir, pero no pude. En mi cabeza se escuchaban los gemidos mezclados de placer y dolor de aquel prisionero. Curiosamente, no me fijé en ningún momento en el dominante, no me aportaba nada su papel (o eso creía yo entonces). Cuando me quise dar cuenta, mi imaginación viajaba con libertad hacia una sala parecida, donde era yo quien estaba ahí, indefenso y dolorido. Me aterró la idea. Había probado el sexo vainilla en algunas ocasiones a los catorce y quince años, pero lo que aquellas imágenes representaban, superaba con creces cualquier placer habido y por haber. Sin embargo, me sentía muy mal. ¿Qué clase de ser humano se excita al ver sufrir a un muchacho?, o peor aún, ¿qué clase de chico de quince años desea ser el torturado? Pasaron los meses y me juré a mí mismo no volver a ver nada parecido, pero mi cabeza lo pensaba a diario y mi cuerpo reaccionaba feroz, haciéndome enloquecer. Reconozco que siempre he sido muy precoz para todo, pero esta vez, todo se desarrollaba demasiado deprisa para mi mente y yo no quería eso. Por otra parte, vivía un autoengaño: Me masturbaba con frenesí, idealizando aquellas imágenes y justo después del orgasmo me convencía de que eran unos enfermos. Barajé la posibilidad de estar enfermo, pero a fin de cuentas, yo nunca había hecho semejante cosa, así que me convencí de que no podía seguir viendo esas cosas. Pero no fue así, meses después volví a ver el vídeo, aprendí palabras, busqué otras, leí textos y consulté foros. ¡Aquello le pasaba a mucha más gente! No estaba solo. Después todo fue bastante rápido: solo era fantasía, yo estaba a salvo, no era un loco ni un enfermo. Tras ese primer vídeo vinieron decenas más, tras el primer relato, cientos más. Entré en algunos chats de incógnito; no hablaba ni respondía nada, solo leía lo que aquellos buscaban con una naturalidad asombrosa, y me di cuenta de que yo también lo anhelaba. Yo también quería ser sometido.
Recuerdo que en una ocasión, saqué el tema suavemente con algunas amigas, y ante el horror de sus palabras me cercioré de que no era algo bueno, pero no por ello dejé de hacerlo. Yo sabía que repetir curso, fumar, pintar grafitis en las paredes, y demás cosas a lo quince años no eran buenas y las hacía, ¿por qué no iba a hacer aquello que tanto placer me otorgaba?, ¿qué podía tener de malo ver aquellos vídeos? Mi conciencia estaba en contra, pero mi cuerpo a favor. Intenté dejar de pensar en eso, como un yonki que quiere dejar el caballo, pero no pude, estaba atado de alguna manera a todo ese mundo y solo esperaba que aquello, fuera lo que fuera, se me pasara pronto. Pero no fue así. A los dieciséis era un usuario activo de todo esto, me ocultaba en imágenes de amigos de dieciocho ó diecinueve años y conocía Amos que me hacían tocar el cielo con la punta de los dedos.
Tuve mi primer Amo a los diecisiete, aunque solo durante tres meses y no nos llegamos a ver. Hablábamos a diario por WhatsApp, poco a poco y sin que yo me diera cuenta, controlaba todos los aspectos de mi vida y solo el día que se fue me di cuenta de que por primera vez en mi vida sufría dependencia hacia alguien. Jamás la había sentido y fue más dolorosa que cualquier desamor anterior, porque penetraba en lo más hondo de mi ser, y me hacía verdaderamente daño no tenerlo ahí. Era un muchacho vulnerable a todo y bastante débil y angustiado. Era como si hubiera perdido lo más valioso de mi vida y ya nada importaba. Él no estaba, y era consciente de que la culpa era toda mía.
Realicé un par de meses después mi primera birria sesión con una domina inexperta que me sacaba unos seis ó siete años. Éramos amigos y ella vivía lejos, habíamos hablado mucho sobre el tema y cuando pasó unos días en mi casa, procedimos a probar. Si es negativo perder la virginidad con alguien que tampoco la ha perdido… iniciarse el mundo de la dominación con alguien que sabe menos que tú, es terriblemente negativo. Sin embargo, no me arrepiento: Los roles estuvieron bien marcados y en ningún momento hubo un trato amigable, cumplimos bien nuestros papeles, pero a mí me defraudó bastante. Yo quería más, deseaba mucho más. No me llegó estar sometido un par de horas con los pocos artilugios con los que contábamos (esposas, látigo, antifaz y consoladores). Sé que ella temía hacerme daño, y por eso no fue como querría. Faltaron muchas cosas que se pudieron haber hecho, pero la idea de que fuera una mujer me bajó bastante la excitación. No me gustan las mujeres, he estado con tres ó cuatro y ya comprobé de antemano que no me hace ni pizca de gracia el sexo con ellas. Sin embargo, eso le dio un toque de humillación también. No estuvo tan mal. Todos tenemos nuestra primera vez, así que ni me culpo, ni la culpo. Aun así, creo que tiene madera para ello, debería animarse a coger experiencia. No obstante, el hecho de una sesión así por así, tampoco me gustó mucho.
Quiero sentir de quién soy y a quién pertenezco y para eso hace falta un tiempo hablando y más sesiones fijas después. Veo esto como una forma de vida que espero llevar a cabo pronto.

Sinceramente, hay muchos tópicos horribles sobre el BDSM, y yo no me creo ninguno. Pienso que cualquiera puede reaccionar como Amo o como sumiso y no tiene nada que ver su vida, sin embargo, en mi caso particular quizá importó un poco el hecho de que mis padres siempre me dejaron completamente libre, siempre fui un poco salvaje, hice y deshice lo que quise, cuando quise y como quise a mi antojo, era el Rey de mi casa, y como tal, nunca recibí ningún tipo de castigo, así sea físico, psicológico o de bienes y salidas personales. Quizá por eso el hecho de ser dominado me gusta tanto, porque es algo que jamás he vivido ni de lejos. Pero esto no lo tengo seguro, quizá yo iba a ser un sumiso fuese como fuese mi vida, eso no lo sé, no hay nadie que pueda brindarme una respuesta clara ante esto, así que no puedo aclarar demasiado este punto. Tengo la manía de buscarle un "por qué" a todo, y eso me crea enormes quebraderos de cabeza.

Podría pulir un poco mejor todo esto, pero creo que para empezar está bien. El día 13 (¡¡mañana!!), tengo todos los exámenes, y soy consciente de que suspenderé. Por mi culpa. Deseo ser más disciplinado, con unos horarios más normales y cumplir mi estatus social, como lo hacía antes, cuando era el bufón de mi antiguo Amo. Deseo entregarme a alguien otra vez, no solo en alma sino también en cuerpo, durante un período largo de tiempo e ir superando mis límites y calmando mis miedos. Lo daría todo, como lo di en su pasado, o seguramente más. Al menos no cometería de nuevo el mismo error.

No he de ser impaciente, y aunque estoy actuando de manera muy paciente ya que por numerosos chascos, no me lanzo de cabeza a una piscina vacía… sí tengo ganas de pertenecer a un ser superior de nuevo y de paso, ver cómo mis hormonas revolucionadas por la edad se mantienen firmes ante la voz de un líder.

¿Por qué el blog se llama perro ladrador? Dicen que perro ladrador, poco mordedor… Creo que ladro más de lo que debería porque llevo mal eso de aprender a callarme, pero sin embargo termino acatando dichas órdenes y no muerdo.


perroladrador