miércoles, 12 de septiembre de 2012

Aquí estoy, creo

No sé porqué me he atrevido a comenzar este segundo blog, quizá porque tengo muchos pensamientos revoloteando mi mente adolescente, los cuales no puedo desarrollar con cualquier persona, así que escribirlos me parece una buena opción..., o quizá porque vuelvo a ser un perro callejero y solitario.

¿Qué decir de mí? Creo que yo no soy lo importante aquí, en verdad: 165cm, rubio teñido, blancucho de piel a falta de playa, ojos marrones, dilataciones, piercings, tattoos… Bah. Tengo 18 años desde hace hoy justo un mes, y muchos alegan con tono mordaz que soy demasiado pequeño para este mundillo, y como tal, poca experiencia puedo tener, porque no debo saber nada sobre el tema. Dicen que soy un morboso, un pajillero y que me largue del chat que mamá me está llamando porque no me he terminado la cena. (Frases dichas justo después de ser conocedores de mi edad, nunca antes) Curiosamente, estos comentarios vienen siempre por parte de tíos sesentones y casados que escriben en el general una y otra vez de manera cansina: “Vienes, te follo la boca y te vas”, y similares. ¿Es eso BDSM acaso?, ¿se creen que por haber echado quince mil polvos con esposas y cuatro azotes están ejerciendo profesionalmente de Amos solo porque su edad indica que son maduros? No, claro que no.
Muchos me han tachado de listillo y espabilado cuando me he negado a ese tipo de peticiones alegando que eso no entra en mi definición de sumisión. No me gusta el sexo vainilla y como tal, no lo disfruto de sobremanera. (Y un mete-saca con dos “sí, señor”, es sexo vainilla disfrazado)



Sé que soy un perro, todavía sin adiestrar, sin collar y solitario, pero no por ello menos perro que otros. Para mí, la sumisión representa:

-Seriedad: Y por desgracia, por aquí hay cero poca. Cada uno ve esta forma de vida a su manera y no lo critico, pero si yo brindo seriedad, espero encontrarme con lo mismo y no con un ‘Amo’ que asegura ser serio y después de tres horas de charla caliente y promesas vacías desaparece para siempre. La seriedad es la base.
-Confianza: La cual solo se puede conseguir mediante tiempo. Ni yo, ni nadie, puede confiar ciegamente en alguien con el que lleva hablando cinco minutos, porque entraríamos en la falsedad y eso no es digno ni de un chucho ni de un Señor. La confianza es vital para una correcta relación D/s.
-Obediencia: Yo obedezco a mi Amo y me entrego a él en cuerpo y alma. Hago lo que pide sin rechistar porque sus órdenes son deseos para mí, por hacerle feliz y tenerlo contento. Yo obedezco a mi Amo porque confío en él, sin embargo, no por mi condición de perro he de obedecer a cualquiera que se ponga en el camino. La obediencia se gana con confianza.
-Sinceridad: Es de las más importantes, porque sin sinceridad no podríamos hacer nada. Una verdad a medias es una mentira. Todos somos como cebollas y el Amo, con sus dotes, es quien consigue ir quitando capa por capa hasta que quede lo más débil de nosotros sin excepciones. Hay temas que me asustan y me inquietan, pero no por ello debo callármelos porque sería una farsa. Yo soy sincero ante mi Amo porque soy serio, lo obedezco y confío en él, al igual que él en mí.

Como todos,  no he nacido aprendido, no me he levantado una mañana con dichos pensamientos, pero sí los he ido adquiriendo con el paso del tiempo, con la ayuda de vídeos, relatos y numerosas charlas con otros Amos y algunos sumisos. También he aprendido mucho de mi anterior (y único) Amo, quien reforzó mi mentalidad ya sumisa de por sí. Cada día, en cualquier portal online, se presentan ante mí decenas de Amos. Sé que si quisiera podría haber tenido algunos más, pero no me parece lo correcto. Así como un Amo ha de elegirte a ti, tú también lo has de elegir a él. Aquí importan mucho los gustos, límites, distancia, forma de ser y un largo etcétera. No, el físico no me importa. Sé que decir esto me resta puntos y podría incluso parecer un facilón, pero no creo que sea el caso. ¡Yo no estoy buscando marido!, estoy buscando un ser al que entregarme en cuerpo y alma como un perro que soy, y si su actitud me demuestra fuerza, virilidad, dominación, seriedad y vamos… un cúmulo de factores en el carácter que un Amo ha de tener en cuenta, ya me llega. ¿Para qué quiero yo un Amo alto, musculado, sonrisa perfecta, peinado de escándalo, y demás, si luego no sabe ejercer como se merece y no despierta en mí esa actitud sumisa que guardo dentro? Para nada. Sé que habrá muchos que posean ambas cosas: El físico y el carácter, pero eso ya sería entrar en el dominio de gustos, y no va sobre eso esta primera entrada.

¿Cuándo me he dado cuenta de mi condición? Antes de lo que desearía. Un día, vagando entre vídeos XXX, descargando lívido acumulada a mis quince años, di, sin querer, con un vídeo con la temática BDSM. Primero me asusté mucho, no había visto nada semejante en la vida y me mordía el labio con fuerza y desaprobación ante la cara de sufrimiento de aquel muchacho parcialmente atado. Iba a cerrar la pestaña pero cuando me quise dar cuenta, mi cuerpo ya había reaccionado, los estímulos fueron claros y precisos: Estaba más caliente que nunca. Eso no me hizo gracia, apagué el PC y me fui a dormir, pero al día siguiente estaba inquieto, quería saber más, así que fui al historial y pinché de nuevo en el susodicho vídeo. Mi cuerpo reaccionó pasados cinco segundos y aquello me angustió de sobremanera. Cerré todo de nuevo e intenté dormir, pero no pude. En mi cabeza se escuchaban los gemidos mezclados de placer y dolor de aquel prisionero. Curiosamente, no me fijé en ningún momento en el dominante, no me aportaba nada su papel (o eso creía yo entonces). Cuando me quise dar cuenta, mi imaginación viajaba con libertad hacia una sala parecida, donde era yo quien estaba ahí, indefenso y dolorido. Me aterró la idea. Había probado el sexo vainilla en algunas ocasiones a los catorce y quince años, pero lo que aquellas imágenes representaban, superaba con creces cualquier placer habido y por haber. Sin embargo, me sentía muy mal. ¿Qué clase de ser humano se excita al ver sufrir a un muchacho?, o peor aún, ¿qué clase de chico de quince años desea ser el torturado? Pasaron los meses y me juré a mí mismo no volver a ver nada parecido, pero mi cabeza lo pensaba a diario y mi cuerpo reaccionaba feroz, haciéndome enloquecer. Reconozco que siempre he sido muy precoz para todo, pero esta vez, todo se desarrollaba demasiado deprisa para mi mente y yo no quería eso. Por otra parte, vivía un autoengaño: Me masturbaba con frenesí, idealizando aquellas imágenes y justo después del orgasmo me convencía de que eran unos enfermos. Barajé la posibilidad de estar enfermo, pero a fin de cuentas, yo nunca había hecho semejante cosa, así que me convencí de que no podía seguir viendo esas cosas. Pero no fue así, meses después volví a ver el vídeo, aprendí palabras, busqué otras, leí textos y consulté foros. ¡Aquello le pasaba a mucha más gente! No estaba solo. Después todo fue bastante rápido: solo era fantasía, yo estaba a salvo, no era un loco ni un enfermo. Tras ese primer vídeo vinieron decenas más, tras el primer relato, cientos más. Entré en algunos chats de incógnito; no hablaba ni respondía nada, solo leía lo que aquellos buscaban con una naturalidad asombrosa, y me di cuenta de que yo también lo anhelaba. Yo también quería ser sometido.
Recuerdo que en una ocasión, saqué el tema suavemente con algunas amigas, y ante el horror de sus palabras me cercioré de que no era algo bueno, pero no por ello dejé de hacerlo. Yo sabía que repetir curso, fumar, pintar grafitis en las paredes, y demás cosas a lo quince años no eran buenas y las hacía, ¿por qué no iba a hacer aquello que tanto placer me otorgaba?, ¿qué podía tener de malo ver aquellos vídeos? Mi conciencia estaba en contra, pero mi cuerpo a favor. Intenté dejar de pensar en eso, como un yonki que quiere dejar el caballo, pero no pude, estaba atado de alguna manera a todo ese mundo y solo esperaba que aquello, fuera lo que fuera, se me pasara pronto. Pero no fue así. A los dieciséis era un usuario activo de todo esto, me ocultaba en imágenes de amigos de dieciocho ó diecinueve años y conocía Amos que me hacían tocar el cielo con la punta de los dedos.
Tuve mi primer Amo a los diecisiete, aunque solo durante tres meses y no nos llegamos a ver. Hablábamos a diario por WhatsApp, poco a poco y sin que yo me diera cuenta, controlaba todos los aspectos de mi vida y solo el día que se fue me di cuenta de que por primera vez en mi vida sufría dependencia hacia alguien. Jamás la había sentido y fue más dolorosa que cualquier desamor anterior, porque penetraba en lo más hondo de mi ser, y me hacía verdaderamente daño no tenerlo ahí. Era un muchacho vulnerable a todo y bastante débil y angustiado. Era como si hubiera perdido lo más valioso de mi vida y ya nada importaba. Él no estaba, y era consciente de que la culpa era toda mía.
Realicé un par de meses después mi primera birria sesión con una domina inexperta que me sacaba unos seis ó siete años. Éramos amigos y ella vivía lejos, habíamos hablado mucho sobre el tema y cuando pasó unos días en mi casa, procedimos a probar. Si es negativo perder la virginidad con alguien que tampoco la ha perdido… iniciarse el mundo de la dominación con alguien que sabe menos que tú, es terriblemente negativo. Sin embargo, no me arrepiento: Los roles estuvieron bien marcados y en ningún momento hubo un trato amigable, cumplimos bien nuestros papeles, pero a mí me defraudó bastante. Yo quería más, deseaba mucho más. No me llegó estar sometido un par de horas con los pocos artilugios con los que contábamos (esposas, látigo, antifaz y consoladores). Sé que ella temía hacerme daño, y por eso no fue como querría. Faltaron muchas cosas que se pudieron haber hecho, pero la idea de que fuera una mujer me bajó bastante la excitación. No me gustan las mujeres, he estado con tres ó cuatro y ya comprobé de antemano que no me hace ni pizca de gracia el sexo con ellas. Sin embargo, eso le dio un toque de humillación también. No estuvo tan mal. Todos tenemos nuestra primera vez, así que ni me culpo, ni la culpo. Aun así, creo que tiene madera para ello, debería animarse a coger experiencia. No obstante, el hecho de una sesión así por así, tampoco me gustó mucho.
Quiero sentir de quién soy y a quién pertenezco y para eso hace falta un tiempo hablando y más sesiones fijas después. Veo esto como una forma de vida que espero llevar a cabo pronto.

Sinceramente, hay muchos tópicos horribles sobre el BDSM, y yo no me creo ninguno. Pienso que cualquiera puede reaccionar como Amo o como sumiso y no tiene nada que ver su vida, sin embargo, en mi caso particular quizá importó un poco el hecho de que mis padres siempre me dejaron completamente libre, siempre fui un poco salvaje, hice y deshice lo que quise, cuando quise y como quise a mi antojo, era el Rey de mi casa, y como tal, nunca recibí ningún tipo de castigo, así sea físico, psicológico o de bienes y salidas personales. Quizá por eso el hecho de ser dominado me gusta tanto, porque es algo que jamás he vivido ni de lejos. Pero esto no lo tengo seguro, quizá yo iba a ser un sumiso fuese como fuese mi vida, eso no lo sé, no hay nadie que pueda brindarme una respuesta clara ante esto, así que no puedo aclarar demasiado este punto. Tengo la manía de buscarle un "por qué" a todo, y eso me crea enormes quebraderos de cabeza.

Podría pulir un poco mejor todo esto, pero creo que para empezar está bien. El día 13 (¡¡mañana!!), tengo todos los exámenes, y soy consciente de que suspenderé. Por mi culpa. Deseo ser más disciplinado, con unos horarios más normales y cumplir mi estatus social, como lo hacía antes, cuando era el bufón de mi antiguo Amo. Deseo entregarme a alguien otra vez, no solo en alma sino también en cuerpo, durante un período largo de tiempo e ir superando mis límites y calmando mis miedos. Lo daría todo, como lo di en su pasado, o seguramente más. Al menos no cometería de nuevo el mismo error.

No he de ser impaciente, y aunque estoy actuando de manera muy paciente ya que por numerosos chascos, no me lanzo de cabeza a una piscina vacía… sí tengo ganas de pertenecer a un ser superior de nuevo y de paso, ver cómo mis hormonas revolucionadas por la edad se mantienen firmes ante la voz de un líder.

¿Por qué el blog se llama perro ladrador? Dicen que perro ladrador, poco mordedor… Creo que ladro más de lo que debería porque llevo mal eso de aprender a callarme, pero sin embargo termino acatando dichas órdenes y no muerdo.


perroladrador

4 comentarios:

  1. JAJAJAJAJAJAJAJA Me ha encantado esta primera entrada, te leeré a menudo ya que espero que escribas mucho más que yo.

    Mira solo voy a decirte dos cosas:

    Ahora me pareces mucho más serio que en el chat, te tenía por alguien bastante infantil y carente de principios pero en el fondo eres parecido a mí o incluso mejor!

    Y estudia, no me seas vago y lo dejes todo al azarcomo si nada importase, en esta vida tenemos Derecho, tu ejerces tu libertad de no estudiar, pero tambien tenemos Deberes y tu deber no creo que sea ser chapero ni puta ni ir cargando cajas en un camion, sino hacer tu vida. Vale, tu vida tendra unas prioridades y supongo que eso de encontrar Amo es una de ellas, pero también lo es tener una vida prganizada y tener al menos un futuro que no sea engrosar las listas del paro.


    Saludos, :)

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    1. Jajajaja, es que tengo mis días, jo. Bueno, al menos a mí me has parecido menos serio que en el chat, pero vaya, me alegro de crearte de repente mejor impresión, jeje.

      Brr, pero es que me da mucha pereza estudiar... ay, ya te contaré. Por cierto, te seguí en tuiter, a ver si hablamos hoy o así.

      Un saludooo :)).

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  2. Me gustan tus piercings y lo que escribes.
    Un beso

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