sábado, 15 de septiembre de 2012

Declaración de intenciones:

ESCRITO EN SEPTIEMBRE 2012.
EDITADO EN NOVIEMBRE 2016.

Lo mires por donde lo mires, una declaración de intenciones ha de ser siempre sincera, y hasta entonces, yo he sido siempre muy sincero con todo el mundo: Con vosotros, lectores, y con la gente que me rodea en mi vida de a pie. He sido sincero también a la hora de sesiones esporádicas, con ligues de una noche plagados de sexo vainilla, con exnovios y, sobre todo, con JD. Dicen que tanta sinceridad es mala, pero yo no soy capaz de guardar un secreto propio que creo de suma importancia.Yo no me avergüenzo de mí mismo.

Verdaderamente, y si eso es lo que os interesa: Biológicamente he nacido mujer. Cuando nací dijeron que era niña, me pusieron un nombre femenino e intentaron educarme como a una señorita. Pero yo fallé. No fallé porque quise, sino porque nunca supe hacerlo bien. Jugué toda mi vida a fútbol y lucha libre, me codeé solo con niños en los recreos y la intención de que alguien pretendiera ponerme un vestido o algo rosa representaba una ofensa terrible para mí. Yo en aquel entonces no sabía lo que me pasaba, y esperaba con inocencia que me creciera el pito. Pero eso nunca ocurrió. Intenté vivir mi rol y travestirme de chica muchas veces para lograr una aceptación que tampoco llegó.
Yo no era una chica y todos lo sabían.

Sufrí, maldecí y blasfemé como el que más, creí que la vida era aquello: Caerse, caerse, caerse y ya. Despreciaba mis órganos femeninos y mi objetivo en la vida era desaparecer. ¿Cómo narices se iba a confundir la naturaleza?, ¿por qué era yo un chico en el cuerpo de una chica?
Probé la sumisión desde el punto de vista femenino, pero no me gustó. Yo no quería que nadie tocara justo ahí, yo no quería ponerme tacones, corsé, lucir una larga melena y ser la perra de nadie, yo era un perro y lo sabía.

Intenté buscar soluciones hasta debajo de las piedras, pero todo fue en vano, hasta que me cansé. Llegó un punto importante en mi vida, allá por marzo de 2012, donde dije: Todo o nada, vivir o morir, luz u oscuridad. Acudí al centro médico, desesperado en busca de ayuda y la encontré. El diagnostico fue claro: Transexualidad masculina. Siete especialistas, test psicológicos y diversos análisis dictaminaron que aunque mi cuerpo era de mujer, mi mente no. Era un hombre encerrado en el cuerpo de una mujer, un caso atípico y más teniendo en cuenta mi homosexualidad, ya que no me siento atraído por ninguna mujer, y como tal, soy gay.
Empecé en 2012 mi vida 24/7 como yo, como un muchacho diecisiete-añero más, en clases, calle, amigos, gym… yo era –y soy-, un chico. Yo soy yo de verdad. 
Por aquel entonces, comencé una terapia de re-asignación hormonal: Inyecciones de testosterona que afloran el chico que soy. Mi voz se es grave como la de cualquier otro, tengo vello corporal, barbita, la grasa bastante reagrupada, algo más de masa muscular que antes... y un larguísimo etcétera que deja ver con precisión que yo soy yo, y yo soy un hombre. 
En el 2013 me operé del pecho y ahora luzco unos pectorales tan planos como los de cualquier otro, con unas cicatrices blanquecinas (y que cada vez se notan menos) que sólo son marcas de una guerra que yo ya libré. Todos mis papeles médico-legales llevan mi nombre, ese nombre que yo elegí y que tanto cariño le tengo. Vamos que... a no ser que lo cuente, nadie en mi entorno sabe ni sabrá lo mío. 

¿De verdad alguien podría creer que yo soy menos tío por no tener polla? Un hombre lo demuestra en su actitud, en su fuerza y en este caso quizá en su sumisión también. Soy tan hombre como tú, como tu hermano, como tu amigo y como tu Amo/sumiso. Soy un hombre más.

En mi pasado, me he aguantado las ganas de hacer miles de cosas con otros tíos solo por el hecho de no tener polla y no deja de ser inquietante; no me he atrevido a contarlo y finalmente, no hemos quedado. Me daba cierta vergüenza admitirlo, porque esta es una sociedad poco avanzada en estos temas, pero sé que no soy culpable... ¿De verdad una persona que se considera liberal, homosexual y ve la cultura BDSM como algo normal, tiene el derecho de dictar si soy o no soy un hombre?

¿Si un hombre biológico se queda impotente o pierde su miembro viril en algún accidente, ya no lo consideráis hombre? Yo creo que sí. Sí, porque tendría dos huevos colgando aunque no sirvieran de nadaY yo cojones tengo muchos.

En resumen: A veces la naturaleza sí se equivoca.


Lo comparto aquí, pues sino no entenderéis muchos de los temas que traje de cuando en vez...

Me voy a hacer una paja a vuestra salud.
Buenas noches.



perroladrador

2 comentarios:

  1. Te felicito. Y no da para agregar más; solo pedirte permiso para hacer referencia a esta entrada tuya en mi blog, porque cuando encuentro algo que considero valioso me gusta compartirlo con los que me visitan.
    Besos

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    Respuestas
    1. Gracias, Ayax.
      Claro, puedes ponerlo sin problemas!
      Un abrazo

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