martes, 30 de octubre de 2012

SU polla

No sabía cómo, pero allí estaba yo, de rodillas y comiéndome una polla. No era una polla cualquiera, era la polla de JD. Y era una polla bonita. Todos sabemos que hay pollas bonitas, regulares y feas. No depende del tamaño, ni de la anchura, solo depende de la compensación. Y la compensación tan bien proporcionada que JD portaba en su polla resultaba rica y encantadora.

Empecé lamiendo su prepucio, como un chupete, decía él. Escupí un par de veces pasando mi lengua por toda la superficie de su polla, dejándola húmeda, dura, y caliente. Yo pensaba comerme esa polla, a mi ritmo y sin prisas, pero JD tenía otros planes. A los pocos segundos, agarró mi cabeza y comenzó a llevar la marcha de manera dominante. Mi cabeza se tambaleaba para delante y para atrás, una y otra vez, de manera incansable a la par que excitante. Al rato, comenzó a embestirme, y ahí fui consciente de lo que estaba ocurriendo: yo no estaba comiendo ninguna polla, me estaban follando la boca. Su polla rozaba mi garganta, y aún quedaba polla, no-me-entraba-toda-joder. Primera arcada, saliva. Segunda arcada, saliva. Tercera arcada, saliva. Todo era blanco, todo era saliva: mi camiseta negra, se había vuelto blanca, el suelo, y su polla empapada en saliva proveniente de un millón de arcadas.

Dio un fuerte tirón a mi pelo, obligándome a echar la cabeza atrás y abofeteó algunas veces mi cara, mientras yo, como un perrito en celo, gemía a modo de dolor, a modo de placer, a modo de queja y a modo de no-pares-nunca. Un suspiro, boca semi abierta y mucho morbo. Su polla erguida se paseaba por toda mi cara, sin dejar ni un solo centímetro seco. Y, cuando me quise dar cuenta, su polla estaba otra vez en mi garganta, mamando de detrás hacia delante, de manera feroz, irregular y consistente. A veces no podía respirar, el aire no llegaba, gemía, echaba un poco el cuello hacia atrás cogiendo una gran bocanada de aire, ahogado, y nuevamente su polla dura estaba follándome la boca. Lamí sus cojones con suavidad un par de veces después, respirando hondo por la nariz contra su piel. 




Mis mejillas se habían tornado a un color rojizo, no sé si por las hostias, o por el calor corporal que sin duda, era muy alto. Parecía como si tuviera fiebre. Mis rodillas seguramente también, y es que estaban ancladas al suelo.

En algún momento, me incorporé y quedé sentado en la cama. JD me instó a que me hiciera una paja, y yo accedí. Estaba tan perro, tan caliente, que había olvidado en todo momento masturbarme. Él me pasó mi polla de plástico blanco. Aquella polla de plástico blanco, que además vibraba, a la que muchos llamarían consolador, pero yo prefiero llamar polla, quedaba muy en descompensación al lado de la polla de JD, que era dotada, y bonita, y aunque no vibraba, como esta polla blanca, al menos cobraba vida sin pilas todas las mañanas. Y yo prefería la polla de JD, que esta polla blanca. Aún así, la pasee por mi entrepierna, sintiendo la dureza en mi interior, como si llevara media hora pajeándome ya, aunque no me había ni tocado. Podría correrme en un par de segundos, con un par de movimientos rápidos pues estaba muy cachondo, pero no lo hice, quise prologarlo más, así que moví mi mano derecha a ritmo intermedio, sofocado entre mi propia dureza y su rabo golpeando mi hocico y mis mejillas mojadas por saliva y lágrimas consecuentes de sentir su polla en mi garganta.
Mentiría si digo que me habían follado la boca antes, contaba con una inexperiencia grande que me hizo tener mucho miedo en algún momento, miedo que se disipó en la siguiente embestida.

Poco después caí hacia atrás en la cama, y algunos segundos más tarde estaba a cuatro patas, sintiendo como su mano estampaba mi cabeza contra el edredón. Mis vaqueros, posados a mitad de pierna, todavía abrochados, bajaron un poco más. Dejé de pensar, me dejé llevar, respiré hondo, recuperando la forma natural de mi mandíbula y su mano impactó contra la tela de los bóxer. Tienes los gallumbos al revés, decía JD con gracia. Y esa tela negra cayó al poco rato, dejando mi trasero desnudo, visible, en pompa. Comenzó a azotar mi piel desnuda, con su mano desnuda, no sé cuántas veces. Jadeaba para mí mismo, como si no quisiera ser escuchado, como si a esas alturas pretendiera que el vicio que en aquel momento recorría mi venas (que no llevaban sangre, solo vicio) permaneciera oculto. Mi entrepierna estaba dura, palpitante, orgásmica. No sé cuántos azotes después, escuché un zas en el aire, relevante para cualquiera, vi su sonrisa repleta de liderazgo quizá y aquel cinturón de cuero negro golpeó mi culo, como minutos antes lo había hecho su polla en mi cara. Los gemidos salían de mi boca sin pedir permiso, ni avisar de ninguna manera. Mi cuerpo hacía ademán de evitarlos vagamente, pero yo quería más. Mi lengua sabía a su polla y disfrutaba relamiéndome a mí mismo. Quería mucho más de todo.

Cuando mis nalgas estuvieron suficientemente coloradas, o eso creo yo, JD lanzó el cinturón a la cama, justo delante de mis narices.

- Lámelo –dijo. Y yo lo comencé a lamer, despacio, de un lado a otro, respirando únicamente cuero.
- Umm… ¿está caliente? –preguntó después, mientras me azotaba con la mano. Yo estaba metido en mi tarea, así que asentí levemente y después murmuré un suave sí.- Pues así está tu culo –dijo después.

Al poco me hizo incorporarme y mis rodillas volvieron a quedar ancladas al suelo nuevamente. Siguió follándome la boca, queriendo que mi inexperta garganta, que nunca había sido follada, se la tragara entera. ¡Menudo pollón! Dentro, entera, solo me cabía uno o dos segundos antes de que echara fuera un millón de saliva y empapar la estancia. Era un acto sucio, y a la par sano, puro, y recomendable como pocos.
Volvió a abofetear mi cara algunas veces más, cogí aquella polla de plástico blanco y me masturbé con ganas hasta llegar al orgasmo, sintiendo como poco después su leche caliente se derramaba por mi cara, llena de saliva, semen y lágrimas provenientes de las arcadas.

Todo quedó en silencio, hasta que el brrr vibrante y ahora molesto de aquella polla de plástico blanco rodando por el suelo y dos suspiros dieron lugar a su fin.

Me comería a esa polla a todas horas, para desayunar, para comer, y para cenar.

Tendría esa polla en mi culo todo el día.
SU polla.


...To be continued?

perro ladrador {JD}

martes, 23 de octubre de 2012

JD y sus 30 estados

…y de repente, en medio de una banal conversación, aparece JD moderno, suelta un “tío”, o un “dpm”, y yo lo interpreto rápido, pero no deja de resultarme gracioso escucharle así, como si estuviera hablando con un colega. Pero el colega desaparece a los pocos segundos, sin avisar. A veces se incorpora JD durillo, que tiene una coraza encima, y parece de hierro: Yo resulto un quejica, un niño pupas y un sensiblero y absolutamente nada tiene la menor importancia. En ocasiones es JD indiferente, porque parece como si él dejara de existir, y yo también, y está distante, y creo que se ha enfadado por algo, pero al final nunca es así, y resulta un estado incómodo. Hay días que se despierta muy JD dominante, no digo que eso no lo sea siempre, pero hay días que más, es como un estado mucho más permanente, desde las diez de la mañana, cuando yo aún estoy medio dormido entre el calor de las sábanas y suelto alguna burrada que no debería y él me castiga al momento. Muchas veces hablo con JD caliente, que de la nada dice alguna palabra(¿garaje?), que a mí me calienta ipso-facto. Da igual dónde esté yo, o dónde esté él, o dónde estemos, porque me pongo tontorrón y solo me apetece pajearme con frenesí. Sabe activar bien ese punto mío, y eso me encanta. Cuando la ocasión lo pide, nace JD protector, el que vela porque no me olvide el abrigo porque llueve a cántaros y a mí se me ocurre ir en manga corta, y parece un padre, o JD cariñoso, que se despierta así, y me llama “peke” muy amable, o me trae una manta para que no pase frío, pero se cruza de brazos, inflexible, como si pasara por casualidad delante de mi casa y lo hiciera sin querer. JD con razón es casi el estado más duradero, ¡porque siempre tiene razón! Yo en su día no le creí, me resultaba imposible que alguien fuera a tener razón siempre, y desde entonces llevo un papel en mi cartera que lo dice claro: “JD siempre tiene razón”; el trato es que lo quitaré cuando se equivoque, y todavía no lo he podido quitar… Dice que nunca he visto aún a JD cabreado, aunque yo creo que sí. En el caso de que eso sea cierto, y si soy muy sincero, prefiero no verlo. JD reflexivo aparece cuando yo lo necesito, y ahí simula ser un psicólogo y opina, reflexiona y ayuda de una manera humilde que hace que se le reste importancia a cualquier mérito, aunque yo tiendo a darme cuenta. JD imprevisible, que supone cuándo voy a estar en casa, y siempre acierta. Cuando viene JD refranero resulta curioso, porque me siento un gran ignorante por no entender una palabra, y él parece sabio, y no me queda más remedio que preguntar. Eso me recuerda a JD impaciente, el que no tiene paciencia y se enfada rápido, y a JD paciente, el que va sin prisas, y el que no se cansa de responder a todos mis curiosos “¿y por qué…?”, sobre temas ajenos a veces de D/s, pero que deben resultarle muy aburridos. A veces es JD el que aparece, porque aparece en mis sueños de una manera breve e instantánea, pero está ahí, sin que yo pueda elegir, y después se va. JD impasible es el que dice “NO”, y cuando dice no, es no. A mí me cuesta aceptar eso del no e intento negociar, pero él nunca cede, y por eso aprendo que un no, es NO. Y el que asegura “Domingo vamos a quedar”,  y no pregunta de ninguna manera, pero al mismo tiempo, no existen cojones para decir que no. JD irónico me da caña, y me recuerda muchas veces cuál es mi sitio, y se me borran las ganas de replicar, y me quedo con la palabra en la boca, chasqueando la lengua, fastidiado pero sumiso. JD castigador, que me obliga a llevar frases escritas en rotulador permanente del estilo a “perro malo”, o a ir por la calle con un hueso de perro en el bolsillo, y después asegura con retintín que yo en verdad me divierto con todo eso. JD primerizo, que descubrió que a veces se me ponen las mejillas coloradas, o me sale una sonrisa de gilipollas al hablar, y en verdad yo no era consciente de tal, (¡y lo de las mejillas sigue sin cierto, jo!) Y siempre es JD responsable, y eso me gusta, porque quizá complementa la responsabilidad que yo debería tener, pero no tengo. Cuando es JD imaginativo, resulta sorprendente, porque se le ocurren cosas ingeniosas para hacer al momento, casi sin pensar. JD intuitivo, el que después de hacerme una pregunta, y ver como yo me quedo en silencio, mirándolo, ya sabe cuál es la respuesta de antemano y aún así, de alguna manera, termina haciéndome responder. JD seguro, que no da opción a réplica y tampoco repite algo dos veces, el que sabe de antemano, que con solo mirarme, me voy a agachar a recoger el tapón de la botella de agua. Después viene JD controlador, que ejerce en mí una postura de respuestas detalladas, que pregunta sin resultar pesado, que inquiere cosas que si otro hiciera, resultaría fatal, pero él sabe cómo hacerlo. También está JD instintivo, que desconfía de todo aquello de lo que yo confío, y me abre los ojos dejándome a veces boquiabierto ante lo cruel que puede llegar a ser la gente. JD respetuoso, que me respeta como ser humano, antes que como perro.  JD diferente, que hace que el “”, pueda llegar a ser igual de respetuoso que el “usted”.  JD intimidante, que hace que no logre mirarlo fijamente mucho tiempo. Y JD mandón, que se mezcla con JD oportunista, y se le ocurre algún tema para el blog, que a mí me resulta muy complicado, porque se trata de escupir los sentimientos hasta quedarse desnudo, aunque esté vestido, como ahora mismo.



(Y como no podía ser de otra manera, subo esta entrada con la aprobación y permiso de JD)

perroladrador {JD}

domingo, 14 de octubre de 2012

martes, 2 de octubre de 2012

Mil

Hoy, se cumplen 20 días desde que decidí abrirme el blog, y como tal, las primeras 1.000 visitas, que siempre son las que más "ilusión" hacen. La verdad es que el día que decidí unirme a este mundillo on-line, no me esperaba ser leído y el recibimiento ha sido cálido y confortable.

He conocido a otros bloggers BDSM muy interesantes, con los cuales he tenido el placer de hablar mediante comentarios o e-mails. Entre ellos quiero citar especialmente a ayax , por ser mi primer seguidor... Por el respeto que sigue mostrando hacia mí, lo que deja bien claro que un perro puede llegar a ser todo un señor. Aprovecho para saludar a su compañero stephan y a su Señor Germán (Os recomiendo los blogs)
También os recomiendo a Fonso , un Amo de mi edad, con las ideas muy en su sitio, que merece la pena. Y a AmoSevero por dejarme participar en su blog y corregirme en su día, en vez de limitarse a leerme y punto.

Muchas gracias a todos en general, por las visitas, comentarios, correos, etc... Espero estar aquí bastante más tiempo.

Atte.: Un perro muy agradecido.

perro ladrador