martes, 23 de octubre de 2012

JD y sus 30 estados

…y de repente, en medio de una banal conversación, aparece JD moderno, suelta un “tío”, o un “dpm”, y yo lo interpreto rápido, pero no deja de resultarme gracioso escucharle así, como si estuviera hablando con un colega. Pero el colega desaparece a los pocos segundos, sin avisar. A veces se incorpora JD durillo, que tiene una coraza encima, y parece de hierro: Yo resulto un quejica, un niño pupas y un sensiblero y absolutamente nada tiene la menor importancia. En ocasiones es JD indiferente, porque parece como si él dejara de existir, y yo también, y está distante, y creo que se ha enfadado por algo, pero al final nunca es así, y resulta un estado incómodo. Hay días que se despierta muy JD dominante, no digo que eso no lo sea siempre, pero hay días que más, es como un estado mucho más permanente, desde las diez de la mañana, cuando yo aún estoy medio dormido entre el calor de las sábanas y suelto alguna burrada que no debería y él me castiga al momento. Muchas veces hablo con JD caliente, que de la nada dice alguna palabra(¿garaje?), que a mí me calienta ipso-facto. Da igual dónde esté yo, o dónde esté él, o dónde estemos, porque me pongo tontorrón y solo me apetece pajearme con frenesí. Sabe activar bien ese punto mío, y eso me encanta. Cuando la ocasión lo pide, nace JD protector, el que vela porque no me olvide el abrigo porque llueve a cántaros y a mí se me ocurre ir en manga corta, y parece un padre, o JD cariñoso, que se despierta así, y me llama “peke” muy amable, o me trae una manta para que no pase frío, pero se cruza de brazos, inflexible, como si pasara por casualidad delante de mi casa y lo hiciera sin querer. JD con razón es casi el estado más duradero, ¡porque siempre tiene razón! Yo en su día no le creí, me resultaba imposible que alguien fuera a tener razón siempre, y desde entonces llevo un papel en mi cartera que lo dice claro: “JD siempre tiene razón”; el trato es que lo quitaré cuando se equivoque, y todavía no lo he podido quitar… Dice que nunca he visto aún a JD cabreado, aunque yo creo que sí. En el caso de que eso sea cierto, y si soy muy sincero, prefiero no verlo. JD reflexivo aparece cuando yo lo necesito, y ahí simula ser un psicólogo y opina, reflexiona y ayuda de una manera humilde que hace que se le reste importancia a cualquier mérito, aunque yo tiendo a darme cuenta. JD imprevisible, que supone cuándo voy a estar en casa, y siempre acierta. Cuando viene JD refranero resulta curioso, porque me siento un gran ignorante por no entender una palabra, y él parece sabio, y no me queda más remedio que preguntar. Eso me recuerda a JD impaciente, el que no tiene paciencia y se enfada rápido, y a JD paciente, el que va sin prisas, y el que no se cansa de responder a todos mis curiosos “¿y por qué…?”, sobre temas ajenos a veces de D/s, pero que deben resultarle muy aburridos. A veces es JD el que aparece, porque aparece en mis sueños de una manera breve e instantánea, pero está ahí, sin que yo pueda elegir, y después se va. JD impasible es el que dice “NO”, y cuando dice no, es no. A mí me cuesta aceptar eso del no e intento negociar, pero él nunca cede, y por eso aprendo que un no, es NO. Y el que asegura “Domingo vamos a quedar”,  y no pregunta de ninguna manera, pero al mismo tiempo, no existen cojones para decir que no. JD irónico me da caña, y me recuerda muchas veces cuál es mi sitio, y se me borran las ganas de replicar, y me quedo con la palabra en la boca, chasqueando la lengua, fastidiado pero sumiso. JD castigador, que me obliga a llevar frases escritas en rotulador permanente del estilo a “perro malo”, o a ir por la calle con un hueso de perro en el bolsillo, y después asegura con retintín que yo en verdad me divierto con todo eso. JD primerizo, que descubrió que a veces se me ponen las mejillas coloradas, o me sale una sonrisa de gilipollas al hablar, y en verdad yo no era consciente de tal, (¡y lo de las mejillas sigue sin cierto, jo!) Y siempre es JD responsable, y eso me gusta, porque quizá complementa la responsabilidad que yo debería tener, pero no tengo. Cuando es JD imaginativo, resulta sorprendente, porque se le ocurren cosas ingeniosas para hacer al momento, casi sin pensar. JD intuitivo, el que después de hacerme una pregunta, y ver como yo me quedo en silencio, mirándolo, ya sabe cuál es la respuesta de antemano y aún así, de alguna manera, termina haciéndome responder. JD seguro, que no da opción a réplica y tampoco repite algo dos veces, el que sabe de antemano, que con solo mirarme, me voy a agachar a recoger el tapón de la botella de agua. Después viene JD controlador, que ejerce en mí una postura de respuestas detalladas, que pregunta sin resultar pesado, que inquiere cosas que si otro hiciera, resultaría fatal, pero él sabe cómo hacerlo. También está JD instintivo, que desconfía de todo aquello de lo que yo confío, y me abre los ojos dejándome a veces boquiabierto ante lo cruel que puede llegar a ser la gente. JD respetuoso, que me respeta como ser humano, antes que como perro.  JD diferente, que hace que el “”, pueda llegar a ser igual de respetuoso que el “usted”.  JD intimidante, que hace que no logre mirarlo fijamente mucho tiempo. Y JD mandón, que se mezcla con JD oportunista, y se le ocurre algún tema para el blog, que a mí me resulta muy complicado, porque se trata de escupir los sentimientos hasta quedarse desnudo, aunque esté vestido, como ahora mismo.



(Y como no podía ser de otra manera, subo esta entrada con la aprobación y permiso de JD)

perroladrador {JD}

2 comentarios:

¡Hey!, recuerda comentar todo aquello que has pensado al leerme, pero hazlo de manera constructiva y respetuosa, por favor. Siempre motivan los comentarios, así que espero el tuyo.