viernes, 14 de diciembre de 2012

Teatro y fantasía

Hoy hablaremos del teatro en sí mismo, tan verdadero y tan puro como pocos dentro del BDSM y de la fantasía que también está a la orden del día.
Como todos sabemos, esta cultura llega a tener varios niveles en los que se encuentran los “si te he visto no me acuerdo”, las sesiones esporádicas, las sesiones continuas, el 24/7 y bueno, un sinfín de subniveles de los cuales no vengo a hablar ahora.
Debemos saber distinguir entre la realidad y la ficción y asimismo aceptar con naturalidad en qué nivel estamos situados.

Primero hablaré de la fantasía. Ver porno y leer relatos está muy bien, es entretenido y educativo, ¡pero no siempre es real! Muchos sumisos chocan contra una realidad que les sorprende al cerciorarse de que… ¡sorpresa! Los Amos no viven en una mansión llena de jaulas, máquinas de tortura y son seres fríos y malignos que desean golpearlos hasta la saciedad. Bien, eso no es así, los Amos son personas normales (bueno, no todos…) que tienen su vida, su piso, su familia, su trabajo y sus sentimientos y es matemáticamente imposible que se comporten de manera dictadora y taciturna todo el santo tiempo. Por su parte, muchos Amos, chocan contra esa misma realidad al comprobar que… ¡ah! Lo sumisos sienten y padecen. Toma novedad. Son seres humanos antes que esclavos/perros/ovnis/cualquier tipo de fetiche. Lloran, se disgustan, tienen problemas y no por mucha dependencia que hayan cogido a su Amo, van a dejar de lado todos los aspectos de su vida para dedicarse en cuerpo y alma a él 25 horas al día. Esa no es la realidad y en mentes así, es cuando el porno y los relatos hacen mucho daño.

-          Hola, mi Amo, a sus pies –se arrodilla nada más verlo, temiendo por su insignificante vida.
-          Perro, no entiendo cómo no has aguantado los 834093 azotes con el bate de béisbol de ayer sin derramar lágrimas, eres un esclavo de mierda, no vales para nada –le dice dándole una patada en los huevos.
-          ¡Lo siento, mi Amo, no volverá a suceder, le adoro con todo mi ser y mi alma! –se reincorpora a la velocidad del rayo y sigue lamiendo sus pies.
-          Esclavo, como castigo, permanecerás en castidad forzada durante los próximos quince años.
-          Gracias, mi Amo, se lo agradezco mucho de verdad, estoy encantado con su decisión, porque es suya, y yo no sé opinar.
-          Los perros no hablan, a partir de ahora vas a ladrar todo el tiempo, incluso por la calle, e irás a cuatro patas y con una correa cuando vayamos a hacer la compra.
-          ¡Guau, guau, grr!

¿Veis? Esta situación puede darse en un relato ficticio o en un vídeo porno, ¿por qué? Porque no es real, es simplemente fantasía para crear morbo y provocar placer, solo eso. Muchos viven esperando incansablemente encontrar ese perrazo masoca 24/7 o ese Amo malo malísimo… y su frustración les lleva al punto (a algunos, no todos) de no llegar a realizar una sesión en su vida porque todo lo ven “poco” y no se dan cuenta de que en la tan querida realidad, no soportarían ese ritmo más de un fin de semana. Porque sí, se puede llevar este ritmo un día, dos, tres… cuando hay la suficiente confianza entre ambas partes y se conocen bien los límites para lograr disfrutar, pero sería imposible maltratar/ser maltratado durante siempre y para siempre por siempre.
Y de esto se alimentan los famosos pajilleros (que, en este blog, son casi tan famosos como los pseudoamos), de “sí, mi Amo” y “te adoro, eres lo más importante de mi vida” VACÍOS.
¿Por qué mentir?, ¿por qué engañar de esa manera, tecleando, solo para sentirse usado, hacerse una paja y punto? Porque el porno hace mucho daño a este tipo de mentes, repito.
Esto es fantasía y ninguna de ambas partes podría vivir así porque, o bien se cansaría a las dos semanas, o bien terminaría loco.
Pero siendo sinceros y si ambas partes saben en su subconsciente que lo que están hablando es mera ficción, no hay ningún problema, ¿no? Sería un juego cyber, como otros muchos, para pasar el rato y poco más… El quid de la cuestión está cuando uno de los participantes cree que va en serio… Cuando un sumiso dice a su Amo de tres días que éste es lo mejor de su vida, y su Amo de tres días le cree todo convencido, o cuando un Amo promete que irá a violar a su sumiso exóticamente a su casa mañana a mediodía y su sumiso está que no respira esperando el momento, la quedada, que nunca llega…
Sobretodo, no hagáis perder el tiempo a la otra persona tecleando cuando solo queréis quedaros ahí, sin subir de nivel.


Ahora le toca paso al teatro. Bien, cuando un Amo o un sumiso superan la alta barrera de la fantasía (tened paciencia porque es difícil saltar la barrera, casi tan difícil como salir de la friendzone) lo viven a tope, intenso, extenso, duradero, fuerte, duro… lo más de lo más. Y ahí es cuando llega el peligro y una de las partes (o las dos), comienzan a vivir en una obra teatral en la que solo participan ellos y no tienen ningún espectador. Aquí comienza la falsa diversión, los no-sentimientos y el autoengaño, que si ya es peligrosísimo en la vida de a pie, mezclado con una pizca de sadismo es lo más.
Mentalmente un sumiso puede creerse verdaderamente un perro y puede montarse cualquier tipo de rol y hacerle creer así a todos que en verdad su vida es así, 24/7 como un chucho y punto. ¡Pero eso no es así! Sus sentimientos están ahí, sus pensamientos, sus opiniones… Y un Amo puede sentir que el sumiso que vive con él es suyo, va al trabajo a cuatro patas y duerme en el suelo, pero tampoco… Esto es puro teatro y si se lleva a cabo de manera real, pasaría a ser una mentira.
Un ejemplo sencillo sería hablar de una fantasía común entre los aficionados al spank: el cambio de edades. Bien, una mujer puede ser una “hijita” adolescente a la que su “papá” le baja las braguitas y le azota el trasero por haber contestado mal… pero pueden ambos tener 50 años, estar felizmente casados y disfrutar de esa esencia. ¿Veis la diferencia? Eso no es malo, no es negativo y tampoco auto engaña a nadie. Esa mujer saber perfectamente que no tiene veinte años, no es estudiante, y ese es su marido y no su padre, pero lo disfruta al igual que el hombre, por lo tanto ahí se queda.
Y aunque os pueda parece ilógico por todo lo dicho anteriormente, sí se puede llevar a cabo una relación BDSM 24/7, ¿cómo? Sin teatro ni fantasía. Basándose en una relación de respeto y sinceridad, sabiendo quién manda y quién obedece pero sin dejar de lado nuestro lado más humano y nuestros sentimientos. El Amo no vive con su novio, su hijo, su colega, ni mucho menos, vive con su sumiso y hay que saber estar a la altura del cargo. Un día, tres días, una semana, se pueden marcar los roles con fuerza y ser un Dueño con su perro a todas horas, durmiendo en el sueño y comiendo de un cuenco, sí, pero eso no es eternamente, solo una manera de subir de nivel.

Como conclusión sacaremos que a la larga, el tema psicológico puede ser complicado y hay que saber siempre dónde está uno y con quién ha de ser dominante/dominado y con quién no.

perro ladrador {JD}

3 comentarios:

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