martes, 19 de marzo de 2013

¿Miedo o respeto?

¿Dónde radica una diferencia exacta entre el miedo y el respeto?
Podríamos tener claro que el miedo es malo, y el respeto bueno, sin embargo son términos que a menudo se confunden, y no solo en relaciones Amo-sumiso, sino también en la vida de a pie, con profesores de primaria maduros y chapados a la antigua y críos de diez años, o entre padres demasiado estrictos (y dictadores) y sus hijos.

“El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento, habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, por ejemplo el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo esta relacionado con la ansiedad.”

En el mundillo BDSM se ven muchas cosas, relaciones y personas diferentes que necesitan una cosa u otra. Aquí el miedo existe, es algo real y también negativo. 
Muchos Amos se sentirán orgullosos de que su sumiso les tenga miedo y francamente estoy seguro de que eso sólo consigue alejarlos como seres humanos (a fin de cuentas eso somos todos) ¿Puede un sumiso confiar plenamente en su Amo si le tiene miedo? No, claro que no. Sé que muchos discreparán de lo que digo, y no pretendo hacer cambiar a nadie su forma de pensar, sólo exponer la mía propia. 
Hay dos tipos de miedo: El miedo a fallar y ser abandonado, y el miedo a opinar diferente, a rebelarse, a no querer obedecer y recibir un castigo que seguramente traspase cualquier tipo de límite.
¿Qué puede tener esto de positivo en una relación? (sea del tipo que sea). Un Amo puede creer que así tendrá a su sumiso más controlado o un padre puede creer que así su hijo va a seguir el camino trazado previamente… O incluso un sumiso puede aceptar ese miedo como parte de su aprendizaje, pero ese sumiso, ese ser humano que está dentro, va a vivir en continúa tensión a fallar, a decir, a exponer con claridad lo que siente, va a ocultar más de la cuenta. Van a estar ambas partes alejadas, como si un muro los separara a la hora de la comunicación y los acercara a la hora de una sesión cañera y poco más. Esto es algo que puede machacar seriamente la autoestima de una persona porque crea una controversia grande: “Yo vivo en tensión, pero lo estoy aceptando así que no me puedo quejar” Y a la larga puede resultar dañino.


“El respeto o reconocimiento es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única que necesita que se comprenda al otro. Consiste en saber valorar los intereses y necesidades de otro individuo en una reunión.”

Creo que sin que yo añada mucho más, Wikipedia nos deja ver una clarísima diferencia entre ambos términos. El respeto, en su amplio sentido de la palabra es algo brillante porque no se puede imponer (como el miedo), ni dictar, no consiste en autoridad vacía, es algo que se gana y se puede conseguir, o no. A mi punto de ver, el respeto es uno de los valores más grande que existe en la sociedad (y más aún en el BDSM) porque se trata de respetar a otro ser humano que a la vista es igual a otro pero gracias a sus hechos consiguió ese respeto, consiguió admiración.

El otro día una de mis profesoras nos habló de esto en clase, había ido a una especie de curso para personas que quieren ser padres y les enseñaron esta diferencia clara entre miedo y respeto. Ella se dio cuenta de que respetaba mucho a su padre porque él se hacía respetar y lo ve positivo, no obstante ve que los muchachos de hoy en día no respetan a sus progenitores porque ya no hay límites: se les habla de sexo, se les pide que compren alcohol, se consumen vicios en su presencia y faltan a clase con permiso y todo. ¡Y tiene razón! Ella hablaba sobre el respeto a ser descubierta si un día faltaba a clase o se bebía dos cervezas. No era miedo. Sabía que su padre no le iba a meter la paliza del siglo y no tenía miedo, pero sí respeto a temer por recibir una bronca grande, un castigo, una privación de salidas y bienes personales. A mí todo esto me llamó un poco la atención y la escuché en silencio, bastante atento. Me di cuenta de que yo había hecho con mis padres todas esas cosas que nombraba que no eran normales y que ni sentía miedo, ni respeto a nada. Si falto a clase y se enteran me da igual porque no hubo nunca una serie de normas, ni castigos de ningún tipo y eso me hizo ser hoy en día un adolescente bastante libre que hace y deshace cuando le apetece.

Y aquí llegó JD. Yo no le tengo miedo, ni se lo tuve nunca, sin embargo me doy cuenta de que se ganó mi respeto mucho antes de ganarse mi confianza, mi cariño, o mi cuerpo en todas sus formas. No falto a clase porque no quiero que se enfade, porque tengo un respeto claro hacia otro ser humano. Pero no le tengo miedo porque sé que no me va a matar a palizas ni mucho menos, es algo mucho más psicológico (aunque a veces físico), el saber que va a cambiar su forma de dirigirse a mí cuando está cabreado y me va a exigir más o no me va a dejar salir. Supongo que si le tuviera miedo me callaría todas las veces que fallo para librarme de un castigo, pero como se trata de respeto (unido a confianza), se lo digo y acepto que se enfade porque fallé y me lo merezco.
Esto es algo nuevo para mí. En gran medida creo que hago bien escribiéndolo aquí porque yo mismo releo mis progresos y me asombro.
Pese a todos los tipos de relaciones que hay en el BDSM y que ya hemos visto en entradas anteriores, él no es mi padre y yo no lo siento como tal, sin embargo por unas carencias afectivas que sin duda y por cosas de la vida poseo, lo respeto como a tal y prefiero que mi madre se enfade conmigo, ya que sea por lo que sea se le va a pasar en cinco minutos y no habrá consecuencias, a que se enfade JD. Él tampoco es mi Amo, o yo no lo siento del todo así. Sé que está ahí, me domina, concede concesiones pero no anula de ninguna manera mi persona y de alguna manera me siento libre. Y no es mi novio, ni mi amigo, ni un conocido. Esto se empieza a distorsionar a menudo y el tema de las etiquetas ya comienza a darme igual, a veces intento aclararme y leo otros Blogs o hablo con otros del mundillo pero no lo consigo… Él llena varias facetas de cada etiqueta que pueda llenar con su madurez y los años que me saca que sin duda son experiencias vividas que yo no poseo, y carece de otras facetas, y por eso no necesito catalogarlo como nada. Supongo que lo que más se acercaa esto es Dominante pero es que… no le tengo miedo y me siento completo de todas formas, así que lo dejaremos así, sin encasillar en nada.


Lo que sí podríamos sacar en limpio que las consecuencias que puedan tener o no mis actos no provocan en mí una sensación negativa, de nervio, de temor, de miedo, de angustia… Me provocan malestar porque aunque intente auto engañarme alegando “¡es injusto!” sé que no lo es, pero me falta una dosis de disciplina que no adquirí como ser humano y me cuesta ver que con un “pero no te enfades” no soluciono nada, sino que tengo que hacerlo con hechos y conseguir que se sienta orgulloso por mi propio medio y sin ayuda. Intento chocarme contra la pared y me da rabia ver que por mucho que me queje no voy a sacar nada en limpio, sólo debo serenarme y mostrar hechos y esto sólo se consigue con respeto. El respeto es no salir por la semana si él dice que no debería hacerlo simplemente por obediencia hacia otro ser humano que yo no había saboreado hasta el momento.
El respeto se CONSIGUE, el miedo se IMPONE.

perro ladrador {JD}

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cachorrillo (por JD)


Llovía mucho y aquel chaval con pinta de despistado no hacía mas que sonreír cabizbajo sin atreverse a mirarme a los ojos demasiado tiempo y cuando lo hacía se ponía colorado al momento. Me pareció muy simpático y guapo.
Cinco meses después ya es capaz de mantenerme la mirada sin ponerse rojo y está mas guapo todavía. Desde el principio demostró una actitud estupenda como sumiso, estupenda según mis gustos desde luego, no es el sumiso que enseguida te dice “si amo” obedeciendo a ciegas cualquier cosa que se le ordene, el escucha lo que se le dice y se lo piensa, si acaso puede protestar algo pero termina obedeciendo en cuanto entiende que suele ser por su bien.
En estos cinco meses desde que lo conocí su confianza en mi ha aumentado de forma exponencial, abriéndome su cuerpo y su mente cada vez mas. Se esfuerza por agradarme y por hacerme sentir bien y como un cachorrillo siempre está atento a mis gestos y miradas con sus bonitos ojillos marrones.
Me hace gracia la ingenuidad que demuestra a veces cuando sin él decirme nada sé lo que ha hecho y se lo digo y pregunta “como es posible que sepas eso??” (me tutea porque el respeto no se basa en el trato de vd. juegos aparte), la misma ingenuidad que nunca sospecha de que un tercero pueda tener malas intenciones para con él o los demás. Es negativa esa ingenuidad? No lo creo, es imprescindible para adquirir madurez y es bueno mantenerla para no convertirse en un cínico amargado a medida que pasen los años.
Por mi parte espero seguir “educándolo” durante mucho tiempo, ganándome su respeto y obediencia día a día. Puedo decir que es el primero que me demuestra un nivel tan alto de constancia y compromiso en este tipo de relaciones amo-perro, dominante-sumiso tan dadas al escarceo en sesiones puntuales y después si te he visto no me acuerdo.
Lo dicho, un chaval estupendo, obediente y aun encima guapo, que mas se puede pedir?


Fdo. JD

lunes, 4 de febrero de 2013

Cambios en los últimos 5 meses

¿Qué ha cambiado desde el 16 de Septiembre de 2012 a aquí? Esa es la fecha de la primera entrada con el nombre de JD en el Blog y si mal no recuerdo nos conocimos por esas fechas, no lo sé seguro, la verdad… cinco meses atrás ya... ¡cómo pasa el tiempo!

Recuerdo que quedamos a la semana siguiente de estar hablando y yo estaba muy nervioso. Pero no sólo esa vez, sino que estuve muy nervioso las siguientes veces. Estaba lleno de dudas, me daba miedo parecerle poco sumiso o demasiado hablador, o poco masculino o muy aburrido… Los primeros cinco minutos me mantuve sereno e intenté ser otra persona, pero al poco me sentí bien y empecé a ser yo mismo y eso hasta ahora no lo pude parar.
Actualmente sigo siendo yo mismo y me gusta poder serlo con él porque no es una sumisión forzada, ni siquiera vivimos un teatro o una fantasía, es todo real y claro, y es un cambio grande cuando alguien se muestra como es, desnudo aunque esté vestido.
Pero hay más cambios. La primera semana era más un juego cyber, era morboso escuchar sus órdenes y llevarlas a cabo, era estimulante y divertido para mí, un cachorrillo solo y adolescente con las hormonas revoloteadas. Eran órdenes básicas, quizá para ponerme a prueba, que yo cumplía con gusto y al mismo tiempo sentía que perdía un poco de dignidad, pero aun así me sentía bien. Después eso cambió. Ahora no todo es juego, y le intento hacer caso (casi) siempre pero no por mí, sino para que él se sienta orgulloso, lo que provoca en mí una sensación de bienestar, como cuando un cachorro es premiado por aprender a darle la patita a su Amo. El perro está contento porque su Dueño también, y aunque parezca raro, me pasa algo así. Antes ese era MI juego y MI morbo. Ahora mi vicio se mueve cuando obro bien y como consecuencia recibo y doy placer, ese es el momento en el que disfruto más y por lo tanto, es un cambio el hecho de obedecer para que se sienta orgulloso y no por mi propio placer, ya que sino sólo obedecería órdenes morbosas, pero intento obedecerlas todas sean como sean.

En BDSM se tiende a hablar mucho sobre el famoso “subspace”, donde el sumiso está atado y amordazado por largos períodos de tiempo donde siente que deja de existir y su mente de pensar, pero sin embargo se siente bien y en paz consigo mismo. La verdad es que JD nunca me dejó físicamente en ese estado, aunque psicológicamente sí, pero no a propósito (ni creo que él lo sepa). Es un estado positivo en el que me encuentro cuando vamos a dormir, tengo frío y me pego a él como una lapa y me siento seguro hundiendo la cabeza en su pecho y sin pensar en nada, ni comerme el coco como hago cuando duermo solo, me quedo dormido tranquilo. Al principio no era así, las primeras veces (1 ó 2) me pegaba todo lo que podía al lado contrario de la cama, con los ojos abiertos, pensativo y nervioso por no saber estar a la altura… Se me hacía la noche un poco larga porque me costaba dormirme o me despertaba alguna vez. No por él, sino por la falta de confianza supongo. Sin embargo ahora sólo el hecho de dormir y ya, me gusta.
Otro cambio sería la exclusividad. Al principio de todo salía y me liaba con otros muchachos, o quedaba con alguno de Internet o fantaseaba, y ahora no. No lo hago a posta y aunque sí hablamos un poco del tema y quedamos en eso, no siento la necesidad de acostarme con otros, sólo siento la necesidad de acostarme con él todos los días. Varias veces. Pero no con otros. No siento el deseo de que cualquier polla me folle así porque sí, sólo la suya.

Mi tranquilidad también ha cambiado, antes era más inseguro y con más miedo a mostrarme a él. Miedo a parecerle femenino, a no gustarle, a sentirme una chica, a no sentir deseo y que él tampoco lo sintiera… No podría hablar aquí de todos los miedos que sentía, porque serían demasiados. Ahora eso se va disipando un poco porque si le pareciera femenino me lo haría saber. Quizá para muchos, lo ideal para su inseguridad sería que le dijeran: “Te veo 100% como a un chico, físicamente lo eres completamente y no veo diferencia alguna, te lo prometo”. Para mí no. “Es como hacerlo con un chico, eres un chico, sólo que en vez de polla hay otra cosa, que no es mejor ni peor, sólo es otra cosa”, algo así me dijo, y a mí eso ya me llega porque sé que es sincero. Si no lo fuera me diría sólo lo que quiero escuchar, pero me dice lo que ve y siente, y sería ridículo que me dijera que todo lo sexual es exactamente igual a otro muchacho cuando ambos sabemos que no. A mí me consuela el hecho de que aunque yo tenga otra cosa, no la rechace y me haga disfrutar… No tengo esas preguntas taladrando mi cabeza constantemente y callo por miedo como hacía hace cinco meses, ahora se las digo, una vez, dos, tres… quinientas veces al día, sólo para asegurarme de que su visión hacia mí no ha cambiado, es la correcta y a la vez sincera. Sonrío y me quedo tranquilito hasta que le tengo que preguntar de nuevo, y soy un pesado.


Supongo que la confianza se la he demostrado ya. No con palabras, no le digo que confío en él, ni le digo nada (hablar de sentimientos hablo mucho eh, pero en verdad no digo nada con claridad), pero intento hacérselo saber con hechos. Puede tocarme donde quiera, follarme por cualquiera de los tres huecos que tengo, o sólo por uno, o por dos, o por ninguno, como él quiera. Antes no era así, nunca me forzó a nada pero mi respuesta principal ante diversas sugerencias era “no”, siempre solía ser “no” o dicho en palabras, o en gestos, o en miradas… pero marcaba ciertas distancias insalvables que él respetaba y sólo cuando la ocasión lo fue mereciendo dije “sí”, y ahora puedo decir que “sí” a todo y me siento más entregado de manera física aunque también psicológica, y esto es un cambio. Recuerdo que al principio esperaba el momento en el que pusiéramos una palabra de seguridad por si acaso no aguantaba su ritmo, pero eso no fue necesario, fue comprensivo y nunca tuvimos que utilizar ninguna seña o palabra, sólo dejarnos llevar. Y eso que antes podía asustarme…  el hecho de verme solo e indefenso en su presencia cambió para hacerme sentir sumiso y sin miedo a lo que pueda pasar porque sé que no hará más de lo que pueda soportar.
También varió recientemente la manera en la que podía ver unos azotes, que sin duda es algo estimulante que excita y gusta, una mezcla de dolor y placer que sabe bien cuando además me masturbo a la vez. Sin embargo, cuando es para castigar no es igual. La intensidad y duración son variables, la manera de pegar, de decir, de referirse a mí me hacen ver que no actué como debía y eso es un castigo. Y me duele de verdad porque hace falta una pausa en esa zona adolorida que nunca llega y es un período molesto y castigador que me transforma a un estado de sumisión después. Eso cambió. No creí que pudiera ver algo placentero tan doloroso, pero me equivoqué.
Otro cambio sería la dignidad. Las primeras veces que me ordenaba hacer algo me daba muchísima vergüenza. Me restaba dignidad mental mirarlo fijamente con la cara llena de saliva recibiendo pollazos y me cuestionaba qué clase de ser humano era yo. Ahora no. Es más, ahora me gusta, quizás algo resulta humillante pero disfruto esa esencia y saber que estoy por debajo de él, pero sólo de él, y que no me dejo humillar por nadie más porque soy un ser humano igual al resto. Quizás por eso también cambió mi sentimiento hacia él al terminar una sesión, cuando la primera vez me sentí confundido y extraño al dormir con un hombre que minutos antes me había hecho sentir el perrazo más caliente del mundo. Ahora lo entiendo todo mejor, deseo que llegue el momento de la sesión, la disfruto mucho sin pensar en nada y al acabar me gusta hablar y dejar que me dé mimos (de los cuales no hablaré aquí porque creo que eso ya es algo muy nuestro, pero… JD sabe cuáles me gustan :P) o ver una peli tranquilamente sin sentir que nada atente contra mi dignidad porque actualmente… o bien está intacta ya que no me siento nunca mal, o ya la perdí toda hace tiempo y al ser sólo con él no me importa. En cualquier caso antes y después me siento igual y puede parecer contradictorio, pero incluso respetado y a gusto.
Con el tiempo también hay más naturalidad entre ambos y como ya he dicho antes, no creo que exista por ninguna parte una dominación o una sumisión forzadas, creo que nuestros caracteres son así ya y se agrandan en compañía. Pero como no dejamos de ser verdaderamente nosotros mismos, a veces hay desacuerdos en diferentes temas porque yo sé que estoy seguro de lo que digo, y él también, y nos sale la vena terca a ambos y terminamos dejando el tema. ¿Es esto malo? Pensándolo bien llegué a la conclusión de que no. ¿Qué tipo de relación sería si cada cosa que ocurre yo le dijera a todo que sí, sin pensar eso? Sería todo mentira, compartir su opinión de manera falsa sería peor que decirle que sinceramente no comparto lo que dice en X tema, pero lo respeto. Supongo que este podría ser un cambio, ya que cuando dos personas casi ni se conocen, en un principio intentan no discutir ni debatir en temas en los que estén a desacuerdo. No creo que discutir sea malo, nosotros no somos perfectos y no todo es color de rosas aunque muchos se empeñen en hacer creer que sus relaciones sí. Es normal que surjan altercados y eso sólo demuestra que somos nosotros mismos con claridad.
Con la confianza creció la familiaridad de estar en su casa tranquilo y suponer más o menos cuando haríamos algo o no. Cuando mis suposiciones se vuelven falsas, me sorprende y todo empieza de la forma menos rutinaria posible me crea muchísimo morbo. Estoy seguro que esto también ha variado ya que si meses antes, nada más entrar en casa, me castigara, me hubiera parecido raro y ahora es todo lo contrario a eso, es un sentimiento de dejar de decidir y esperar sólo a que él inicie la marcha, sin saber cuándo será. Esa incertidumbre que ahora resulta encantadora, antes seguramente hubiera resultado negativa.

Sin embargo muchas cosas siguen igual. Los roles siguen estables, no tengo dudas sobre quién es él, sobre quién debe mandar y quién obedecer, eso se reforzó pero sigue igual. Siento que es un ser humano que comete errores, no obstante pese a la confianza le respeto como al principio, no creí posible poder respetar a un Amo sin tratarle de “usted”, pero esa era una imagen visualizada y falsa de lo que es ser Amo. Ahora siento que es igual de respetuoso un “tú” que un “usted” e incluso creo que nos acerca más.

perro ladrador {JD}

viernes, 1 de febrero de 2013

Colaboración de una relación BDSM-Daddy-son

Ayer a raíz de una charla que tuve con otro sumiso (L.P), el cual está empezando una relación daddy-son con otro hombre, me di cuenta de que en verdad los principios son muy diferentes según para quién y por eso vengo acompañado de una gran colaboración por parte de ambos. Quisiera que leyerais su historia contada por las respectivas partes sólo para que veáis los diferentes tipos de parejas que pueden establecerse en este tipo de relaciones, lo similares y diferentes que son a la par que simples y complejas… Y que no hace falta etiquetar nada, sólo dejarse llevar. Espero que os gusten.
Como no podría ser de otra manera, dejo primero el texto de M. la parte Dominante de la relación (para que nos entendamos):

“Hola a todos. Hoy es la primera vez que escribo en este Blog y si mis comentarios resultan interesantes me gustaría que no fuera la última. Me gustaría proteger mi intimidad, así que por elegir una abreviatura, me podéis llamar M. Soy el papá de L.P. que también va a escribir en el blog. Y  se me ha pedido que hable sobre que significa para mí tener un hijo.

Yo nunca he estado metido en el mundillo del BDSM. Sí he visto algo de porno y hablado algo en internet, pero nunca he tenido contactos reales antes de L.P. A lo mejor no soy un Amo, y simplemente soy un padre, no lo sé.  Mi hijo a veces me llama Amo, y aunque no es algo que me moleste no me siento muy identificado con esa palabra. Para mi ha sido genial encontrar a alguien que como yo se salga de las teorías de la sociedad sobre cómo tiene que ser una relación. Entre nosotros hablamos de cosas que no son nada políticamente correctas y ni siquiera se hasta que punto está bien que cuente aquí, pero voy a contar un poco.
Yo no soy gay, soy bisexual, y tengo hijos biológicos de otras relaciones. Puedo decir, y con esto puede que ya me pase de hablar, que la manera en que veo a L.P. es exactamente igual a la que veo a mis otros hijos. La única diferencia es el componente sexual, que yo no lo he tenido con ninguno, pero si se me preguntaran si eso es posible, diría que ¿por qué no? No me extrañaría que a otros padres les pase con sus hijos. No me voy a meter en si eso está mal o bien, porque no estoy aquí para eso sino para contar sobre mi experiencia con L.P.

¿Qué es para mi L.P? Un adolescente, aunque físicamente ya no lo sea, lo parece, y más a mis ojos. Me gusta mucho físicamente, me parece muy guapo, aunque lo que más me excita es como él me ve a mí. Me excita que sepa que soy su padre a pesar de que el resto del mundo pueda pensar lo que le de la gana y que me lo diga, que me llame papá con naturalidad y en cualquier conversación. Me gusta que cuando podría estar con chicos de su edad, prefiera estar con su padre. Me excita que piense que soy mayor que él  y que tengo más experiencia y que escuche mis opiniones con ese respeto, que admire cosas de mí. ¿Por eso soy egocéntrico? No, lo que soy es sincero. ¿A quien no le gusta eso? A todos nos gusta y a mi me excita. Y ni siquiera soy un padre que domine a su hijo como a alguien inferior. Para nada. Yo lo respeto mucho y lo cuido con mucho cariño. En nuestro juego el a veces es un bebé y yo me puedo poner tierno hasta lo empalagoso. Un bebé depende totalmente de sus padres, está abierto a todo lo que le des. En realidad en cierto modo es propiedad de sus padres, aunque sepamos que es otro ser humano libre, porque sus padres deciden todo sobre él. Me gusta esa sensación de que me pertenece totalmente y podría hacer cualquier cosa con  él sabiendo que no me va a juzgar. Jugamos a que yo puedo cruzar esa línea y abusar de él porque el solo quiere estar con su papá y le da igual como y no distingue. Eso es un juego sexual, pero fuera de él tiene a un padre comprensivo y que le apoya. Cuánto mejor padre soy con el más deseará que yo cruce esa línea en nuestro juego porque más me lo habré ganado. Cuando le miro a los ojos y sé que se pondrá de rodillas delante de mí con un pequeño gesto eso es lo que más me excita de todo. Su deseo de obedecerme.

Por otro lado, a mí como padre me gusta esforzarme por complacerle a él y cuidarlo bien. Un padre trabaja para su hijo y lo mantiene con su sudor para sacarlo adelante y enseñarle. Cuando me comprometí a ser su padre adquirí una responsabilidad. En ese sentido yo lo sirvo a él. Por eso no me veo como a un Amo, sino como a un padre. Un padre y punto.

También es verdad que según ha ido avanzando la relación compartimos más cosas fuera del sexo y nos queremos más, pero eso no hace más que reforzar nuestro rol padre-hijo. ¿Padre-hijo/amigos? Si, pero como deben de ser todas las relaciones entre padres e hijos que funcionan bien. Llevamos poco tiempo pero espero que podamos mantener esta relación viva a pesar de los obstáculos que surjan o que la tengamos que esconder en muchas ocasiones.

Respecto por qué nos gusta cruzar esa línea, puede que tenga alguna relación con la infancia que viví. Mi padre bebía y nos pegaba. Aquí otra vez vuelvo a sacar un tema que puede ser delicado. Dicen que los hijos de maltratadores aprenden a serlo. Yo trato a mis hijos muy bien. Odio a mi padre y jamás quisiera parecerme él, pero ¿quién sabe si el BDM es una vía de escape para mi? Hemos hablado con varias personas a las que les ha pasado algo parecido. Para nosotros qué es real? Que soy su padre. Qué es un juego? que abuso de él. En nuestro juego estamos solos en casa y él es un niño impotente en las manos de su padre, donde nadie puede oírnos ni vernos. Yo le enseño lo que “por fuerza” le ha tocado hacer y a él le excita esa situación y se siente con suerte por ser mi hijo, y a mi me excita que él se lo tome así. Los dos nos damos mutuamente lo que queremos y tratamos de llegar cada día un poquito más lejos.

Bueno, esto es de momento todo lo que se me ocurre decir sobre nuestra relación padre-hijo. Espero que sea interesante de leer y sirva mi aportación en el blog. ¡Saludos!”



Y aquí la de L.P:

“Hola, me podéis llamar L.P. Soy amigo de perro ladrador y me ha pedido que hable un poco de mi experiencia de BDSM en su blog. La entrada que está escribiendo me parece muy interesante, como todas las reflexiones que suele hacer, y me ha encantado la idea. Voy a escribir esta entrada como introducción a mi visión del BDSM en general y para hablar de la relación en la que estoy actualmente. Esta relación apenas acaba de empezar. Conocí a mi... (no se cómo referirme a él, quizá sea mejor simplemente llamarlo como yo lo llamo: papá) hace tres meses, y solo en este último mes es cuando la relación ha tomado forma y se ha hecho lo suficientemente intensa como para merecerse ese calificativo. Yo siempre he sido muy reticente a empezar relaciones sexuales por internet,  y la verdad que pocas veces lo he intentado.
Conocí a mi papá en internet por casualidad hablado de otras cosas que no tienen nada que ver con el sexo y la primera vez que lo vi en persona ni siquiera sabía que le gustaba el BDSM, ni siquiera que le gustaran los hombres, pero sentí una atracción sexual hacia él totalmente salvaje, que por supuesto, guardé para disfrutar en la intimidad de mi mente como tantas otras veces nos toca hacer en la vida. Supongo que fue su personalidad la responsable de esta atracción, como a mi me suele pasar, y después de ese primer encuentro, con el contacto online fuimos estrechando aún más lazos y descubrimos lo que teníamos en común. En cuanto llegó el sexo, la relación se volvió sexual en un 95%, o más bien diría que el 100% puesto que el otro 5% de cosas que podíamos compartir estaban también empapadas de sexo. Por otro lado siempre hemos hablado mucho. Es una de estas personas con las que uno conecta y siente que se entiende.

Ahora, para transmitiros un poco como vivo yo el BDSM, os diré que para mi tiene una función psicológica muy importante, es una vía de escape para nuestros conflictos inconscientes y yo me entregué a esa relación totalmente hambriento y la devoré. En mi rol de hijo me siento libre de cualquier responsabilidad, siento que mi papá está satisfecho conmigo haga lo que haga porque no tengo que hacer nada. Me siento protegido y deseado. No me cabe ninguna duda de que él confía en mí totalmente porque tiene tal control sobre mí que es absurdo siquiera plantearse que yo pueda llegar a herirlo de alguna manera. Tengo fácilmente todo lo que no puedo conseguir en mi vida “real” y lo obtengo de manera inmediata, intensa y física. Para los que sabemos de psicología esa es la fórmula perfecta para una motivación máxima. Es la fórmula de todas las drogas. Para mi el BDSM es como un pequeño teatro donde vivir una vida paralela y es como dejar en la puerta una carga de 20 kg que llevo siempre a la espalda y liberar una cantidad inmensa de energía que a diario consumo en mis relaciones con otras personas. Y cuando digo “teatro” no lo digo porque de alguna manera sea ficción, sino por ser un pequeño entorno controlado donde no hay un millón de variables ajenas a nuestra voluntad que nos llevan al caos y nos frustran. La vida es inmensa e incontrolable. Somos motas de polvo en un universo que no nos regala respuestas sin un gran esfuerzo, pero en casa de mi papá todo es fácil. Sé muy bien cómo hacer lo correcto. Es como volver al útero materno (en este caso paterno, nuestro inconsciente no entiende de esas menudencias), y por un momento olvidar que alguna vez salí de él y que todos estos años de aventuras, con mis logros y tantas frustraciones siquiera llegaron a existir.
Para quien le cueste entender una perspectiva masoquista, le diría que todos evitamos el dolor, pero que el mayor dolor es la impotencia, el NO SABER, el no encontrar respuestas, el sentirse solo, perdido e ignorado, la incertidumbre que amenaza tu identidad. Un golpe firme, rotundo, real, de la mano cálida y húmeda de otro hombre que sabe bien lo que quiere de ti y tú como dárselo es todo lo contrario a eso. Tener alguien que te desea intensamente, aquí y ahora y a quien puedes satisfacer en ese momento hasta oírlo gritar de placer. ¿Eso? cuánto más fuerte mejor.

Y volviendo al tema de la “ficción” Me plantearía yo qué es la ficción y qué es la realidad, puesto que las relaciones que tenemos en lo que llamamos nuestra “vida real” no me parecen para nada auténticas. Diría que lo son desde el punto de vista de la represión que nuestra sociedad ha creado para mantener en compartimentos estancos diferentes tipos de relaciones humanas, por miedo, cuando en realidad, para mi no existe ninguna línea divisoria. O para bajo un supuesto sentido de la dignidad o moralidad, sustentar principios de conducta que protegen viejas cuestiones prácticas o económicas. No hace falta más que echar un vistazo atrás en la historia o hacia otras culturas muy alejadas de la nuestra para darse cuenta de lo subjetivos que son los valores y los conceptos sobre la monogamia, homosexualidad, incesto. etc... Es más, diría que con un vistazo a la vida en internet del BDSM en España y tratar de tener algunas conversaciones sinceras bastaría. No somos  lo que se nos ha hecho creer que somos. Lo que somos, que por supuesto no es peor, lo importante es que es lo real, y la no aceptación de esa realidad me parece que no nos lleva más que al sufrimiento, y como mínimo a la condena a una vida sosa y aburrida, cuando podría ser un algo mágico, que es lo que es para mi ahora.

Respecto  lo que yo entiendo por la “realidad”, mi papá es una buena parte de ella. Lo siento como a un padre, disfruto de su calor y de su protección. Cuando el deseo que sentimos el uno por el otro se intensifica, mi papá me pega, me inmoviliza, me da  su semen y me mea encima, y yo soy feliz de que él entre en mi cuerpo y se quede ahí para siempre. Disfrutamos de expresar de una manera física su posesión sobre mí. Es como quien baila o canta. ¿Es la música un juego o es real? Para mí es la mayor materialización de la realidad. Cuando no estamos tan excitados, nos abrazamos, nos besamos y compartimos nuestra intimidad, y yo siempre le obedezco, por puro placer.

Al principio esto es todo lo que había, una atracción sexual muy fuerte que nos arrastraba cada vez que nos veíamos al sexo más puro y duro. Después a través de esa relación fue cuando me di cuenta de que empezaba a tener sentimientos que no podía controlar, de que me estaba enamorando de él.  Entonces pasé por una pequeña fase en la que estuve muy confuso y me sentía vulnerable. Tener fantasías de ser sumiso me costó aceptarlo hace años, pero ya lo tenía superado, sin embargo el tener esos sentimientos hacia alguien que me dominaba era algo nuevo para mi y no sabía muy bien como encajarlo. Tuve incluso impulsos contradictorios, una parte de mi quería alejarse de él porque sentía que atacaba a mi dignidad. Pensaba que seguramente mis sentimientos no serían correspondidos y que me estaba enamorando de una visión idealizada de su persona. Pero después de un par de días intentando quitármelo de la cabeza, intentando fijarme en niñitos jóvenes y monos que me sabían a agua, caía en sus brazos (y a sus pies) otra vez, con una sola mirada. Cuánto más inseguro me sentía más acababa refugiándome en su afecto. “Puede que no sea perfecto, es un ser humano pero no hay ningún monstruo escondido. Tu papá es sincero” Me decía. Creo que me asustaba precisamente de lo bien que estaba funcionando. Él era mi papá, lo veía como tal, y el sexo con él era perfecto, pero esa relación no entraba dentro de los esquemas que he aprendido en esta sociedad. ¿Es mi pareja? ¿Una persona 15 años mayor que yo y que veo como a un padre?
El caso es que he tenido otras parejas de las que he estado enamorado, pero siempre fuera del BDSM. Por esta razón el sexo con otras personas siempre ha sido insípido y solo lo vivía intensamente en mi imaginación, hasta ahora. Así que la conclusión a la que esta experiencia me ha hecho llegar es que ésta es mi manera natural de ser y de tener una relación. Sé que muchas personas piensan que dentro de una relación de BDSM no se puede decir “te quiero”. Para mi esta es la manera más natural de querer y claro que se lo digo y él a mí. ¿A quién se lo voy a decir sino? Para mi es mi papá y mi pareja. Todavía me sigo haciendo preguntas del tipo: ¿Podría construir una vida en común con una persona así, con un futuro, una casa y unos hijos, etc...? ¿Si no es así, realmente no necesitaría esas cosas? Pero lo que si tengo claro es que voy a llegar hasta el fondo de esto y no tengo ningún miedo a seguir adelante. No hay nada más triste que vivir una vida que no es la tuya ni creo que haya camino más errado, así que no me parece que tenga mucho que perder.

De momento nos acabamos de conocer y no se bien que dirección va a ir tomando. Es increíble lo que ha avanzado nuestra relación en este último mes. Después de esa fase de miedo a mis sentimientos que creo que ya he superado, ha llagado una fase en la que nos conocemos muchísimo más. Ahora conozco sus debilidades y me cuesta mantener esa visión de él como alguien superior y totalmente invulnerable. Eso digamos que ha desaparecido pero mi cariño por él ha aumentado. No es un padre duro, pero los dos disfrutamos de saber  que es mi dueño totalmente y yo le obedecería en lo que me pidiera. Precisamente el hecho de que sea un buen padre es lo que me hace seguir respetándole y obedeciéndole. ¿No es esa la única manera en que un padre puede ganarse el respeto sincero de un hijo? Yo diría que es eso, simplemente como una relación de padre-hijo en la que eso es una fuente de excitación sexual. Cuándo abusa de su poder es por el placer de los dos pero nunca de una manera egoísta.

Lo más extraño de la situación, y lo más nuevo es que los roles se están desdibujando. Quién es el sumiso y quien es el Dominante a veces no está claro. Creo que cuando hay un deseo sexual muy intenso entre dos personas llega a ser algo bidireccional. Él sabe cuánto yo lo deseo y disfruta viendo como le entrego mi voluntad, pero también  dejando que yo disfrute de su cuerpo, sintiendo como me ha ganado y sin que tenga que hacer ya ni un movimiento,  me abalanzo sobre él. Al fin y al cabo un sumiso y un Dominante se utilizan mutuamente, en el sentido más bello de la palabra. Él me domina pero me está dando fielmente lo que necesito, me está haciéndome sentir deseado y valioso, mostrándome que le satisfago totalmente. Supongo que es lo mismo que el disfruta cuando soy yo quien se abalanza sobre él y él el pasivo. Lo que si está claro, y lo que nunca ha cambiado ni creo que cambie es que es mi papá.  Eso es lo que somos, una relación incestuosa y feliz.”

Por último, gracias a los dos por colaborar en el Blog y espero que volváis por aquí pronto… Admiro la manera que tenéis de saber exactamente cuáles son vuestros sentimientos precisos y decirlos sin tapujos, y también la confianza establecida, un abrazo para los dos.
A lo largo de esta semana subiré una entrada sobre mi opinión en este tema.

Podéis contactar con ellos en: http://soydemipapa.blogspot.com.es/

perro ladrador {JD}