viernes, 1 de febrero de 2013

Colaboración de una relación BDSM-Daddy-son

Ayer a raíz de una charla que tuve con otro sumiso (L.P), el cual está empezando una relación daddy-son con otro hombre, me di cuenta de que en verdad los principios son muy diferentes según para quién y por eso vengo acompañado de una gran colaboración por parte de ambos. Quisiera que leyerais su historia contada por las respectivas partes sólo para que veáis los diferentes tipos de parejas que pueden establecerse en este tipo de relaciones, lo similares y diferentes que son a la par que simples y complejas… Y que no hace falta etiquetar nada, sólo dejarse llevar. Espero que os gusten.
Como no podría ser de otra manera, dejo primero el texto de M. la parte Dominante de la relación (para que nos entendamos):

“Hola a todos. Hoy es la primera vez que escribo en este Blog y si mis comentarios resultan interesantes me gustaría que no fuera la última. Me gustaría proteger mi intimidad, así que por elegir una abreviatura, me podéis llamar M. Soy el papá de L.P. que también va a escribir en el blog. Y  se me ha pedido que hable sobre que significa para mí tener un hijo.

Yo nunca he estado metido en el mundillo del BDSM. Sí he visto algo de porno y hablado algo en internet, pero nunca he tenido contactos reales antes de L.P. A lo mejor no soy un Amo, y simplemente soy un padre, no lo sé.  Mi hijo a veces me llama Amo, y aunque no es algo que me moleste no me siento muy identificado con esa palabra. Para mi ha sido genial encontrar a alguien que como yo se salga de las teorías de la sociedad sobre cómo tiene que ser una relación. Entre nosotros hablamos de cosas que no son nada políticamente correctas y ni siquiera se hasta que punto está bien que cuente aquí, pero voy a contar un poco.
Yo no soy gay, soy bisexual, y tengo hijos biológicos de otras relaciones. Puedo decir, y con esto puede que ya me pase de hablar, que la manera en que veo a L.P. es exactamente igual a la que veo a mis otros hijos. La única diferencia es el componente sexual, que yo no lo he tenido con ninguno, pero si se me preguntaran si eso es posible, diría que ¿por qué no? No me extrañaría que a otros padres les pase con sus hijos. No me voy a meter en si eso está mal o bien, porque no estoy aquí para eso sino para contar sobre mi experiencia con L.P.

¿Qué es para mi L.P? Un adolescente, aunque físicamente ya no lo sea, lo parece, y más a mis ojos. Me gusta mucho físicamente, me parece muy guapo, aunque lo que más me excita es como él me ve a mí. Me excita que sepa que soy su padre a pesar de que el resto del mundo pueda pensar lo que le de la gana y que me lo diga, que me llame papá con naturalidad y en cualquier conversación. Me gusta que cuando podría estar con chicos de su edad, prefiera estar con su padre. Me excita que piense que soy mayor que él  y que tengo más experiencia y que escuche mis opiniones con ese respeto, que admire cosas de mí. ¿Por eso soy egocéntrico? No, lo que soy es sincero. ¿A quien no le gusta eso? A todos nos gusta y a mi me excita. Y ni siquiera soy un padre que domine a su hijo como a alguien inferior. Para nada. Yo lo respeto mucho y lo cuido con mucho cariño. En nuestro juego el a veces es un bebé y yo me puedo poner tierno hasta lo empalagoso. Un bebé depende totalmente de sus padres, está abierto a todo lo que le des. En realidad en cierto modo es propiedad de sus padres, aunque sepamos que es otro ser humano libre, porque sus padres deciden todo sobre él. Me gusta esa sensación de que me pertenece totalmente y podría hacer cualquier cosa con  él sabiendo que no me va a juzgar. Jugamos a que yo puedo cruzar esa línea y abusar de él porque el solo quiere estar con su papá y le da igual como y no distingue. Eso es un juego sexual, pero fuera de él tiene a un padre comprensivo y que le apoya. Cuánto mejor padre soy con el más deseará que yo cruce esa línea en nuestro juego porque más me lo habré ganado. Cuando le miro a los ojos y sé que se pondrá de rodillas delante de mí con un pequeño gesto eso es lo que más me excita de todo. Su deseo de obedecerme.

Por otro lado, a mí como padre me gusta esforzarme por complacerle a él y cuidarlo bien. Un padre trabaja para su hijo y lo mantiene con su sudor para sacarlo adelante y enseñarle. Cuando me comprometí a ser su padre adquirí una responsabilidad. En ese sentido yo lo sirvo a él. Por eso no me veo como a un Amo, sino como a un padre. Un padre y punto.

También es verdad que según ha ido avanzando la relación compartimos más cosas fuera del sexo y nos queremos más, pero eso no hace más que reforzar nuestro rol padre-hijo. ¿Padre-hijo/amigos? Si, pero como deben de ser todas las relaciones entre padres e hijos que funcionan bien. Llevamos poco tiempo pero espero que podamos mantener esta relación viva a pesar de los obstáculos que surjan o que la tengamos que esconder en muchas ocasiones.

Respecto por qué nos gusta cruzar esa línea, puede que tenga alguna relación con la infancia que viví. Mi padre bebía y nos pegaba. Aquí otra vez vuelvo a sacar un tema que puede ser delicado. Dicen que los hijos de maltratadores aprenden a serlo. Yo trato a mis hijos muy bien. Odio a mi padre y jamás quisiera parecerme él, pero ¿quién sabe si el BDM es una vía de escape para mi? Hemos hablado con varias personas a las que les ha pasado algo parecido. Para nosotros qué es real? Que soy su padre. Qué es un juego? que abuso de él. En nuestro juego estamos solos en casa y él es un niño impotente en las manos de su padre, donde nadie puede oírnos ni vernos. Yo le enseño lo que “por fuerza” le ha tocado hacer y a él le excita esa situación y se siente con suerte por ser mi hijo, y a mi me excita que él se lo tome así. Los dos nos damos mutuamente lo que queremos y tratamos de llegar cada día un poquito más lejos.

Bueno, esto es de momento todo lo que se me ocurre decir sobre nuestra relación padre-hijo. Espero que sea interesante de leer y sirva mi aportación en el blog. ¡Saludos!”



Y aquí la de L.P:

“Hola, me podéis llamar L.P. Soy amigo de perro ladrador y me ha pedido que hable un poco de mi experiencia de BDSM en su blog. La entrada que está escribiendo me parece muy interesante, como todas las reflexiones que suele hacer, y me ha encantado la idea. Voy a escribir esta entrada como introducción a mi visión del BDSM en general y para hablar de la relación en la que estoy actualmente. Esta relación apenas acaba de empezar. Conocí a mi... (no se cómo referirme a él, quizá sea mejor simplemente llamarlo como yo lo llamo: papá) hace tres meses, y solo en este último mes es cuando la relación ha tomado forma y se ha hecho lo suficientemente intensa como para merecerse ese calificativo. Yo siempre he sido muy reticente a empezar relaciones sexuales por internet,  y la verdad que pocas veces lo he intentado.
Conocí a mi papá en internet por casualidad hablado de otras cosas que no tienen nada que ver con el sexo y la primera vez que lo vi en persona ni siquiera sabía que le gustaba el BDSM, ni siquiera que le gustaran los hombres, pero sentí una atracción sexual hacia él totalmente salvaje, que por supuesto, guardé para disfrutar en la intimidad de mi mente como tantas otras veces nos toca hacer en la vida. Supongo que fue su personalidad la responsable de esta atracción, como a mi me suele pasar, y después de ese primer encuentro, con el contacto online fuimos estrechando aún más lazos y descubrimos lo que teníamos en común. En cuanto llegó el sexo, la relación se volvió sexual en un 95%, o más bien diría que el 100% puesto que el otro 5% de cosas que podíamos compartir estaban también empapadas de sexo. Por otro lado siempre hemos hablado mucho. Es una de estas personas con las que uno conecta y siente que se entiende.

Ahora, para transmitiros un poco como vivo yo el BDSM, os diré que para mi tiene una función psicológica muy importante, es una vía de escape para nuestros conflictos inconscientes y yo me entregué a esa relación totalmente hambriento y la devoré. En mi rol de hijo me siento libre de cualquier responsabilidad, siento que mi papá está satisfecho conmigo haga lo que haga porque no tengo que hacer nada. Me siento protegido y deseado. No me cabe ninguna duda de que él confía en mí totalmente porque tiene tal control sobre mí que es absurdo siquiera plantearse que yo pueda llegar a herirlo de alguna manera. Tengo fácilmente todo lo que no puedo conseguir en mi vida “real” y lo obtengo de manera inmediata, intensa y física. Para los que sabemos de psicología esa es la fórmula perfecta para una motivación máxima. Es la fórmula de todas las drogas. Para mi el BDSM es como un pequeño teatro donde vivir una vida paralela y es como dejar en la puerta una carga de 20 kg que llevo siempre a la espalda y liberar una cantidad inmensa de energía que a diario consumo en mis relaciones con otras personas. Y cuando digo “teatro” no lo digo porque de alguna manera sea ficción, sino por ser un pequeño entorno controlado donde no hay un millón de variables ajenas a nuestra voluntad que nos llevan al caos y nos frustran. La vida es inmensa e incontrolable. Somos motas de polvo en un universo que no nos regala respuestas sin un gran esfuerzo, pero en casa de mi papá todo es fácil. Sé muy bien cómo hacer lo correcto. Es como volver al útero materno (en este caso paterno, nuestro inconsciente no entiende de esas menudencias), y por un momento olvidar que alguna vez salí de él y que todos estos años de aventuras, con mis logros y tantas frustraciones siquiera llegaron a existir.
Para quien le cueste entender una perspectiva masoquista, le diría que todos evitamos el dolor, pero que el mayor dolor es la impotencia, el NO SABER, el no encontrar respuestas, el sentirse solo, perdido e ignorado, la incertidumbre que amenaza tu identidad. Un golpe firme, rotundo, real, de la mano cálida y húmeda de otro hombre que sabe bien lo que quiere de ti y tú como dárselo es todo lo contrario a eso. Tener alguien que te desea intensamente, aquí y ahora y a quien puedes satisfacer en ese momento hasta oírlo gritar de placer. ¿Eso? cuánto más fuerte mejor.

Y volviendo al tema de la “ficción” Me plantearía yo qué es la ficción y qué es la realidad, puesto que las relaciones que tenemos en lo que llamamos nuestra “vida real” no me parecen para nada auténticas. Diría que lo son desde el punto de vista de la represión que nuestra sociedad ha creado para mantener en compartimentos estancos diferentes tipos de relaciones humanas, por miedo, cuando en realidad, para mi no existe ninguna línea divisoria. O para bajo un supuesto sentido de la dignidad o moralidad, sustentar principios de conducta que protegen viejas cuestiones prácticas o económicas. No hace falta más que echar un vistazo atrás en la historia o hacia otras culturas muy alejadas de la nuestra para darse cuenta de lo subjetivos que son los valores y los conceptos sobre la monogamia, homosexualidad, incesto. etc... Es más, diría que con un vistazo a la vida en internet del BDSM en España y tratar de tener algunas conversaciones sinceras bastaría. No somos  lo que se nos ha hecho creer que somos. Lo que somos, que por supuesto no es peor, lo importante es que es lo real, y la no aceptación de esa realidad me parece que no nos lleva más que al sufrimiento, y como mínimo a la condena a una vida sosa y aburrida, cuando podría ser un algo mágico, que es lo que es para mi ahora.

Respecto  lo que yo entiendo por la “realidad”, mi papá es una buena parte de ella. Lo siento como a un padre, disfruto de su calor y de su protección. Cuando el deseo que sentimos el uno por el otro se intensifica, mi papá me pega, me inmoviliza, me da  su semen y me mea encima, y yo soy feliz de que él entre en mi cuerpo y se quede ahí para siempre. Disfrutamos de expresar de una manera física su posesión sobre mí. Es como quien baila o canta. ¿Es la música un juego o es real? Para mí es la mayor materialización de la realidad. Cuando no estamos tan excitados, nos abrazamos, nos besamos y compartimos nuestra intimidad, y yo siempre le obedezco, por puro placer.

Al principio esto es todo lo que había, una atracción sexual muy fuerte que nos arrastraba cada vez que nos veíamos al sexo más puro y duro. Después a través de esa relación fue cuando me di cuenta de que empezaba a tener sentimientos que no podía controlar, de que me estaba enamorando de él.  Entonces pasé por una pequeña fase en la que estuve muy confuso y me sentía vulnerable. Tener fantasías de ser sumiso me costó aceptarlo hace años, pero ya lo tenía superado, sin embargo el tener esos sentimientos hacia alguien que me dominaba era algo nuevo para mi y no sabía muy bien como encajarlo. Tuve incluso impulsos contradictorios, una parte de mi quería alejarse de él porque sentía que atacaba a mi dignidad. Pensaba que seguramente mis sentimientos no serían correspondidos y que me estaba enamorando de una visión idealizada de su persona. Pero después de un par de días intentando quitármelo de la cabeza, intentando fijarme en niñitos jóvenes y monos que me sabían a agua, caía en sus brazos (y a sus pies) otra vez, con una sola mirada. Cuánto más inseguro me sentía más acababa refugiándome en su afecto. “Puede que no sea perfecto, es un ser humano pero no hay ningún monstruo escondido. Tu papá es sincero” Me decía. Creo que me asustaba precisamente de lo bien que estaba funcionando. Él era mi papá, lo veía como tal, y el sexo con él era perfecto, pero esa relación no entraba dentro de los esquemas que he aprendido en esta sociedad. ¿Es mi pareja? ¿Una persona 15 años mayor que yo y que veo como a un padre?
El caso es que he tenido otras parejas de las que he estado enamorado, pero siempre fuera del BDSM. Por esta razón el sexo con otras personas siempre ha sido insípido y solo lo vivía intensamente en mi imaginación, hasta ahora. Así que la conclusión a la que esta experiencia me ha hecho llegar es que ésta es mi manera natural de ser y de tener una relación. Sé que muchas personas piensan que dentro de una relación de BDSM no se puede decir “te quiero”. Para mi esta es la manera más natural de querer y claro que se lo digo y él a mí. ¿A quién se lo voy a decir sino? Para mi es mi papá y mi pareja. Todavía me sigo haciendo preguntas del tipo: ¿Podría construir una vida en común con una persona así, con un futuro, una casa y unos hijos, etc...? ¿Si no es así, realmente no necesitaría esas cosas? Pero lo que si tengo claro es que voy a llegar hasta el fondo de esto y no tengo ningún miedo a seguir adelante. No hay nada más triste que vivir una vida que no es la tuya ni creo que haya camino más errado, así que no me parece que tenga mucho que perder.

De momento nos acabamos de conocer y no se bien que dirección va a ir tomando. Es increíble lo que ha avanzado nuestra relación en este último mes. Después de esa fase de miedo a mis sentimientos que creo que ya he superado, ha llagado una fase en la que nos conocemos muchísimo más. Ahora conozco sus debilidades y me cuesta mantener esa visión de él como alguien superior y totalmente invulnerable. Eso digamos que ha desaparecido pero mi cariño por él ha aumentado. No es un padre duro, pero los dos disfrutamos de saber  que es mi dueño totalmente y yo le obedecería en lo que me pidiera. Precisamente el hecho de que sea un buen padre es lo que me hace seguir respetándole y obedeciéndole. ¿No es esa la única manera en que un padre puede ganarse el respeto sincero de un hijo? Yo diría que es eso, simplemente como una relación de padre-hijo en la que eso es una fuente de excitación sexual. Cuándo abusa de su poder es por el placer de los dos pero nunca de una manera egoísta.

Lo más extraño de la situación, y lo más nuevo es que los roles se están desdibujando. Quién es el sumiso y quien es el Dominante a veces no está claro. Creo que cuando hay un deseo sexual muy intenso entre dos personas llega a ser algo bidireccional. Él sabe cuánto yo lo deseo y disfruta viendo como le entrego mi voluntad, pero también  dejando que yo disfrute de su cuerpo, sintiendo como me ha ganado y sin que tenga que hacer ya ni un movimiento,  me abalanzo sobre él. Al fin y al cabo un sumiso y un Dominante se utilizan mutuamente, en el sentido más bello de la palabra. Él me domina pero me está dando fielmente lo que necesito, me está haciéndome sentir deseado y valioso, mostrándome que le satisfago totalmente. Supongo que es lo mismo que el disfruta cuando soy yo quien se abalanza sobre él y él el pasivo. Lo que si está claro, y lo que nunca ha cambiado ni creo que cambie es que es mi papá.  Eso es lo que somos, una relación incestuosa y feliz.”

Por último, gracias a los dos por colaborar en el Blog y espero que volváis por aquí pronto… Admiro la manera que tenéis de saber exactamente cuáles son vuestros sentimientos precisos y decirlos sin tapujos, y también la confianza establecida, un abrazo para los dos.
A lo largo de esta semana subiré una entrada sobre mi opinión en este tema.

Podéis contactar con ellos en: http://soydemipapa.blogspot.com.es/

perro ladrador {JD}

2 comentarios:

  1. ABSOLUTAMENTE INCREIBLE! Me ha maravillado esta entrada. De lo más original que he leído en meses. Tu blog es una maravilla.
    Pero comentando sobre lo escrito por el padre y el hijo, me parece una relación poco habitual en el BDSM español, nunca he conocido a una pareja de este tipo y en internet tampoco hay muchas personas que busquen eso. Pero fuera de nuestro país, sobretodo en países anglosajones es mucho más habitual y común. Y por favor que no os incomode inusual, lo NO-común. Cada uno es único, eso no nos asusta, pero una relación única, con sus matices y tonalidades si que nos peude causar cierto terror? Mejor lo superamos.

    Eso me ha gustado, que ambos hayais superado tales prejuicios, pero sobretodo M. él habla con naturalidad y muhca seguridad, me ha inspirado mucho respeto, en el sentido de admiración hacia alguien que no tiene practicamente ningún prejuicio, ninguna envoltura o barrera heredada socialmente. Aunque el L.P si que todavía anda un poco despistado, sabe que su relación no es lo "normal" o afín a la sociedad, pero no obstante sigue queriendo ser parte de la sociedad con esas cosas de ser pareja, vivir juntos, tener hijos. Desde mi punto de vista creo que eso es insustancial, cada par tiene su forma de vivir, no tiene que irse por el camino que van la mayoria. Cada par nos creamos nuestro propio camino.

    Muchas grcias por compartir parte de vosotros. Me ha gustado mucho. Un saludo.

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  2. Para mí ha sido muy aclaratoria, tengo una relacción parecida con un perrito 15 años más joven que yo, (soy la que domnina, pero quién domina a quien? jaja). También nos decimos a menudo "te quiero".Al final, no se trata de etiquetar (creo yo) si no de sentir, disfrutar, vivir honestamente con uno mismo sin prejuicios..Nos conocimos hace 9 meses, los dos novatos en BDSM y aprendemos juntos.

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