martes, 19 de marzo de 2013

¿Miedo o respeto?

¿Dónde radica una diferencia exacta entre el miedo y el respeto?
Podríamos tener claro que el miedo es malo, y el respeto bueno, sin embargo son términos que a menudo se confunden, y no solo en relaciones Amo-sumiso, sino también en la vida de a pie, con profesores de primaria maduros y chapados a la antigua y críos de diez años, o entre padres demasiado estrictos (y dictadores) y sus hijos.

“El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento, habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, por ejemplo el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo esta relacionado con la ansiedad.”

En el mundillo BDSM se ven muchas cosas, relaciones y personas diferentes que necesitan una cosa u otra. Aquí el miedo existe, es algo real y también negativo. 
Muchos Amos se sentirán orgullosos de que su sumiso les tenga miedo y francamente estoy seguro de que eso sólo consigue alejarlos como seres humanos (a fin de cuentas eso somos todos) ¿Puede un sumiso confiar plenamente en su Amo si le tiene miedo? No, claro que no. Sé que muchos discreparán de lo que digo, y no pretendo hacer cambiar a nadie su forma de pensar, sólo exponer la mía propia. 
Hay dos tipos de miedo: El miedo a fallar y ser abandonado, y el miedo a opinar diferente, a rebelarse, a no querer obedecer y recibir un castigo que seguramente traspase cualquier tipo de límite.
¿Qué puede tener esto de positivo en una relación? (sea del tipo que sea). Un Amo puede creer que así tendrá a su sumiso más controlado o un padre puede creer que así su hijo va a seguir el camino trazado previamente… O incluso un sumiso puede aceptar ese miedo como parte de su aprendizaje, pero ese sumiso, ese ser humano que está dentro, va a vivir en continúa tensión a fallar, a decir, a exponer con claridad lo que siente, va a ocultar más de la cuenta. Van a estar ambas partes alejadas, como si un muro los separara a la hora de la comunicación y los acercara a la hora de una sesión cañera y poco más. Esto es algo que puede machacar seriamente la autoestima de una persona porque crea una controversia grande: “Yo vivo en tensión, pero lo estoy aceptando así que no me puedo quejar” Y a la larga puede resultar dañino.


“El respeto o reconocimiento es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única que necesita que se comprenda al otro. Consiste en saber valorar los intereses y necesidades de otro individuo en una reunión.”

Creo que sin que yo añada mucho más, Wikipedia nos deja ver una clarísima diferencia entre ambos términos. El respeto, en su amplio sentido de la palabra es algo brillante porque no se puede imponer (como el miedo), ni dictar, no consiste en autoridad vacía, es algo que se gana y se puede conseguir, o no. A mi punto de ver, el respeto es uno de los valores más grande que existe en la sociedad (y más aún en el BDSM) porque se trata de respetar a otro ser humano que a la vista es igual a otro pero gracias a sus hechos consiguió ese respeto, consiguió admiración.

El otro día una de mis profesoras nos habló de esto en clase, había ido a una especie de curso para personas que quieren ser padres y les enseñaron esta diferencia clara entre miedo y respeto. Ella se dio cuenta de que respetaba mucho a su padre porque él se hacía respetar y lo ve positivo, no obstante ve que los muchachos de hoy en día no respetan a sus progenitores porque ya no hay límites: se les habla de sexo, se les pide que compren alcohol, se consumen vicios en su presencia y faltan a clase con permiso y todo. ¡Y tiene razón! Ella hablaba sobre el respeto a ser descubierta si un día faltaba a clase o se bebía dos cervezas. No era miedo. Sabía que su padre no le iba a meter la paliza del siglo y no tenía miedo, pero sí respeto a temer por recibir una bronca grande, un castigo, una privación de salidas y bienes personales. A mí todo esto me llamó un poco la atención y la escuché en silencio, bastante atento. Me di cuenta de que yo había hecho con mis padres todas esas cosas que nombraba que no eran normales y que ni sentía miedo, ni respeto a nada. Si falto a clase y se enteran me da igual porque no hubo nunca una serie de normas, ni castigos de ningún tipo y eso me hizo ser hoy en día un adolescente bastante libre que hace y deshace cuando le apetece.

Y aquí llegó JD. Yo no le tengo miedo, ni se lo tuve nunca, sin embargo me doy cuenta de que se ganó mi respeto mucho antes de ganarse mi confianza, mi cariño, o mi cuerpo en todas sus formas. No falto a clase porque no quiero que se enfade, porque tengo un respeto claro hacia otro ser humano. Pero no le tengo miedo porque sé que no me va a matar a palizas ni mucho menos, es algo mucho más psicológico (aunque a veces físico), el saber que va a cambiar su forma de dirigirse a mí cuando está cabreado y me va a exigir más o no me va a dejar salir. Supongo que si le tuviera miedo me callaría todas las veces que fallo para librarme de un castigo, pero como se trata de respeto (unido a confianza), se lo digo y acepto que se enfade porque fallé y me lo merezco.
Esto es algo nuevo para mí. En gran medida creo que hago bien escribiéndolo aquí porque yo mismo releo mis progresos y me asombro.
Pese a todos los tipos de relaciones que hay en el BDSM y que ya hemos visto en entradas anteriores, él no es mi padre y yo no lo siento como tal, sin embargo por unas carencias afectivas que sin duda y por cosas de la vida poseo, lo respeto como a tal y prefiero que mi madre se enfade conmigo, ya que sea por lo que sea se le va a pasar en cinco minutos y no habrá consecuencias, a que se enfade JD. Él tampoco es mi Amo, o yo no lo siento del todo así. Sé que está ahí, me domina, concede concesiones pero no anula de ninguna manera mi persona y de alguna manera me siento libre. Y no es mi novio, ni mi amigo, ni un conocido. Esto se empieza a distorsionar a menudo y el tema de las etiquetas ya comienza a darme igual, a veces intento aclararme y leo otros Blogs o hablo con otros del mundillo pero no lo consigo… Él llena varias facetas de cada etiqueta que pueda llenar con su madurez y los años que me saca que sin duda son experiencias vividas que yo no poseo, y carece de otras facetas, y por eso no necesito catalogarlo como nada. Supongo que lo que más se acercaa esto es Dominante pero es que… no le tengo miedo y me siento completo de todas formas, así que lo dejaremos así, sin encasillar en nada.


Lo que sí podríamos sacar en limpio que las consecuencias que puedan tener o no mis actos no provocan en mí una sensación negativa, de nervio, de temor, de miedo, de angustia… Me provocan malestar porque aunque intente auto engañarme alegando “¡es injusto!” sé que no lo es, pero me falta una dosis de disciplina que no adquirí como ser humano y me cuesta ver que con un “pero no te enfades” no soluciono nada, sino que tengo que hacerlo con hechos y conseguir que se sienta orgulloso por mi propio medio y sin ayuda. Intento chocarme contra la pared y me da rabia ver que por mucho que me queje no voy a sacar nada en limpio, sólo debo serenarme y mostrar hechos y esto sólo se consigue con respeto. El respeto es no salir por la semana si él dice que no debería hacerlo simplemente por obediencia hacia otro ser humano que yo no había saboreado hasta el momento.
El respeto se CONSIGUE, el miedo se IMPONE.

perro ladrador {JD}