viernes, 28 de agosto de 2015

BDSM como trabajo fijo con pagas extra

Tenía ya ganas de escribir esta entrada, pues considero que últimamente el mundo BDSM (al menos en el aspecto gay) se está convirtiendo en una absurda compra y venta de personas… sí, eso lo ha habido siempre; ese morbo de pagar o cobrar por sexo siempre ha existido y lo respeto, pero es que lo de ahora me parece ya excesivo… Todos los foros o webs de BDSM de los que soy asiduo están desmadrándose. Dejando a parte el tema de que, ahora que vivo en Madrid, no encuentro ningún lugar donde se hagan quedadas tranquilas para tomar un café y charlar de estos temas porque todo son orgías, es matemáticamente imposible contactar con gente para charlar y ya. Pero ese es otro tema.
Lo que vengo hoy a decir es que estas webs se están plagando de tíos que buscan dejar de trabajar y ser los mantenidos de otro, y si para eso tienen que disfrazarse de “Amo” y dar un par de azotes con unas esposas, lo hacen. No hay esencia, no hay química, no hay juego, no hay conexión… solo hay DINERO. 
Tíos mayores y poco agraciados que ofrecen dinero a nenes jovencitos porque ya dicen de antemano que son feos y sacan la billetera, sin respetarse a sí mismos, sin valorarse ni quererse nada… No entienden que por no ser pivones o por estar entrados en años todavía pueden gustar a alguien, todavía puede haber ese alguien con el que encajen y conecten sin tener que pagar (porque a estos no les da ningún morbo, es solo interés), pero ya se rinden, ya se cansan, ya muestran su cobardía en un primer mensaje en cualquier web. Y eso no gusta a nadie. A todos nos gusta a alguien mínimamente interesante que se respeta y se quiere mínimamente. 
Pero agarraros que vienen curvas. Los peores no son estos. Los peores son los típicos tíos de entre veinte y treinta años, metro ochenta, ochenta y cinco kilos de puro músculo, barba de tres días, peinado a la moda y muchos tatuajes que solo quieren vivir bien a costa de tíos como el que describo anteriormente. Y no es que haya visto uno, dos ó tres… que esos los ha habido siempre, sino que el 85% de “Amos” pretenden que el sumiso les pague el alquiler y los vicios a cambio de un polvo mal dado. Y el 85% de los sumisos ahí están, dándole su sueldo a cualquier desgraciado por unos minutos de placer.

Y ya está.

¿De verdad esto os parece BDSM? Porque a mí no. Es algo que me enfada… no os dais una idea de cuanto. Como sabéis llevo involucrado en este mundillo cuatro años y pese a mi juventud, estoy bastante puesto en esto… y actualmente me hallo asqueado de esta sociedad que han creado, de la cual no me siento pertenecer en absoluto. Una moda, es lo que es ahora. Ahí atrás me acerqué con un amigo a la puerta de un garito en Chueca, supuestamente bedesemero, en la entrada le pregunté a unos que acaban de salir que si había mucho BDSM ahí dentro (el nombre del sitio, daba hincapié precisamente a todo eso y la descripción mucho más), pero pusieron una cara rara y no me entendieron. No me podía creer que estaba en un local del tema, con unas esposas como cartel y no se sabían lo que era eso… les pregunté si había jaulas, látigos o… algo, y me dijeron que no, que había un cuarto oscuro para follar y una barra para emborracharse. Y ya. Y yo me imagino a los dueños de ese local sacando coartada de tantos imbéciles que pagan 12€ para entrar y una vez dentro ven que es un bar de sexo más, como cualquier otro de los cientos que hay en el barrio donde vivo. De eso se trata. De dinero. Dinero para pagar y comprar sexo, esclavos y conseguir clientes.

Nada más.

Es cuanto menos triste ver todo esto. Os aseguro que hace, al menos, cuatro años, esto no era así… había otra esencia, otras ganas. Ahora todo es follar sin conocerse y ya. Que me parece bien, eh… ¡pero que no lo llamen BDSM, por favor!, ni que se oculten en las páginas para ejercer de chaperos de pacotilla. Me enfada esta situación, me enfada no tener un grupo de gente, como en Galicia, para quedar y charlar sobre esto en cualquier cafetería. No lo entiendo mucho, pero lo que tengo claro es no pienso conformarme. Que me quejo, reivindico y me reinvento si hace falta. 

Lo peor es cuando, en dichas webs de contactos gays, publicitan vídeos de “el Amo hetero no se qué…” bah, vergonzoso, en serio. Una web como Hardkinks de PORNO GAY, no debería tratar de “heteros” a sus chicos por muy morboso le sea a sabe Dios quién.
Estoy enfadado. Con el dinero y los no-heteros.


perroladrador