martes, 31 de mayo de 2016

Nombre propio

El otro día he hecho un click: tenía que escribir esta mini-entrada.
Quiero hablar sobre la importancia del nombre. Nuestro nombre. Puedes ser llamado de mil formas distintas: Perro, cerdo, sumiso, esclavo, masoca, guarro, puta… cualquiera puede ser llamado casi de cualquier manera y casi cualquier sumiso sabe a qué se enfrenta en ese aspecto. Piénsalo: Tú no te llamas así, es un simplísimo insulto generalizado al que han llamado a millones de personas en todo el globo, ya ves, sin más. Piénsalo, porque eso de que te llamen perro o guarro o golfo no lo está escuchando nadie, ni tu jefe ni tu madre ni tu mejor amigo… estás tú frente a un tío cualquiera que dice una palabra palabra cualquiera y ya.


Hasta que un día, con tono sereno te llaman por tu nombre tras una advertencia seria. Coño. Impone un poco, ¿no? F U L A N I T O. Pelos de punta. Qué mal mal rollo. 


Conclusión: ¡No existe el 24/7 real de cuero y cuerdas! Si quieres dominar, empieza a darle a los sesos y si quieres ser dominado, empieza a dejarte fluir… de nada vale responder un “sí, mi Amo” si no lo sientes, de nada vale un “ven, mi esclavo” si no lo es.


perroladrador

4 comentarios:

  1. Si, cierto... sin sentimiento, todo es teatro del malo.
    Me ha hecho recordar cuando me llamaba mi madre, por mi nombre o con algún adjetivo cariñoso, no pasaba nada.
    Como me llamara por el apellido, ya podía comenzar a temblar.

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    1. Síiii, tal cual. Nuestro nombre es la seña de identidad más grande. Da igual cuánto perro, esclavo, sumiso, zorra... se empeñen en añadir. Nada como eso que nos define desde nuestro nacimiento para entrar en rectitud :)
      Un saludo!

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  2. Aunque resulte paradójico, yo creo que la única manera de poder vivir una relación 24/7 es mantener en la consciencia que se trata de un juego. Una obra de teatro, si preferís verla de esa manera. Posiblemente en la época cuando la exclavitud existía en la realidad, la mente podía aceptar como real la relación Am@/esclav@, pero hoy en día es imposible convencerla que otro ser humano tiene sobre uno derechos reales, o que uno tiene derechos sobre otra persona. Aceptar que es un juego no implica, de ninguna manera, que no deba jugarse seriamente y puedan vulnerarse sus reglas.
    El único poder real dentro de ese juego es el de ABANDONAR EL JUEGO si el otro no respeta los acuerdos, y ese poder lo tiene tanto el/la Am@ como el/la sumis@.
    La forma de dirigirse entre los "players" no es más que otro convencionalismo del juego.
    Saludos

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    1. Sí, coincido en que es imposible meterte en la cabeza que eres inferior/superior a ese sujeto que tienes enfrente. Porque estamos educados en la igualdad y a la larga... veo difícil sentirte REALMENTE menos menos menos que nadie. Quizás en la antigüedad sí, pero en pleno S.XXI..., no. No obstante el juego se lleva lo lejos que uno quiera... y es interesante mantenerlo lo más verídico posible :P
      Un saludo!

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