sábado, 17 de diciembre de 2016

UN DÍA EN NUESTRA VIDA

JD y yo teníamos ganas de entrar en el rol de manera íntima y total durante una tarde entera, dejando más de lado la “vida real”, el móvil, Internet y el resto de cosas cotidianas… Algo que no habíamos hecho antes más de un par de horas de sesión; algo diferente. Sí es cierto que la primera idea fue un día entero, pero para empezar y ver qué tal nos sentíamos, JD prefirió acortarlo a una tarde e ir avanzando o disminuyendo el tiempo en un futuro.
Voy a narrar en primera persona (y en presente, para darle más entusiasmo, jeje, aunque obviamente lo escribí días posteriores) todo lo que vivimos esa tarde (está claro que todo es 100% verídico y ocurrió tal cual)
JD contará también su visión.

Martes 06 de diciembre se nos presenta como un festivo ideal para jugar, ninguno trabaja ni estudia hoy y no hay mayor responsabilidad que la de tenernos.
Tras pasar una mañana relajada paseando y comer con mi familia, nos subimos en el coche para ir a casa. Son las 16:00h y el juego ha empezado, en el ambiente podemos palpar algo de poder y algo de miedo, mucha confianza e intriga y diversión.

JD se guarda mi móvil y arranca el coche.
-A partir de ahora, serás perrito guauguau, ¿vale? Así que, cuando quieras hablar, primero tendrás que decir "guau guau" y yo veré si te doy o no permiso -me explica JD
-Vale -digo yo con un poco de vergüenza con una sonrisita tonta en la cara. 

1h en coche que se me presenta difícil (¡me gusta tanto hablar por hablar!) Él por su parte está tranquilo y así me lo transmite.

Tras un par de guauguau y un par de preguntas tontas, JD me avisa de que hable solo cuando sea algo importante, me pide la patita y estamos un buen rato en silencio mientras me acaricia la palma de la mano y yo miro por la ventana pensativo y expectante.

-Desabróchate el pantalón -rompe mi silencio sin dejar de mirar al horizonte.

Obedezco rápido y su mano derecha se posa en mis gallumbos ya mojados y comienza a toquetearme de arriba a abajo, de un lado a otro, apretando, acariciando, pegando y masturbando mi sexo erecto. La tela del gallumbo entre los dos me fastidia un poco, pero más me fastidia cuando aparta la mano en cada rotonda para cambiar de marchas. Cierro los ojos y me dejo llevar. Jo, qué gustazo. Sonrío y él me mira de reojo. Me pregunta si alguna vez me han manoseado a 100km/h a sabiendas de que la respuesta es no.

-Ya puedes abrocharte -ordena tras más de veinte minutos.
Tras meter el coche en el garaje, camino hacia el ascensor, pero él me frena y se saca la polla.
-Mama -me dice.

Me sorprendo mucho... es un garaje grande y con muchos coches, ¡podría llegar cualquiera! Aún así no dudo ni un segundo. Confío en su criterio y me agacho y me como su polla un rato. Cierro los ojos y escucho el ascensor continuamente (aunque nadie viene) y la luz del garaje se apaga por falta de movimiento y ahí estoy yo, a oscuras y de rodillas mamando bien. Qué divertido.

Subimos al piso y me dice que me ponga el pijama y vaya para cama. Obedezco. Él tarda poco, pero a mí se me hace una eternidad... no sé qué hacer. No tengo el móvil y estoy solo en una cama a las cinco de la tarde de un festivo... me mordisqueo el labio, estoy tan intrigado...

JD aparece con nuestra gran caja del material (podéis ver su contenido pinchando aquí) en una mano y las fustas y varas en la otra. Entonces, cierra la puerta y yo me extraño mucho porque así el gatito no podrá pasar... y nunca cerramos nada.

-¿Por qué cierras...? -pregunto después del guau-guau previo.
-Para que no venga el gato, que sino se asustará...

¡Joder!, pienso yo. Si tenemos jugado muchas veces y el gato siempre por aquí merodeando. ¿Por qué se asustará hoy?, ¿qué va a pasar? Al final el que se asusta soy yo...

Coge el collar de perro que me regaló hace ya 4 años y me lo pone. Me siento suyo. Tras su orden, me pongo a cuatro patas en cama y él me baja el pantalón del pijama y los calzoncillos. Coge la vara y golpea mi culo un montón de veces... después la fusta finita, la fusta gruesa, una paleta de madera medio rota, una paleta de piel que te deja inscrita la palabra "bitch" tras el golpe... Escucho algunos “click” de fotografías y en esos momentos agacho más la cabeza, porque me da un poco de vergüencilla tonta…
Trato de no moverme. Él hoy está impasible y no me pasa el más mínimo movimiento bajo la amenaza de que "será peor si te mueves..." yo gimoteo un montón y “ah… ¡ah…!… auu, hmmm…. ay… jo, brr hmbrmks…” todo el rato. Ya no sé cómo ponerme o en qué pensar para paliar un poco el dolor... Puedo contar con los dedos de una mano las veces que me ha azotado tan tan intenso.

Mete un par de dedos en mi culo y yo me retuerzo un poco, pues me pilla de imprevisto. Después de un rato, me mete sin esfuerzo el gancho metálico que yo siempre aseguré que no me entraría por lo pesado que es… Tira hacia arriba un poco y me dice: “¿Ves? eso es lo que sentirás cuando te lo ate con una cuerda al collar… te va a tirar así hacia arriba” gimoteo un poco a modo de asentimiento y me lo quita después. Introduce en mí el plug anal con cola de zorro y hace algún comentario gracioso. Yo siento el pelo recaer en mis muslos y me hace cosquillas, es una sensación rara y morbosa.

Tras un buen rato de spank, JD me hace quedar de rodillas en cama y mamarle el rabo bien tieso. Hm... Estoy encantado. Agarra mi cabeza y me folla un rato la boca, lo succiono bien, lo chupeteo, lo lamo… Recibo algunas hostias por parte de su pollón duro y otras tantas por parte de su manaza (recordando que JD mide 1,91cm y está perfectamente proporcionado, espero que el lector entienda que los tamaños a los que me refiero no son pequeños) Está tan duro, estoy tan mojado… Lo deseo.



Después de estar así jugueteando un rato, me pone la máscara de perro, con la cual dejo de ver lo que ocurre a mi alrededor y de aquí en adelante, todo se basará en sensaciones y no en imágenes:


-Acuéstate boca arriba y no-te-muevas -ordena JD y se va cerrando la puerta tras de sí.
Yo siento calor (la calefacción está puesta y visto una sudadera por arriba y nada por debajo) y esta espera sí que se me hace larga, aunque apenas pasan uno ó dos minutos.
JD vuelve con la maquinilla eléctrica de afeitar que dejó previamente cargando esta mañana y, sin esperarlo, siento como pasea por mi pelvis la maquinilla y va recortando poco a poco en silencio. Siento como me afeita hasta 3 veces, en las cuales va aumentando el nivel de corte. Me da cosquillitas pero no me muevo. Cierro los ojos y respiro hondo. Me encuentro acostado boca arriba, con la máscara, las piernas abiertas, muy quieto mientras me afeitan la picha… Es ciertamente humillante y erótico. No estoy seguro de que me encante la situación, pero me siento muy bien por hacer lo que él quiere hacer. Sin más. No le doy más vueltas.

Cuando termina, me agarra para ayudarme a levantar y tira de mi mano hacia el baño. Yo no veo nada pero camino recto, confío en quien dirige el trayecto.
Entramos en el baño, el cual está calentito gracias al aire caliente que puso él previamente, haciendo gala de que un buen dominante también ha de cuidar de quien se entrega a él sin precaución. Me mete en la bañera después de quitarme la máscara y con el agua mucho más caliente de lo que me gustaría me moja de ombligo para abajo para limpiar los pelillos sobrantes.
No me he visto depilado en mi vida desde que me nació el vello púbico a los 12 ó 13 años, así que me armo de valor y bajo un poquito la cabeza. Alzo las cejas al ver todo ese hueco vacío y observo a JD, que me baña a conciencia cogiendo un montón de jabón y frotándome bien por dentro y por fuera, a veces a modo de masturbación y a veces a modo de dolor.
Finalmente salgo, me seco un poco y él acaba la tarea. Vuelve a ponerme la máscara y volvemos a la habitación.


Tras 3 ó 4 fuertes azotes con la palma de sus manos, me pone a cuatro patas e introduce su rabo en mí, sin previa lubricación ni masturbación ni nada… Suelto un grito ahogado porque no me espero tal embestida, sin embargo mi cuerpo reacciona tan bien… estoy tan mojado. Su polla entra sola. Mi picha está dura dura. Me la mete hasta el fondo y arqueo la espalda hacia arriba, él me da un par de azotes más, agarra mi cuello y ejerce fuerza hacia abajo, obligándome a mantenerme quieto y agachado, con el culo bien en pompa. 

JD me embiste con fiereza y yo gimo todo el rato sin parar. Se queda dentro de mí y pasa su brazo alrededor de mi cuello, pegando su cuerpo al mío, fundiéndonos en uno solo. Me corro un par de veces entre todo esto, llega a mi punto G cuando y como quiere.
Saca su rabo y se masturba algunos segundos para después correrse en mi espalda dejándome agotado, exhausto y marcado.

Finalmente me ordena vestirme y tras una visita al baño se acuesta en cama. Da una palmadita a su muslo para que apoye ahí la cabeza, yo obedezco y me quedo recostado de lado, encogido, apoyado en su pierna, mientras él está recostado boca arriba leyendo cosas en el móvil. Aunque no es hora de la siesta ni hora de irse a dormir, me quedo un rato dormido…

Por primera vez entro en el llamado subspace, donde siento traspasar la barrera de lo físico y dejo la mente literalmente en blanco. No pienso nada intenso ahora… Estoy tan a gusto que me siento adecuado y correcto. Estoy cansado, saciado y feliz con la cabeza apoyada en él, mientras me acaricia un poquito el pelo y yo me siento suyo y deseo que no se acabe nunca este momento, que me resulta más intenso incluso que todo lo vivido anteriormente… Nos siento mágicos y en calma. Soy muy feliz ahora. No necesito más. El silencio irradia la habitación y él está a lo suyo en vez de prestarme toda la atención del mundo, sin embargo no cambiaría nada, todo está como debe estar.

Después de una hora nos besamos un buen rato. JD agarra mi pelo con fuerza y guía mi cabeza. Yo tiro un poco hacia sus labios (que deseo tanto…) y él controla cuándo y cuánto nos besamos. No puedo morder, no puedo juguetear con la lengua ni puedo tirarme encima. Sólo quiere que me deje guiar y no haga nada. Yo estoy otra vez tan cachondo… este hombre crea en mí un estado de vicio continuo.

-¿Quieres correrte otra vez…? -pregunta JD extrañado.
-Por favor… -suplico yo.

JD me masturba unos minutos mirándome con esa cara que pone él siempre… de seriedad, de autoridad, de liderazgo… pero dejando entrever esa media sonrisa morbosa y ladeada que me pone tanto. Me corro y él señala su polla, que vuelve a estar dura... La chupeteo un buen rato "como un caramelo..." dice él, que finalmente también se corre dándome buena leche de merienda, la cual trago sin pensar y con gusto... Qué bueno.


Por último, JD me quita el collar y nos quedamos abrazamos, hablamos de lo que sentimos hoy y cenamos algo antes de irnos a dormir.


perroladrador [JD]

6 comentarios:

  1. Hummm! Interesante. Para mi sorprendente, un 24/7 es un 24/7 siempre ¿o no?. Además ¿nunca antes te has depilado el pubis? jejeje.

    A ver que nos cuenta JD, me gustará leer su versión.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas AmoSevero, aqui perroladrador cuenta lo mas explícito en plan relato erótico. La tarde fue mucho mas psicológica, un inicio de 24/7 que no tendrá que ser una sesión continua evidentemente. Me encanto tener el control total de su cuerpo y su mente tanto tiempo seguido y el estuvo muy a gusto disfrutando su parte jejeje. Y la verdad es que no, no se había depilado ni afeitado nunca antes toda la zona genital, solo se recortaba el pelo púbico. Saludos.

      Eliminar
  2. Me ha encantado la parte en la que se asusta el gato y este asusta al perro ;-)

    ResponderEliminar
  3. ¿No tuviste algún premio especial por haberte portado tan bien?.
    Eres un buen perro y tienes un buen Amo. Te tengo sana envidia, jejeje...

    ResponderEliminar

¡Hey!, recuerda comentar todo aquello que has pensado al leerme, pero hazlo de manera constructiva y respetuosa, por favor. Siempre motivan los comentarios, así que espero el tuyo.