martes, 21 de marzo de 2017

On the floor

El jueves JD y yo fuimos a un concierto de indie y casi al final nos sentamos en unos escalones gigantes que había. Tras un rato, yo bajé y me senté en el escalón inferior al suyo, de manera que quedaba bastante bien: abrazado a sus piernas, sentado en el suelo mientras me acariciaba la cabecita.

Desde ahí mucho mucho no vi. Pero me sentí muy bien y quise congelar el momento :)




perroladrador{JD}

domingo, 5 de marzo de 2017

Egoísmo sexual (por JD)

Egoísmo sexual I - La intención: 

Cuando tengo ganas me follo a perroladrador. Así de claro. Esto me satisface sobremanera, la libre disponibilidad en cuanto al sexo, saber que si tengo ganas, mi sumiso está ahí para satisfacer mis apetitos. 


Esto no ha sido siempre exactamente así. Hubo varias etapas, al principio teníamos sexo cuando a mí me apetecía claro, pero él no disfrutaba (lo odiaba) en la penetración delantera y yo seguí insistiendo, por propio placer y en un afán de descubrirle otra faceta de su sexualidad. 
De ahí pasamos a otra etapa en la que yo buscaba expresamente su orgasmo y se creaba una tensión entre los dos que no resultaba placentera al final. 
Es decir, cuando no pensaba solamente en mi propio placer como dominante, tal como hago ahora, el tema sexo no terminaba de funcionar al 100%


Egoísmo sexual II - El procedimiento (o el arte de proceder):


Actualmente, como dije al principio, me guía una especie de instinto animal que cuando estamos juntos y yo me excito o simplemente me apetece, requiero su atención. Esto puede ser que me pajee, que me haga una mamada o que lo folle directamente. Egoísmo puro y duro desde una posición dominante, que aunque muchas veces se fantasee y muchos digan que es como tiene que ser y que ellos no lo harían o hacen de otra manera, en la realidad no es así como forma de vida cotidiana en pareja. Otra cosa es el cruising, pero en esto hasta los sumisos-esclavos van en busca de su propio placer egoístamente.

Evidentemente esto conlleva la cosificación, en cuanto a objeto sexual, del sumiso. El fin último es mi placer, no importa nada más. ¿Que a mi perro no le apetece en ese momento? no importa, a mí sí y se hace.

Aquí no hay preliminares, si acaso un morreo no muy largo. Estoy duro y quiero disfrutar. Me la come todo el rato que yo quiera, unos días en plan acostado y a disfrutar, otros me levanto y le follo la boca. Otras veces no hay mamada, lo pongo en cuatro, me escupo en la polla y se la empiezo a meter mientras gime. Embisto fuerte y a fondo, lo cambio de postura y lo pongo de lado, aumento el ritmo. Lo pongo boca arriba, a él no le gusta pero a mí sí y por eso lo hago. Lo manejo como un juguete, hasta que alcanzo el orgasmo y decido si le regalo mi leche directamente en su boca o le lefo la cara o el cuerpo pringándolo bien, cuando no se ha portado demasiado bien suelo hacer esto último.

Termino y no hay preguntas vainilla, "¿qué tal he estado cariño?", "¿has disfrutado?" etc... Aquí su disfrute deviene del mío. Ahora la satisfacción es total por ambas partes. Me siento satisfecho pues persigo mi placer, lo consigo y ejerzo la dominación real. 


Fdo. JD

lunes, 27 de febrero de 2017

DESigualdad

El primer día que JD y yo hablamos seriamente sobre el tipo de relación que queríamos tener, recuerdo que me sentí vulnerable. Él hablaba con seguridad (como siempre) y decía que sólo su opinión prevalecería, que yo no podría recriminar ni discutir ni negarme. Nada. Podía tener opinión, claro, pero prevalecería la suya y en algún caso puntual, sería tomado en cuenta.

 ¡Me sentí tan pequeño...! Él lo tenía todo claro ya; no iba a ser un dominante a mi medida ni a esforzarse en cumplir mis expectativas. Quería un todo o nada. Reconozco que esa magnitud me dio un poco de miedo... porque yo estaba perdiendo todos mis derechos en esta relación, estaba cediéndole lo importante, estaba renunciando a mi juicio y criterios...
Es difícil este momento para cualquier sumiso. Es un momento de confiar y confiar mucho (JD siempre dijo eso y realmente tras 4 años juntos había mucha confianza)

Ahora viene lo importante: No me he vuelto a sentir así nunca más. Y estoy seguro de que hay parejas que, gozando aparentemente de igualdad total, se han sentido vejados o no tomados en cuenta más de una vez. Puede ser que él tenga la última palabra, pero la mía la escucha con amor y respeto. Puede ser que el estilo de vida DESIGUAL sea la respuesta, no quisiera yo predicar nada, mas cada día que pasa nos sentimos más desvinculados del BDSM y más vinculados a una relación desigual, dominante-sumiso, pareja-novios-maridos.

Sí. Es un estilo de vida en el que tiene cabida absolutamente todo tipo de prácticas (amorosas o no) y es el estilo adecuado, que nos hace ser, sentir y funcionar.
No. No es ese juego morboso. Es la manera de proceder en el día a día, de gritar, disfrutar, amar, llorar. De mirarnos. De morder. De moldear, arreglar para después romper. De sentir, sentir. 

Descartamos la igualdad como animal de compañía. Nos sentimos tranquilos y con la verdad en la mano -nuestra verdad, al menos- Por primera vez adecuados y mirando a un mismo frente. Hablaremos más acerca de todo esto pronto, el movimiento que nos mueve, que nos va haciendo fluir... sin forzar, con tranquilidad y muchísima comunicación. Todo marcha.

Yo me siento muy suyo; todo lo suyo que a él le gusta que yo me sienta.
Él, por su parte, me ata, me agarra fuerte en cualquier lado, consciente o no... :P (para muestra un botón)


P.D: Prometo una entrada con mucha más chicha para la semana que viene, que mi Amo hablará sobre un tema sexual que seguro que os interesa a más de uno^^

perroladrador{JD}

lunes, 20 de febrero de 2017

El orgullo ataca de nuevo

Tras tres meses de roles bien establecidos, nuestra relación marcha mejor y más rápido de lo esperado. Hemos dejado atrás algunas fases y hemos ido dado pasos juntos; algunos agarrados de la mano, otros a tientas (yo tenía los ojos vendados y él me dirigía) y otros a cuatro patas desde el suelo mientras me guiaba con correa.

Ambos instintos están reaccionando bien, se hacen presentes en la mayoría de momentos y creo que si cualquier analista (del mundillo, claro, jeje) nos psicoanalizara desde fuera, vería claramente que nuestra relación está hecha para el BDSM y no para la pura igualdad vainilla. Curso natural de las cosas, nada más.

Siento a JD más participativo que nunca, enérgico, imaginativo y mentalmente fuerte y seguro. Sabe lo que quiere de mí y trata de conseguirlo. Me folla, me ama, me daña y me conquista día a día.
Yo no tengo duda alguna, sólo quiero apoyar la cabeza en sus muslos y dejar que me rasque la cabecita para toda la eternidad... Me tranquiliza dejarlo hacer. Curiosamente me tranquilizan ciertas cosas que creí que me costarían más y otras que las supuse nimias, me cuestan mucho, como el orgullo.

En una entrada de 2013 escribí "De todas las faltas que puede cometer un sumiso, el orgullo es lo que más le separa del Amo" sin saber que 4 años después, me iba a hacer falta leerla y releerla.

El instinto base que estoy desarrollando para con mi Amo no es orgulloso, todo lo contrario; él premia mi lado dócil y me encanta sentirme un perrillo en sus manos.

Ante una situación tensa, reprimenda o castigo, lo primero que siento es un puntito de tristeza muy molesto por el hecho en sí de haberlo enfadado, de habernos sacado del estado de confort en el que estábamos para volvernos tormenta y disgusto. Después, me apetece decirle que lo siento y acostarme a su lado en silencio y dejarme hacer lo que le apetezca hacerme hasta que se le pase. Lo pienso. En mi cabeza está: "Venga, di la verdad, di que lo sientes... Arrímate a él, que sabes que le gusta, espera un ratito y saca cualquier tema con buen humor y ya está" Es lo que quisiera hacer y es, curiosamente, lo que a JD le gusta que haga. Pero... ¿sabéis qué? mayormente no lo hago. Y es una pena porque literalmente ya bastaría, JD no es rencoroso ni orgulloso, perdona rápido si ve buena actitud y pasa página sin problemas. En esto fallo yo.

Muchas veces sí me disculpo, pero después marco una distancia física que lo cabrea mucho y me muestro monosílabo y condescendiente a lo que me dice. No doy el brazo a torcer nunca. Puedo estar horas enfurruñado porque algo X no me sentó bien, pensando únicamente en mí y en mis circunstancias sin valorar nuestra calma -que valoro sólo cuando estoy en ella- ni valorarlo a él.




Entro en un círculo jodido de orgullo y superioridad que me cabrea un montón, no lo entiendo bien, ese no soy yo. No soy arisco ni soy así de borde o faltón. Siento sumisión pura recorriéndome las venas y choco contra una barrera, contra un círculo vicioso del que no salgo solo.

Sé que a él le molesta eso pero es que a mí también es algo que me enfada mucho. Porque sin esos detalles, cambiaría mil la calidad de nuestros encuentros... Y claro que no vamos a ser perfectos, claro que siempre habrá detalles a mejorar o cosas difíciles, pero es que es algo intenso y que ya nos jodió centenares de días y noches.

¿Habéis estado en esta situación?

perroladrador{JD}

lunes, 13 de febrero de 2017

50 sombras más oscuras

Es cierto que todos los que llevamos en este mundillo desde antes de que salieran los libros de E. L. James, reconocemos que están plagados de clichés sin sentido y todo eso, pero aún así, como el cine SM no abunda mucho, nosotros fuimos a ver la primera en 2015 y este sábado vimos la segunda.


Para empezar, algo que a JD le ha parecido fatal es el hecho de que empieza comentando que Grey es así (dominante) por abusos que sufrió de su padre de niño y que busca mujeres físicamente parecidas a su madre -una adicta al crack- para someterlas. No hace falta ninguna explicación psicológica para que te guste el sexo duro y el control. De nada.
Aún así, Grey como personaje no está (tan) mal hecho. Le nace instintivamente el deseo de controlar su vida y situaciones, es protector, tajante y disfruta cuando la cosifica o la dirige. Ella crea bastante resistencia y frena, él la respeta mucho y tiende a rebajarse en ciertas ocasiones arrodillándose pero bah, el instinto ahí está.

La historia en sí es algo más dura que la anterior aunque la muchacha no se aclara mucho... que si quiero que seamos sólo vainilla, que si dame unos azotes, que si me asusto exageradamente por ver cómo tu ex se arrodilla si le dices que se arrodille pero me pone mazo ir con unas bolas chinas por ahí... No sé.

Para el público general no está tan mal, pero para el estilo de vida que nosotros llevamos fuera y dentro del dormitorio, es muy vainilla.

Telefilm -no película- aburrido y monótono, aunque quizá lo ideal si quieres sacarle el tema a tu novia o a tu novio y no sabes por dónde empezar...

¿La habéis visto?, ¿qué os ha parecido...?

Por lo demás... JD y yo comenzamos la cuenta atrás para vivir juntos de nuevo bastante pronto (aproximadamente 4 meses) y yo, por mi parte, empiezo el lunes con el culo rosa y dolorido -dentro y fuera- por haber sido un perro tonto y orgulloso los últimos días.

perroladrador{JD}

domingo, 5 de febrero de 2017

¿Qué quieres ser? (por JD)

Quiero que seas mío, poseer tu cuerpo y tu mente. Que me pertenezcas totalmente. Que tu cuerpo sea mi desahogo y tu mente mi descanso. Que seas una extensión de mí para poder hacer contigo lo que quiera tal y como hago con mi propio cuerpo, y cuidarte tanto como me cuido a mí mismo.


Hace poco te dije que cuando te follo es como si quisiera entrar todo yo en ti a través de mi polla y llenarte y reventarte desde dentro. Mentalmente es algo similar, cuando te miro quiero entrar en tu mente, escudriñar hasta el último rincón y desmontarte y volverte a montar a mi antojo.

Cuando estamos juntos no puedo dejar de tocarte, acariciarte, amasarte, azotarte... ese notarte en mis manos es el reflejo físico de cómo quiero moldearte en mi mente, no me refiero a cambiar tu cuerpo físico, sino a tu psique. No me gusta que te apartes, es como si rechazaras que te dé forma, tu lugar está entre mis manos.

Tu disfrute y tu bienestar debe surgir del mío, si yo estoy bien tú también lo estarás. No tendrás más gustos que los míos ni más placer que el mío. Me gusta que me des las gracias cada vez que te regalo mi semen, así debe ser, agradecido por compartir mi goce y acurrucarte después a mi lado esperando una caricia como premio, perrito bueno.

Tus obligaciones son para conmigo primeramente aunque reviertan en ti, al ser mío debes pensar que lo que hagas al primero que afecta es a mí. Tu perfección en la sumisión es la mía en la dominación, tus fallos son los míos y por tanto debo corregirlos en ti.


Dominación real, entrega real.


Fdo. JD

lunes, 30 de enero de 2017

Semana de escozor + esfuerzo físico


Tras los azotes del fin de semana, esa molestia en mi culo sentado en clase los 3 primeros días, se transformó en mi mente en un pensamiento fugaz sobre JD (¡aún más!) 

No soy para nada masoca y ese picorcillo al recolocarme bien en la silla me molestaba. Pero también me hacía sentir suyo. Aunque mi excitación era nula, mi sumisión era gigante. 
Por veces chistaba la lengua porque no esperaba ese punto de dolor en ese momento exacto y me daba algo de cabreo y me sentía orgulloso e indiferente en plan “bah…”, pero mayormente la sensación era de dependencia, humildad y amor. Sin más. 



Me sentí en mi lugar esos días; no le discutí ni cuestioné, aguanté las ganas de masturbarme y fui obediente. Es posible que yo deba pasarme así la semana, sufriendo las consecuencias de su diversión del finde. Y ya. Podría acostumbrarme. Tan propio y tan marcado, sin que nadie pueda verme el culo más que él. Siento amor por todo esto. Aunque me duele y me da rabia y desearía mi culo blanco, me sirve para calmarme y entender qué es lo que toca exactamente a partir de ahora.

Fue un estímulo bastante interesante de acción-reacción, porque teniendo claro que odié ducharme con cuidadito y que tuve momentos un poco “insumisos” mentalmente, como creando resistencia, como negándome a los hechos… me acordaba de su olor y sólo pensaba en el momento de estar juntos de nuevo.

Dicen que si no utilizas tu poder es como si no lo tuvieras, él así lo utiliza, va ganando espacio de poder paulatinamente y de manera gradual. Vamos avanzando.


Por otra parte, quisiera también mencionar el aspecto del esfuerzo físico en una relación de este tipo, pues siempre se habla del esfuerzo psicológico de la entrega, pero en el punto en el que estamos, los esfuerzos avanzan y con ello los retos. 

JD le llamó la atención una receta que vio en internet sobre unas galletas de zanahoria, me lo comentó y no perdí el tiempo. Madrugué más que de costumbre y me fui a comprar los ingredientes que faltaban. Él sabe que a mí me gusta cocinar, pero siempre hago cosas bastante simples y esto fue la cosa más 'elaborada' y que más tardé en hacer en cuanto a repostería se refiere en mi vida (normalmente es batir y al horno) El hecho de masas por lados distintos, rellenos, tiempos de espera, nevera, amasar, revolver, espolvorear, etc... era nuevo para mí. Pero lo hice con alegría y gusto, sólo deseando un resultado que le encantara para hacerlo 1 y 1.000 veces más. Dejé la cocina echa un lío total (que tuve que fregar luego) y me di cuenta de esto, de que el esfuerzo para agradar a veces es físico. Que el tiempo que le estás dedicando a esa persona también ha de ser grande (a JD le gusta el tema del tiempo dedicado a X labores, pues no es lo mismo hacer algo a correr que hacerlo a conciencia y bien) y a fin de cuentas el tiempo es algo que jamás recuperaremos.


El esfuerzo dedicado en cumplir la orden de "ahora estate en silencio", por ejemplo, se puede llevar a cabo mientras haces cualquier cosa, pero ante una tarea tan concreta y elaborada, la entrega es total; no haces ni piensas otra cosa, estás totalmente en modo ofrenda. Es interesante este concepto, ¿no?

perroladrador{JD}

lunes, 23 de enero de 2017

Culo roto + regalo especial

Este fin de semana el protagonista ha sido mi culo (que es de JD :P)

El viernes fuimos a cenar a un sitio nuevo que tenía ganas de ir, al volver a casa, JD me ordenó prepararle una copa (para mí no) y quedarme de rodillas en el suelo con la cabeza apoyada en sus piernas. De vez en cuando me iba dando pequeños tragos y casi todo el tiempo me acariciaba la cabeza con mimo mientras yo, por veces, le mamaba el rabo muy despacito y él se bebía el gintonic de primerísima calidad. Me dejé llevar muy bien, estaba tranquilo y feliz. Después me senté sobre sus rodillas y estuvimos así terminando de ver un programa.

Y finalmente... llegó la hora de irse a dormir. Hacía bastante que JD no me follaba por el culo (si has leído mi declaración de intenciones, entenderás porqué) así que estaba algo cerrado. Él me dilató bien y no fue nada bestia (para lo animal que suele ser... jeje) pero aunque a priori no me dolía; me rompió bastante el culo y cuando fui al baño esa noche y a la mañana siguiente, el papel se manchaba un pelín de sangre.
Nunca nos había pasado y... ¡escuece! Esa noche JD no sólo me rompió el culete, sino que también me usó bastante porque me folló un buen rato, se corrió en mi espalda y... a dormir. Tras 5 días de 'aguante', no me corrí esa noche (aunque sí las dos siguientes). Nunca habíamos hecho esto, nunca me había quedado así... JD no le dio mayor importancia, ni siquiera sacó el tema; hizo lo que le apeteció en el momento y eso está bien, pero yo me quedé tan cachondo y desconcertado... no me lo esperaba. Sin embargo, me abracé muy fuerte a su pecho cuando nos fuimos a dormir; hormonalmente (y químicamente) hablando, me llega con su olor.

La otra 'rotura' fue ayer por la tarde (domingo), pues nos quedamos toda la tarde en casa y una cosa lleva a la otra y entre follada y follada, la vara iba por el aire. Y la fusta para caballos. Y la pala de silicona de los castigos... Hm, brr. JD sí estaba muy animal el domingo. Me destrozó bastante. Y yo quieto y suyo, dejándome hacer y llevar tan feliz. Y mi culo quedó un poco perjudicado, como podéis ver por ahí. Me siento y jo, cómo irrita y qué difícil el momento ducha...

Bromeando hemos adoptado una expresión inglesa que nos define bien: perroladrador belongs to JD.

P.D: Este finde hemos estado hablando bastante sobre cómo nos gustaría nuestra relación a largo plazo. La verdad es que tenemos mucho mucho en común y pese a que para muchos podemos hacer una pareja extraña, es increíble lo compenetrados que estamos en las cuestiones mentales. Estoy tranquilo de que busquemos lo mismo, estoy tan pleno... tan lleno de ganas de dejarme llevar y ser. De dejarme guiar. De seguirlo sin más.

Y por último y no por ello menos importante, me gustaría enseñaros un regalo de navidad que me dio un buen buen amigo de este mundillo (aunque amigos desde antes de 'descubrirnos', jeje) es esta toallita totalmente personalizada... La verdad es que me quedé a cuadros. ¡No le falta detalle! y tenía que enseñárosla sí o sí. Una pasada, ¿no? :P (el nombre del comedero es el mío real, por eso sale tachado) ya te lo he dicho mil veces O., pero... GRACIAS. Nos ha encantado. JD dice que es perfecto para secarme el 'kivi' después de afeitarlo, jiji.




perroladrador {JD}

lunes, 16 de enero de 2017

Autoridad

Si hay algo que no marcha sobre ruedas en nuestra relación es la resistencia que muestro a veces (es bueno hablar también de los contras, para irlos superando con el tiempo, ¿no?)

Partiendo de la base de que, sobre todo, los nacidos a partir de los años 90 hemos recibido una educación muy igualitaria y respetuosa, yo he crecido con el sentimiento de que nadie es más ni menos que yo, de que ningún hombre podría nunca alzarme mínimamente la voz, ni faltarme al respeto, ni controlar ningún aspecto de mi vida, ni dirigirme, ni mantenerme, ni mucho menos, levantarme la mano. Es algo que tengo tatuado a fuego dentro y me lo creo bien. Está claro que en esta educación va implícito el hecho de no ser consensuado y que, siendo algo que eliges libremente y que nunca ataca tus derechos fundamentales como persona individual… no tiene nada que ver con ningún tipo de maltrato.

Pero me frustra. A veces siento tontamente que JD tira de la correa un poco fuerte y me sale gruñir y enseñar los dientes; me puede el ego, el sentimiento de orgullo, de guerra…, no sé, trabajamos mucho en eso porque soy una persona muy terca y cuando me entra esa cabezonería no hay manera humana de hacerme entrar en razón… ahí mi sumisión se reduce a 0, todo lo trabajado se derrumba un poco y sólo ansío manejar el cotarro y que todo suceda como yo quiero. Está mal, sí, pero me ocurre.

Cabe decir que realmente JD nunca tira más de lo que yo puedo soportar. Tratamos de ir muy despacio en esto y jamás da un paso largo de más hacia delante ni mucho menos, simplemente mi percepción hacia una reacción X de su persona a un tema que comento genera en mí ese malestar y esa afrenta tan mala. Porque ambos lo pasamos mal en esos momentos y todo sería mucho mejor con una mayor estabilidad de sumisión/dominación real y tranquila. Lo pasamos mejor.


Sin embargo, a veces, es todo lo contrario… ¡estamos tan bien! tan tranquilos, relajados, hablando de una cosa y otra que me siento muy suyo, bastante sumisete, bastante en “calma”, dispuesto a obedecer absolutamente cualquier cosa, expectante, lleno de ganas de brindarle todo el placer habido y por haber, de contentarle de sobremanera y… pasa un rato largo, se pasa la mañana, la tarde y el día sin un estímulo ni nada que me haga desplegar todas estas ganas de servirle que tengo dentro, estas ganas de demostrarle, mediante sumisión, cuánto le amo… pero sólo hallo la igualdad más pura y no me siento dominado mínimamente, siento como se rompe toda esa estructura dentro de mí, como que todo este sentimiento ha sido en vano y que no busca mi sumisión entonces, subconscientemente pienso: bien, si quiere igualdad, se la doy. Y quizás me enfurruño o se da un enfrentamiento (que me transporta al sentimiento que siento en el párrafo anterior y que a él le cabrea mucho, claro)

Suponemos que es una cuestión de ying y yang. No es posible, para nosotros, estar todo el día con la fusta en la mano ni estar todo el día sin una guía clara que yo deba seguir. ¡Equilibrio!

Sabemos que ese tironcillo de correa de cuando en vez nos favorece, nos crea un ambiente propicio sin mucho esfuerzo y mantiene las cosas en su lugar. Pueden ser hechos pasajeros, que se dan en un momento y que me ponen a prueba (una orden que me haga bajar al trastero a por algo, no beber de la copa hasta que no beba él primero, etc…) o bien hechos de diario, que ya tenemos establecidos y son las cosas que nos diferencian de una pareja vainilla (que decida siempre él cuándo y cómo tenemos sexo, dormir juntos en una determinada postura que le gusta -y a mí también, jeje- o las cosa que debo consultar antes de hacer…)

Estos ‘entrenamientos’ me hacen sentir más preparado, más usado, más competente en mi campo, vaya. Responder bien a su autoridad creo que es de los mejores momentos para ambos.


Lo que realmente me gusta es complacerlo con todo lo que puedo. Cada vez me gusta menos que se establezca esa ‘igualdad’ que dicen que es tan sana entre nosotros y me gusta más cumplir y agradarlo porque lo noto así feliz y me siento yo feliz conque me guíe y me dirija y me lleve; no quiero otra cosa. Hemos crecido en esto un montón, ha crecido mucho nuestra relación…
Estamos preparados, estamos aprendiendo, estamos avanzando.

perroladrador {JD}

domingo, 8 de enero de 2017

Dosificando (por JD)

El rol del dominante o del amo a priori puede parecer fácil, solamente se trata de dar ordenes y castigar cuando las ordenes no se cumplen, se podría pensar. Pero cuando se trata de hacerlo viable en un 24/7 continuo o de ejercer el rol en pareja en la vida cotidiana no es en absoluto fácil. No se puede ir con la fusta en la mano todo el día y tampoco se puede castigar indiscriminadamente por cualquier falta por nimia que sea.

JD - Fin de año 2016
Hay que dosificar en grados la dominación e ir averiguando en la práctica cuando se puede presionar más y cuando hay que aflojar. Y no me refiero sólo a adecuar los castigos a las faltas según sean estas más o menos leves, esto es relativamente sencillo. Lo que encuentro complicado es ejercer la dominación cuando no hay faltas por parte del sumiso. Es complicado pues si ejerces demasiada presión imponiéndote en absolutamente todo, la vida real deja de serlo y se convierte en una sesión sádica que tarde o temprano deja de tener sentido, a no ser que sea eso precisamente lo que se busca, el sadismo por el mero sadismo. Y si no se ejerce presión a la hora de tomar decisiones pronto empieza a diluirse en una relación vainilla pues el sumiso no percibe autoridad y quiere hacer siempre lo que el quiere. El termino medio que se dice, y es difícil encontrarlo pues cada pareja es un mundo y se tienen distintas necesidades. En mi caso me esfuerzo por encontrar el punto en el que las necesidades de ambos se cubran sin generar tensiones. Cuando me muestro firme en todas las decisiones funciona sin problema, pero llega un punto en que perroladrador crea resistencia a esa firmeza y empieza a ser más insistente para salirse con la suya, en ese momento si mantengo la firmeza él suele obedecer pero a las malas, con orgullo, creando tensión en los dos pues su enfado acarrea el mío también.

Si en ese momento cedo o aflojo entonces perroladrador se crece en su orgullo y se cree que él también manda o incluso se atreve a decirme que como voy a mandar en lo importante si cedo en lo pequeño y esto evidentemente también acarrea mi enfado. Tengo que decir que perroladrador se esfuerza en vencer su orgullo y se lo recuerdo constantemente, pero si que no puede evitar ser como un cachorrillo al que llevas de la correa, si tiras mucho se ahoga y si aflojas echa a correr. Así que por mi parte, seguiré esforzándome en encontrar siempre la dosis adecuada de dominación en cada momento para que nuestra relación salga adelante, pues esa, como dominante, es mi responsabilidad.

Fdo. JD