domingo, 5 de marzo de 2017

Egoísmo sexual (por JD)

Egoísmo sexual I - La intención: 

Cuando tengo ganas me follo a perroladrador. Así de claro. Esto me satisface sobremanera, la libre disponibilidad en cuanto al sexo, saber que si tengo ganas, mi sumiso está ahí para satisfacer mis apetitos. 


Esto no ha sido siempre exactamente así. Hubo varias etapas, al principio teníamos sexo cuando a mí me apetecía claro, pero él no disfrutaba (lo odiaba) en la penetración delantera y yo seguí insistiendo, por propio placer y en un afán de descubrirle otra faceta de su sexualidad. 
De ahí pasamos a otra etapa en la que yo buscaba expresamente su orgasmo y se creaba una tensión entre los dos que no resultaba placentera al final. 
Es decir, cuando no pensaba solamente en mi propio placer como dominante, tal como hago ahora, el tema sexo no terminaba de funcionar al 100%


Egoísmo sexual II - El procedimiento (o el arte de proceder):


Actualmente, como dije al principio, me guía una especie de instinto animal que cuando estamos juntos y yo me excito o simplemente me apetece, requiero su atención. Esto puede ser que me pajee, que me haga una mamada o que lo folle directamente. Egoísmo puro y duro desde una posición dominante, que aunque muchas veces se fantasee y muchos digan que es como tiene que ser y que ellos no lo harían o hacen de otra manera, en la realidad no es así como forma de vida cotidiana en pareja. Otra cosa es el cruising, pero en esto hasta los sumisos-esclavos van en busca de su propio placer egoístamente.

Evidentemente esto conlleva la cosificación, en cuanto a objeto sexual, del sumiso. El fin último es mi placer, no importa nada más. ¿Que a mi perro no le apetece en ese momento? no importa, a mí sí y se hace.

Aquí no hay preliminares, si acaso un morreo no muy largo. Estoy duro y quiero disfrutar. Me la come todo el rato que yo quiera, unos días en plan acostado y a disfrutar, otros me levanto y le follo la boca. Otras veces no hay mamada, lo pongo en cuatro, me escupo en la polla y se la empiezo a meter mientras gime. Embisto fuerte y a fondo, lo cambio de postura y lo pongo de lado, aumento el ritmo. Lo pongo boca arriba, a él no le gusta pero a mí sí y por eso lo hago. Lo manejo como un juguete, hasta que alcanzo el orgasmo y decido si le regalo mi leche directamente en su boca o le lefo la cara o el cuerpo pringándolo bien, cuando no se ha portado demasiado bien suelo hacer esto último.

Termino y no hay preguntas vainilla, "¿qué tal he estado cariño?", "¿has disfrutado?" etc... Aquí su disfrute deviene del mío. Ahora la satisfacción es total por ambas partes. Me siento satisfecho pues persigo mi placer, lo consigo y ejerzo la dominación real. 


Fdo. JD

9 comentarios:

  1. Cuanto tienen que aprender muchos de usted! Gracias por este post!

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    1. Espero que haya quien disfrute contigo como hago yo con mi perro ;)

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  2. Así debe ser, precioso post como siempre. Gracias una vez más por compartir sus experiencias y un abrazo a los dos.

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    1. jejejeje también hay que poner alguna cosa picantilla como hoy, saludos para ti mios y de perroladrador :)

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  3. Perroladrador ha aprendido que el placer y bienestar del Amo también es el suyo. Así de simple, pero no siempre fácil de conseguir.

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    1. No es fácil, a costa de esfuerzo lo ha ido aprendiendo y el resultado esta siendo muy satisfactorio.

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    2. Señal que ha coincidido un buen alumno y un buen maestro :-)

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  4. Muy muy de acuerdo de todo. A veces se tiene una imagen de los Amos muy errónea, en cuanto a satisfacciones personales se refiere.
    Un abrazo.

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    1. Sobre todo cuando el sumiso va buscando obtener placer del Amo, gracias por tu comentario, saludos.

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