DÍA A DÍA

Aquí encontraréis relatos de nuestro día a día. Todo es completamente real y verídico sin ningún toque de morbo extra o fantasía sino escrito como sucedió sin más, para mostrar un registro de nuestros avances y disfrutes, así como escritos ordenados por JD para saber las impresiones de perroladrador.


- Domingo 18 de diciembre de 2016 -

Estoy sentado en la mesa del comedor (acabamos de cenar) y JD aparece con la fusta en una mano y el pack de cinturones para atar (podéis ver a lo que me refiero pinchando aquí) en la otra.

Sonrío y él también.
-Soy un nené..., bueno, eh -digo con buen tono, previniendo lo que se avecina.
-Yo creo que eres un guauguau... -dice él divertido mientras acaricia mi cuello y pasea la fusta por mi cuerpo sentado.

Me da algunos besos que me provocan una rápida erección para posteriormente tirar de mi cuerpo hacia arriba, levantándome. Caminamos hacia una silla azul que hay en el salón, que tiene una altura perfecta para la polla de JD en mi culo.

-A cuatro patatas -dice.

Me esperaba más una sesión de tele y sin embargo obedezco rápido y feliz. Me subo de rodillas a la silla y JD me hace abrir las piernas completamente. Pregunto si me puedo apoyar en la mesa que tengo enfrente, pues me da la sensación de que me caeré hacia delante al mínimo impulso, pero él dice que no y yo confío y se me va el miedo.

Coge un par de tiras y ata mis muslos a los reposa brazos de la silla con la fuerza justa para no me pueda safar pero tampoco me haga daño. Después, hace lo mismo con mis muñecas, que ata a la zona baja del respaldo de la silla, de manera que me quedo con las piernas completamente abiertas y el culete bien en pompa, expuesto e indefenso.

Siento la fusta golpear mi culo una vez, dos, diez, veinte, cincuenta veces quizás... me duele bastante. Gimoteo y me quejo de manera inevitable. Él enciende la tele y no cesa su tarea. Yo muy "noo, jum..., jo, auchh... hmmm... no-no, hm, brr... nshummm..." como buenamente puedo. Meneo las caderas de un lado a otro, para ganar algo de tiempo para que la piel respire. Es lo único que puedo hacer entre tanta cuerda negra.

Tras un buen rato, siento un spray en mi culo (lubricante) y me quejo un poco porque esas cosas no me gustan mucho... JD me azota algunas veces con la mano y yo lo comprendo, me acomodo y decido aceptar lo que me dé de manera sumisa y tranquila.

Y lo que me da está muy guay porque sin más vueltas, mete su rabo en mí, por delante, y grito un par de veces porque al principio siempre me siento a mí mismo cerradísimo y me duele a horrores aunque mi cuerpo siempre reacciona tan bien... me folla un rato que disfruto mucho, me corro y gimoteo y me retuerzo del gusto hasta que siento su polla querer entrar en mi culo y... "¡ayy...!" Me quejo varias veces y trato de apartarme como tengo hecho más veces. Pero no puedo. Es aquí cuando el bondage (que no es que nos encante como práctica en sí) me resulta incluso necesario. Aquí me siento en mi sitio, rendido a él y a sus circunstancias. Puede follarme, puede besarme, puede pegarme, puede acariciarme. Siento que p u e d e. Yo por mi parte solo he de dejarme hacer lo que a él le haga feliz hacerme. Es lo de siempre, vaya, pero veo consumadas las palabras, veo en físico lo que tantas veces pensamos en psíquico y me parece relevante.

Me agarra bien de las caderas y me folla por detrás bastante tiempo. Reconozco que aunque siempre me encantó el sexo anal, tras superar las barreras mentales que tenía ante el sexo vaginal, tiendo a preferir este último basándome en un criterio de placer propio sin más, así que retomar esta practica que hacía muchíiiiiisimo que no practicábamos me lleva a un estado más sumiso... no diría que humillante, pero sí más "cosificador", más DAR placer en vez de SENTIR placer. Más buscar placer ajeno que egoísta.

Entre una y otra gran embestida y unos cuantos buenos azotes, me rindo y me dejo a él. Ya no me muevo y su gran polla dura entra en mí, que la siento en mis tripas casi y me siento completamente lleno. En esas estoy cuando un manotazo enérgico golpea mi cara un par de veces.
-Para que obedezcas -dice de repente JD.
-Sí, sí, sí... -musito yo sorprendido y agacho más si puedo la cabeza entre la silla. Cada "sí" se va volviendo más bajito, hasta que el último resulta casi imperceptible.
-Recuerda que eres solo mío -dice él a la vez que otra bofetada cae contra mi cara roja y gimoteo como un cachorrillo que ha hecho algo un poquito malo.

Tras un buen rato, JD se corre en mi culo que se queda lleno y dolorido. Me desata despacio y me da un beso.
Sonreímos y voy al baño.


Dos horas después trato de dormir y todavía me duele el culo. Me acuerdo de él, que casi duerme, y me acurruco a soñar en su pecho.



- Sábado 31 de diciembre de 2016 - 


Gallumbos de fin de año :P








- enero de 2017 - 

perroladrador cenando castigado...





- enero de 2017 - 

Regalazo navideño de mi gran amigo O.